El viaje de Karla y Cristóbal

Visitas de Santiago

 

Dar lectura a sus poemas no fue el proyecto que determinó el viaje poético de Karla Rodríguez y Cristóbal Gómez a las ciudades de Arica y de Tacna. El verdadero impulso es puramente emotivo: La recuperación de las huellas que el padre de Karla dejó en el norte de Chile. Encontrar voces diferentes en la poesía es bueno, sobretodo cuando ya todo está dicho en este género y la creatividad se pone de manifiesto en la habilidad de recrear temas a través de formas nuevas de lenguaje. Esta es la búsqueda en que están inmersos estos dos poetas venidos desde Santiago. Karla, socióloga, músico y autodenominada poeta tardía, por demorarse en asumir su pasión literaria como única forma de vida —algo que ella define como haber vivido durante tres décadas “escondiendo la mano” —, se dedica a encontrar un registro caracterizado por el erotismo existencial. La escucho leer y “no leer” en este Café Zeit (ahora tan distinto y extraño sin Claus, su antiguo propietario) y advierto que no busca en modo alguno expresarse o comunicar. A veces se refugia en la música que guarda su mente, a veces sus ojos se detienen en el papel donde están impresos sus versos y, casi todo el tiempo, es como si ninguno de nosotros existiese; ella está allí, sola, jugando con las palabras y sus sonidos. Construye y deconstruye sus textos, los despoja de la simple anécdota y luego los viste con un lenguaje poderosamente rítmico:

“(…) debajo de la mano, las letras aparecen como piezas vivas, fluorescentes / que conocen de mí y de mi misterio más que yo misma / soy una extranjera ante mis ojos / humana pordiosera y débil (…)”

La intertextualidad y la experimentación formal son los intereses de Cristóbal, “arquitecto de la palabra o lógico-matemático de la poesía”, gestor y sonidista. Estuve observándolo  mientras leía y se ocultaba tras las imágenes de Marilyn Monroe con el Ulises de Joyce en las manos; o tras los cuatro retratos de Li-Po, en tanto jugaba con las letras de su nombre … Y tras aquellas imágenes impresas en blanco y negro no quise ver el sustituto de la proyección multimedia, sino que se me antojó la necesidad del poeta de crearse un espacio particular desde donde pueda observar todo, sin que nadie consiga descubrirlo tras el papel que protege su rostro; así solo quedaría de él, una voz extendiéndose por todos lados “Cuando nos callamos / y decimos escuchar / el silencio // Lo  que / realmente / escuchamos /  es / el ruido de fondo”.  Después nos muestra los libros que Karla y él compraron en Tacna y ahora llenan sus mochilas de viaje. Entre ellos aparecen La casa de cartón de Martín Adán, Cuentos Andinos de López Albújar, una antología de poesía peruana, La muerte feliz de Camus… Y la noche se irá convirtiendo paulatinamente en nombres de editoriales, autores y películas.

Hace tanto tiempo que no nos reuníamos en un café con los amigos para escuchar leer poesía, y casi olvidaba que representan una oportunidad de conocer a escritores venidos desde tantos lugares, descubrir sus voces distintas y su trabajo con el lenguaje. Cuando el poeta Mario Carazas les pregunta cómo decidieron esta gira poética, Karla recuerda que al principio su intención no era mostrar su literatura en Cinosargo Centro Cultural, ni su destino había sido Tacna; quisieron visitar Arica para reencontrarse con la vida que tuvo su padre en aquella ciudad. Y mientras lo dice, me he quedado observando sus ojos y no sé si este brillo desbordado es producto de la gripe con que se ha contagiado aquí en Tacna o viene desde el lado oscuro de su corazón. Entonces la imagino en casa de su tía preparando panqueques para el desayuno, como lo hacía su padre; recorriendo las calles de Arica que él transitó en vida; deteniéndose en el lugar donde antes trabajó; sentándose quizá ahora frente al mar, de la mano con Cristóbal y contemplando juntos la agonía del sol… Luego pienso en el significado que solo ella puede encontrar en todos estos signos y en la única pretensión de su viaje: el deseo de una hija por devolverle la vida a su padre ausente desde hace tres años y la búsqueda que realiza en compañía de su novio… Y supongo que esto los mantendrá siempre en tránsito. Nada más poético que eso.

Tacna, 19 de enero de 2013

 

Deja un comentario