Vida a plazos de don Jacobo Lerner

GoldembergUn libro poco atendido

Hace unos años, el National Yiddish Book Center de los Estados Unidos hizo pública una lista con los ciento un títulos más importantes de la literatura judía moderna, según la selección de un jurado especializado conformado para tal propósito.  Se trata, claro, de una lista impresionante.  El que para su elaboración hayan sido preferidas las obras en se retrata de manera especial el modo de vivir judío, al punto que se pueda hablar de tal, distinguiendo a sus protagonistas de los de las demás comunidades con que interactúan, ya sea en Europa, Estados Unidos o Sudamérica, no resta mérito a sus resultados: cada una de las obras brilla con luz propia y se cuenta en una u otra selección de lo mejor de la Literatura Universal.

Bien; por supuesto, me dispuse a hacerme de aquellos libros que me faltaban y que allí mismo, con su sola mención en la lista, me decían, estarías loco si no… Y, tras dar, no sin esfuerzo, con buena parte de ellos, me vi ante un dato sorprendente: uno de los dos de la lista escritos originalmente en español tenía por autor a un peruano.  La novela de Isaac Goldemberg (Chepén, Perú; 1945), “Vida a plazos de don Jacobo Lerner”, me fue entonces imposible de hallar y sólo pude satisfacer mi curiosidad años después, gracias a una coincidencia.

Un amigo mío me prestó el libro, que lucía una dedicatoria para él, y me dijo: Tienes que leerlo.  Ahora, a través de este espacio, le agradezco el favor. Debo decir que disfruté bastante de la novela y me entristecí –bastante también – de pensar en que tamaño talento se viera tan poco reconocido en nuestro medio, para variar, a pesar de los halagos que recibiera, por montones, en el extranjero.  “La vida a plazos…”  nos cuenta, a través de una estructura muy bien pensada, en que distintas voces testimonian, de hecho, mucho más que sólo la vida del protagonista, el fruto de las vivencias del autor, mostrándonoslo tan judío –siguiendo con el criterio del jurado aquél -, como heredero a su modo de una tradición marcada por Vallejo y Arguedas (como él mismo reconociera en alguna declaración), pero, sobretodo, original y único.

Esta obra de Goldemberg, que le valiera el reconocimiento de Mario Vargas Llosa como uno de los más altos exponentes de la narrativa latinoamericana, nos muestra, a través de su visión, particularmente sensible, lo vivido por los representantes de la diáspora judía en el Perú, así como lo universal de la búsqueda de la identidad, las raíces, la lucha por un futuro y, claro, también, la derrota, en todos nosotros.

Vale la pena, y ahora más, en su edición conmemorativa.  Leamos a este peruano cuyo nombre figura al lado de los inmensos Bábel, Canneti, Bellow, Malamud, Roth, y muchos otros en esa dichosa lista, leamos esta novela notable y vivamos en ella la vida a plazos de don Jacobo Lerner, uno más como nosotros, y no, pero sí.

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