El Zorro y el Cóndor

Análisis pragmático de un relato popular de Chivay, Arequipa

La cultura andina en situación de marginalidad frente a la cultura occidental va desarrollando formas de defensa o resistencia a la cultura hegemónica. Estas formas son notorias en el campo artístico; en algunas danzas, por ejemplo, se representan parodias del hombre blanco y sus costumbres; en los mitos y leyendas orales se expresa el sincretismo andino. Analicemos un texto oral, testimonial, desde la perspectiva de la Teoría pragmática de la comunicación, para mostrar el proceso en mención.

El texto elegido fue recopilado de la tradición oral andina y aparece en su versión literal bajo el título “El zorro y el cóndor”, en el libro Eros Andino, de Andrés Chirinos Rivera y Alejo Maque Capira (Cusco, 1996). Lo trataremos aquí como un enunciado cuyo sujeto de enunciación es una colectividad, y como un texto oral.
Se trata de un relato en el cual hay un conflicto entre Zorro y Cóndor. El Zorro que camina por la tierra envidia al cóndor que vuela y come buena carne; esta envidia lleva al zorro a agredir al cóndor; el zorro quiere mostrar mayor valor y reta al cóndor a ver quién resiste más al frío en lo alto de un cerro.
La relación entre los personajes es de oposición categorial, de contrariedad; el zorro camina por tierra, el cóndor vuela; uno come buena carne, el otro no; uno está en situación disfórica y el otro en situación eufórica; espacialmente, uno se encuentra arriba y el otro, abajo.
El zorro tratará de transformar su estado disfórico por medio de la apuesta o el reto al cóndor; el reto será el elemento transformador para un cambio de estado.
Pero el cambio no llegará; el zorro fracasa y, lo que es peor, muere. Muere, porque ingenuamente reta al cóndor a una prueba arriba, donde el cóndor tiene su habitat.
Sabemos que la escritura fue una práctica desconocida en los Andres prehispánicos. Fue la palabra hablada la que permitió la relación entre los hombres. El emisor del texto analizado, es, por su carácter oral, la colectividad específica de Chivay, lugar donde se recoge el texto, en todas sus variantes.
Pero también la colectividad será el receptor; en esto se diferencia un texto oral de uno escritural, cuyo destinatario sería Otro, alguien ajeno a la colectividad (alguien que lee: un investigador, antropólogo, extranjero, etc.)
El enunciado, según la teoría pragmática, debe llevar algún propósito, una fuerza ilocutiva. Para advertir tal propósito es conveniente contextualizar el texto; y lo haremos de tres maneras: intratextual, intertextual y metatextual. Contextualizar es, según tal teoría, encontrar relaciones entre el texto, lo real, y otros textos.
En primer lugar, el texto es emitido en Chivay, zona andina del departamento de Arequipa; se conservan allí muchas tradiciones quechuas y aimaras. La zona es altoandina, con muchos nevados y un clima intensamente frío en algunas temporadas; allí hasta una persona puede morir si no está acostumbrada al clima, en especial si es foránea. La resistencia al frío hace a los aborígenes fuertes, altivos, como el cóndor del texto.
La identificación con el cóndor es también significativa, pues el cóndor es una ave emblemática de los Andes, y en Chivay se le ve con frecuencia, los turistas van hasta allí a observarlo.

Concluimos que el sujeto de la enunciación se identifica con el cóndor, personaje del enunciado, y se atribuye por esta identificación sus características eufóricas.
¿A quién identifican los enuncia-dores con el zorro? El zorro en los relatos orales es generalmente un animal astuto, pero aquí por el contrario aparece como un tonto, habitante de la región de abajo, la parte baja de los Andes, esto es, la costa. El costeño no puede soportar el frío, es el misti, el hombre blanco y urbano.
El blanco perecería en el espacio andino, en el que el indio es el vencedor; eso parece decirnos el relato.
El conflicto presentado en el relato se actualiza en la realidad. La cultura hegemónica occidental quiere ocupar todos los espacios, pero a las alturas serranas no llega, allí la cultura andina resiste, mantiene vivas sus tradiciones, su oralidad, sus mitos y sus relatos, como el del Zorro y el cóndor

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