El otro Rocky

Sueño y pesadilla ¿Podría alguien negar la popularidad de Rocky Balboa? A más de 30 años de su estreno en 1976, la cinta dirigida por John G. Avildsen, protagonizada por Sylvester Stallone, con tres premios de la Academia (incluyendo el de mejor película), más de 115 millones de dólares recaudados, Rocky se ha convertido en un ícono norteamericano. Si alguien lo duda basta tener en cuenta sus 5 secuelas, la última se estrenó en el 2006.

Pero ¿qué hace a su protagonista tan atrayente? La saga se inicia con una historia  sencilla: Un joven boxeador, hijo de migrantes italianos, peleando por alcanzar, a fuerza de puños, el sueño americano (tan popular en la década de los 70). Posteriormente el argumento toma nuevos matices. La cuarta entrega nos muestra a Rocky derrotando al campeón ruso en plena Guerra Fría y convertido así en un símbolo del poderío yanqui. La imagen un ya avejentado Rocky envuelto en su bandera a rayas, alzándose con la victoria, lo evidencia. Viendo precisamente este filme por cable hace unos días, reflexioné sobre la nostalgia que debe causar a los norteamericanos, ¿qué pasó con aquel gallardo boxeador que encantaba a todos? Cambiando de canal di con la respuesta.

Si bien la figura de Rocky Balboa fue inspirada por la del famoso púgil Rocky Marciano, también existió, por la época del primer estreno, un boxeador amateur llamado Rocky Lockridge, conocido profesionalmente como Roger Mayweather, que en 1978 fue “Campeón Nacional de los Guantes de Oro” en la categoría de peso gallo.

Reconocido por todos y en la cima de su carrera deportiva, esta joven promesa empezó su adicción a la cocaína. Los entrenamientos, viajes, entrevistas y fiestas hicieron que, aún con el consentimiento de sus representantes, Lockridge cayera en el consumo de drogas, perdiendo primero el título de campeón y luego a su familia. Más tarde, sin poder conseguir dinero para cocaína empezó a utilizar todo tipo de estupefacientes. Finalmente llegó a consumir crack, vivir en un basural, subsistir de limosna y vagar por las calles de Nueva Jersey.

En tal estado, sus familiares intentan hacer algo. Buscan a una conocida serie de televisión, “Intervención”, que toma casos de adicción e intenta rehabilitarlos. El 5 de abril del 2010 se transmite en los EE.UU., en la famosa cadena A&E Network´s, el episodio 14 de la octava temporada, que muestra para Norteamérica al otro “Rocky”, el adicto.

Pero ¿qué sucedió con el sueño americano? El consumismo, las drogas, el crimen, el racismo, la corrupción y el exceso de armas derrumbaron a los EE.UU. El otro Rocky predecía ya en los 70 las consecuencias del estilo de vida norteamericano de la era posindustrial. Cara y sello de la misma idea.

Hay que verlo en internet; cómo “el mejor llanto del mundo” refleja la caída de la imagen que Norteamérica nos vende. Las masacres en los colegios (la última en diciembre del 2012 con 27 muertos entre ellos 18 niños) deberían bastar para que todos lo comprendan.

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