El Plan Lector en debate

En la Feria del Libro de Alto de la Alianza, de Tacna

El tema más importante que surgió en los debates de la Feria del Libro de la Municipalidad Distrital de Alto de la Alianza, de Tacna, celebrada del 13 al 18 pasados, ha sido sin duda el problema del Plan Lector. Aunque no estaba en la agenda oficial, saltó en una de las conversaciones entre escritores, autores, editores y maestros que tocaron de manera tangencial primero, pero concentrada después, en la sesión del día jueves: se repitió el viernes y fue el debate más acalorado el día sábado final de Feria. En los pasillos y alrededor de la mesa de comida, por las noches y hasta en las conversaciones privadas se discutieron los múltiples aspectos de la cuestión.
En términos generales las preguntas principales fueron: ¿se debe dar a los alumnos una lista de lecturas obligatorias, o hay que dejarlo que él busque a su gusto los libros que quiera?, ¿los libros de autoayuda que a los alumnos les agrada leer, son buenos o no?, ¿quién gana más con el Plan Lector?
Hay profesores, al menos eso se vio entre el auditorio, que piensan que el estudiante ya tiene su propio gusto por ciertas lecturas antes de ir al colegio y que al profesor o solo le queda adecuarse a ese gusto o emplearlo como un medio para incentivar la lecturas de “los clásicos”, como se dijo. Entre esas lecturas ubicaron a Coelho, Castañeda, Osho y los demás. “Los alumnos quieren esas obras”, señalaron.
Hay quienes piensan que el gusto por la lectura no es innato sino una habilidad cultural y un placer que se aprenden en sociedad, en la familia y en el colegio; que la literatura es una formación social y no es natural. Y que por lo tanto es obligación de los profesores preguntarse qué clase de “gusto” se debe enseñar a los niños y jóvenes; y no dejar que las fuerzas del mercado lo decidan por ellos.
Curiosamente, los libros de autoayuda tuvieron en Tacna defensores tanto entre los maestros como entre los estudiantes. Lo común en este tipo de encuentros es que sean desechados de plano y sin discusión. No forman parte del corpus de la literatura, no son novelas, cuentos, ensayos ni teatro, se dice. Desde una perspectiva crítica, son libros que fomentan el individualismo, el fatalismo, la desunión bajo la máscara de un seudo misticismo posmoderno.
Pero el punto más grave fue la denuncia de que son las grandes editoriales internacionales las que salen ganando con la confusión que se ha creado con la norma del Plan Lector; ellas y sus réplicas locales, las llamadas editoriales independientes que producen la “literatura infantil y juvenil” que se está poniendo de moda entre los escritores provincianos, incluso entre narradores de prestigio en el ámbito literario nacional. A falta de investigaciones sobre la estructura de la creación, de la distribución y del consumo de los miles si no millones de libros que demanda el Plan Lector, ante la retirada de las escuelas de Literatura y de Educación del campo de la crítica de este tipo de libros, todo es empirismo, pragmática, intuición o simple dejadez irresponsable, se dijo en Tacna.
Se dijo también que los profesores no tienen tiempo no estímulos para leer todas las obras que pide el Ministerio de Educación, para hacer los controles de lectura y menos para investigar. Se dijo los profesores no están capacitados, que los alumnos no quieren leer, que no entienden las obras “clásicas”, que los libros son caros, que no hay bibliotecas. Los chilenos por su parte informaron que en su país no hay Plan Lector.
Ha sido notorio en Tacna que el Plan Lector es un problema acuciante para el magisterio nacional, que hay una sensación permanente de peligro e inseguridad sobre los efectos de su aplicación, sobre las directivas el Ministerio, las obligaciones morales de los maestros y el futuro de la formación de los jóvenes del Perú.
Como el Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de San Agustín ha anunciado que el año próximo realizará la segunda edición del Coloquio sobre “La lectura y la Literatura” es recomendable que el tema central sea esta vez el Plan Lector. Para lo cual los profesores de Educación, los de Literatura y hasta los sociólogos y antropólogos deberían ir preparando sus investigaciones, monografías, tesis, proyectos académicos de investigación colectiva, subvenciones, becas y demás, orientados todos a un aporte sustancial sobre un tema que ya se ve, es inmediato, urgente y muy nuestro.
Lo que se ha visto en Tacna ha sido apenas la aparición de la punta del iceberg sobre la mesa de un encuentro de escritores y una feria del libro. Hay que prestar la atención debida a este síntoma cultural.

 

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