Plan Lector 2012

Tres consejos Ahora que empieza el año académico para miles de estudiantes y profesores de la región, se vuelve a plantear el problema del obligado Plan Lector. No es pequeño: hay miles de soles de por medio; se juega la formación de un Hábito de Lectura fundamental para el futuro profesional de una nueva generación; cada libro recomendado introduce un conjunto de valores y modifica la subjetividad de cada estudiante respecto a su familia, su grupo de contacto, su región. Mientras no se analice seriamente el problema por parte de las autoridades educativas y regionales, aquí nos permitimos tres consejos de sentido común elementales pero constantemente ignorados.

 

No pida lo que no ha leído

Muchos, muchísimos profesores piden a sus alumnos libros que ellos mismos no han leído, no conocen, no han estudiado. Los alumnos son muy rápidos para notarlo.

Esto produce un efecto imborrable: “Me recomienda leer algo que él no ha leído, por lo tanto él no cree en lo que me recomienda, por lo tanto no debe ser tan bueno como dice”.

Hay una anécdota. En un colegio parroquial una profesora pide a las alumnas que hagan un resumen del libro mensual. Es mucho trabajo para ellas, pero lo hacen. Advierten que la profesora califica los resúmenes con una nota regular, casi la misma para todas; sospechan que no lee los resúmenes y experimentan: leen el comenzó y el final y solo eso resumen, el resto lo inventan, las notas siguen igual, copian los resúmenes de internet y las notas siguen igual, se inventan resúmenes y las notas no varían. Las jóvenes se divierten con la anécdota en los pasillos.

Los alumnos, quizá no todos pero algunos, quieren conversar sobre el libro con el profesor, tienen dudas, curiosidad. El profesor posterga indefinidamente esa conversación o se va por las ramas. El profesor lee los resúmenes de internet, pero en la conversación ignora los detalles, queda su plagio al descubierto.

Aquí, en Arequipa, el profesor Eugenio Coseriu dijo a modo de conclusión de un Congreso sobre Literatura y Lenguaje: el profesor debe saberlo todo sobre el libro, no tiene que decirlo todo en clase pero no infundirá confianza sobre el saber si no es capaz de hablar del libro con autoridad y con pasión.

 

No pida libros caros

Según la norma el Plan Lector debe incluir por lo menos diez libros al año; a veinte o treinta soles por libro hacen un monto que para la mayoría es oneroso. Hay colegios que asociados con las editoriales prohíben fotocopias. Hay profesores que reciben regalías por libros comprados por los alumnos.

El Derecho de Autoría caduca en la mayoría de países a los cincuenta años de la muerte del autor, después pasan al dominio público; en Perú según el Decreto-Ley sobre Derechos de Autor de 1996 vigente, a los setenta años. Miles de libros del canon occidental son de Dominio Público: todos los griegos y latinos, toda la gran literatura europea desde el Renacimiento, la novela, la poesía y el cuento del Realismo y el Romanticismo europeo y americano (Flaubert, Balzac, Poe, Cervantes, Maupassant, Dostoievski, Turgenev, los poetas clásicos, Góngora y Quevedo, Lope, Garcilaso, etc.), la literatura entera hasta antes del siglo XX es propiedad del género humano.

En el mercado hay libros de cinco y diez soles, en la Feria del Libro hay remates de libros baratos, el Gobierno Regional ha distribuido la Biblioteca Juvenil, las Afapas pueden aportar libros a las Bibliotecas. Por último, una fotocopia de un libro de 200 páginas no pasa de cinco soles, anillada.

Si la compra de libros es un problema, el estudiante advertirá que es un negocio.

 

No pida libros de Autoayuda

El más elemental criterio literario le dirá que los libros de autoayuda están mal escritos, casi todos, pero además divulgan criterios individualistas extremos bajo la máscara lírica del “Cumple tu sueño”. No los censure, deje que los estudiantes los encuentren y los lean por sí solos si lo quieren, pero no los obligue a leerlos.

Sin la llamada “Autoayuda” hay miles de títulos mejores que han probado su valía casi universal; no siga la moda Coelho o Castañeda. Cuando les pedimos a los estudiantes que nos den la lista de sus diez libros preferidos, nos dan cinco de autoayuda: no han leído Arguedas, Vargas Llosa, Vallejo o Neruda pero sí “¿Quién se ha comido mi queso?” o “El alquimista”.

En Arequipa casi nadie ha leído los autores arequipeños: María Nieves y Bustamante, Alberto Hidalgo, César Atahualpa Rodríguez, Guillermo Mercado, Augusto Morales, José Ruiz Rosas, Mario Vargas Llosa, Oswaldo Chanove, Carlos Herrera, César y Zoila Vega, y muchos más. No porque sean arequipeños son despreciables.

 

Si solo estas tres ideas se aplicaran a las listas de este año, nadie sufriría mucho y es seguro que avanzaríamos en un proceso que ya ha demostrado estar por buen camino pero que necesita afinar el rumbo, nada más.

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