Una joya del Cusco: Andahuaylillas

La Iglesia más bella del Cusco

Andahuaylillas es uno de los doce distritos que conforman la provincia de Quispicanchis ubicada en el Departamento del Cuzco, Perú. Limita al norte con la provincia de Paucartambo, al este con el distrito de Urcos, al sur con el distrito de Huaro y la provincia de Acomayo y al oeste con el Lucre. Su capital, el pueblo de Andahuaylillas se ubica a 40 kilómetros de la ciudad del Cuzco, y destaca por su arquitectura colonial. Su plaza principal está rodeada de antiguas casonas y se adorna con árboles de Pisonay.
El atractivo más destacable de esta localidad es la recién restaurada iglesia de San Pedro de Andahuaylillas que fue construida en el siglo XVII.
El interior está profusamente decorado con pinturas murales, altares barrocos de madera tallada y cuenta con lienzos de la Escuela cuzqueña de pintura que se desarrolló al iniciarse la presencia hispana.
La iglesia de Andahuaylillas aun guarda piezas de plata y pedrería preciosa, además de sus numerosos murales que muestran una superposición de estilos de un modo mucho más complicado que en todas las demás iglesias de la región. Lo cual lleva a suponer que era un centro privilegiado y de elite.
El palacio que ahora hace de recinto parroquial debió ser en su época habitación de un alto dignatario inca; su importancia ya fue implícitamente reconocida por el Virrey Francisco de Toledo.
Hay que destacar el efecto de equilibrio que producen los murales con relación a la puerta, el gran rectángulo de cada mural ha sido dividido por los caminos del cielo y el  infierno en dos campos. Todo el peso de la composición recae sobre las partes bajas y sobre los extremos contiguos a las paredes de  la nave, de este modo se compensa el gran vacío central de la puerta de ingreso y los vacíos laterales de los arcos del coro y bautisterio, y se moviliza toda la estructura  mediante un armonioso juego geométrico de oposiciones entre rectas y curva.
Desde su construcción el templo fue redecorado numerosas veces en diferentes estilos, pero nunca se produjo una sustitución total, preservándose en cada caso parte de los murales antiguos. Debido a ello podemos admirar la estrecha relación casi causal entre redecoración y destrucción previa, pero liberada en vista de un efecto decorativo nuevo e independiente. En el plano decorativo destaca el bellísimo artesanado mudéjar que solo subsiste encima del presbiterio.
El mural andino del templo de Andahuaylillas muestra un arte diferente, cuya grandeza está en su humildad, espontaneidad, su torrencial espiritualidad en el colorido y exaltación de un mundo propio sin los rigores simétricos y la influencia europea.

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