“Abril quebrado”

Una buena opción para el verano

A punto de subir al carruaje que la conduce por las montañas de Albania en su viaje de bodas, Diana Vorpsi descubre a Gjorg Berisha. El joven, quien la contempla extrañado desde el camino, lleva una banda negra en su manga derecha que lo distingue como un “gjakës”; es decir, el homicida designado por su familia para cobrar la “venganza de sangre”. Si Diana hubiera subido antes al carruaje o Gjorg demorase más en el camino hacia la posada. Mejor aún, si este último nunca hubiese matado a un hombre, el encuentro entre ambos no habría existido. Solo se necesitó de un momento —aparentemente casual e insignificante en esta parte de la lectura— para alterar por completo la vida de los esposos Diana y Besian Vorpsi, y la de Gjorg Berisha. Claro que en ese entonces ninguno de ellos se figuraba la trascendencia de ese instante de contemplación; como tampoco sospecharon que nunca volverían a encontrarse.

Esta historia de amor que no se concreta es solo un atenuante a la tensión con la cual Ismaíl kadaré construye su novela “Abril quebrado”, y donde el Kanun (conjunto de poderosos e ineludibles preceptos que normaban cada aspecto de la vida de los montañeses de Albania) es el eje absoluto del libro. Kadaré nos sitúa en estos territorios que, aunque nos parezcan míticos por haberse convertido en dominio de la muerte merced a la “ley de sangre” del kanun, son absolutamente reales. Gjorg Berisha ha asesinado a Zef Kryeqyqe porque ambas familias están sumidas en un lío de  sangre que ya lleva cuarenta y cuatro muertes a causa de un desconocido quien una noche hace muchísimos años, solicitó hospedaje en casa de los Berisha y en la mañana siguiente fue asesinado por un miembro del clan Kryeqyqe mientras lo acompañaban fuera de la aldea. Fue así como la familia de Gjorg se vio atrapada en este mecanismo de sangre; pues según el kanun, quienes dieron cobijo y alimento a ese desconocido huésped, debían vengar también su muerte. Lo terrible es que luego de hacerlo, ellos quedarían adeudando a la par una vida; por lo que el círculo funesto irá desenvolviéndose eternamente o finalizaría, por fin, cuando ya no haya más varones en cada una de las familias para dar cumplimiento a la venganza.

En tanto leía esta novela, debí indagar sobre el contexto donde se desarrolla y entender las circunstancias que permitieron el establecimiento del kanun como un código de vida y muerte. Solo así pude relacionarme mejor con la historia que se contaba en el libro, confrontar las ideas de quienes criticaban esta “ley de sangre” por considerarla bárbara al fomentar la venganza con su precepto de que “la sangre nunca se pierde y solo se lava con sangre”; y entre quienes la defendían argumentando que tras su apariencia monstruosa, la ley solo pretendía disuadir al posible asesino mostrándole que si mataba, moriría también de la misma forma. Entonces dejé de mirar esta novela desde la perspectiva de la ficción y asumí que se trataba de dramas reales.

Gjorg Berisha mató a Zef Kryeqyqe, quien antes asesinó a su hermano. En aquellas cumbres, los asesinos no se ocultan, se conoce tanto de ellos como de las víctimas. Ahora Gjorg debía pagar también con su propia vida y dar continuidad al círculo de muertes, permitiéndonos advertir el inquietante poder de una ley manifestándose por todas partes. En la primera mitad de su abril quebrado, durante el tiempo de “besa” o tregua antes de que lo persiguieran incansablemente para matarlo, Gjorg conoció a Diana Vorpsi y la confundió con una “zana” (ninfa de las montañas o de los bosques). Y este encuentro le permitió sospechar que podía haber formas distintas de vivir en otros lugares.

Cuando Besian Vorpsi llevaba a su esposa Diana de regreso a la ciudad, sabía que esa mujer pálida en el interior de la carroza era solo un cuerpo vacío; pues su alma había quedado atrapada en aquel reino de la muerte. Al terminar de leer esta novela y volver a la cotidianidad de mi mundo, yo también he sentido que un poco de mí quedó en medio de aquellas montañas de Albania.

 

Tacna, 26 de enero de 2013

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