¿De qué sirve la teoría?

Marcos MondoñedoMarcos Mondoñedo es el primer catedrático de la primera Maestría descentralizada de la Universidad de San Marcos que ha llegado para dictar un curso. Doce graduados de Literatura y Ciencias Sociales han comenzado a estudiar con él Semiótica Tensiva, como parte del programa de Estudios Culturales que llevarán los dos próximos años en nuestra ciudad. En un intermedio de sus lecciones lo entrevistamos sobre el discutido rol de la Teoría.

P.- Oscar Wilde decía que los críticos no sirven para nada, que solo nos malogran la emoción estética. La pregunta es, ¿de qué sirve hacer teoría?
R.- La afirmación de Wilde es romántica. El romanticismo es conocido por su rechazo de cualquier sistema formal o retórico, en el arte. Una de sus características era jus-tamente esa: la desacreditación de toda reflexión teórica.
Pero afirmar eso hoy en día deja de ser una actitud romántica y se transforma en una confusión mental. Yo creo que la contemplación estética, que es incanjeable, no se opone a la producción de conocimientos. Creo que ambas tienen objetivos diferentes: mientras la experiencia estética es emocional, implicada con el objeto artístico, la reflexión teórica propone la posibilidad de conceptuar esa experiencia y vincularla mediante sus categorías con otros campos del conocimiento social y cultural, y de llegar incluso al conocimiento científico a partir del fenómeno estético.

P.- Algunos estudiantes (y algunos profesores también) se quejan de la complejidad de las teorías literarias, la hallan llena de términos difíciles y metodologías poco productivas que los desaniman…
R.- Toda disciplina requiere de categorías y conceptos propios. Es imposible estudiar teoría sin hacer el esfuerzo de conocer y manejar esas categorías. Cualquier disciplina, cualquier ciencia tiene la misma dificultad. Si se quiere hablar seriamente de literatura es imprescindible manejar conceptos, si se quiere producir conocimiento y no repetir ideas comunes, hay que hacer el esfuerzo de ingresar con rigor en ese campo conceptual.

P.- Encima de eso hay tantas teorías literarias que estudiar…
Es necesario distinguir dentro del campo problemático diversos objetos literarios. Cada teoría literaria tiene un objeto distinto: las teorías románticas se ocupan del sujeto enunciador de la literatura; la pragmática y la teoría de la recepción se ocupan del otro polo, del lector; también tenemos teorías sobre los mecanismos por los que se produce el sentido en la obra misma, y ahí están la semiótica, la narratología.
Cada teoría se ocupa de un aspecto del proceso artístico, no hay una mejor que otra; y entre ellas se complementan. En la Maestría de Estudios Culturales que estamos desarrollando en Arequipa hemos hablado de la Semiótica como un conjunto de categorías descriptivas que se complementan con el Psicoanálisis, que aporta la interpretación.

P.- ¿El artista necesita estudiar teoría?
R.- Yo diría que no es imprescindible, pero puede ser útil.
A veces la creación teórica intuitiva se anticipa a la reflexión estética, que viene luego a sistematizar esos hallazgos. Eso pasaba en los tiempos clásicos. Pero el camino inverso también existe: en el mundo contemporáneo el conocimiento conceptual y me-todológico en la pintura y la música, y también en la literatura, ayuda al artista en su trabajo, muchas veces le permite sustentar mejor su creación.

P.- ¿Cuál va a ser el tema de tu conferencia de este viernes?
R.- Voy a hablar de uno de los problemas en los que indaga la Semiótica: el problema de la Enunciación. Creo que en la concepción lingüística y semiótica de la enunciación hay un vació, que el Psicoanálisis puede llenar mediante el concepto lacaniano de “objeto a”.

P.- ¿Qué tal va la Maestría de Estudios Culturales?
R.- Me he encontrado con un grupo sorprendente de alumnos que no solamente conocen los textos de la Semiótica Tensiva y son capaces de discutirlos conmigo, sino que además están interesados en investigar sus propios objetos de estudio locales y regionales con estos conocimientos. Lo cual me resulta muy estimulante. Además estos maestristas introducen a diario otras lecturas, otras disciplinas en la conversación y aportan nuevos temas, eso es desafiante para un profesor, y eso me gusta.

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