XIII Muestra Regional Sur de Teatro Peruano

Crítica de la Muestra

 

Sábado en la tarde. Ingresar en el recinto es andar casi a tientas. La tenue luz que llega del frente permite vislumbrar apenas los innumerables asientos que se extienden en hileras a nuestros costados. Me dejo conducir por mi esposo mientras mi mirada se pierde en aquellos seres como venidos de otro mundo. En las máscaras que llevan sobre sus rostros, en sus juegos sobre los tambores, en su vigilia a tres niños pobres. Tengo la impresión de que en cualquier momento detendrán su actuación para enfrentarme y reprochar mi tardanza; así que camino en puntas hasta sentarme e incluso contengo la respiración para no producir ruido alguno. Y aunque prometo llegar puntualmente la próxima vez, al día siguiente volveré a ingresar en silencio; en tanto, el escenario lucirá iluminado por faroles multicolores con un solo actor en medio de ellos.

Esta XIII Muestra Regional Sur de Teatro Peruano 2013 “Hugo Salazar de Alcázar” se llevó a cabo el 2 y 3 de marzo en Tacna, y fue organizada por la Asociación Cultural Rayku Teatro. Lograron convocar a los grupos ÁNGELES TEATRO y CASIQUIJOTE, de Arequipa; IGNIS FATUUS, de Cusco; DEÇIERTO PICANTE, TEATRODEFINDEMUNDO y RAYKU, de Tacna.

Bajo la dirección de Roberto Palza, Deçierto picante abrió la muestra —el sábado en la mañana, luego de la inauguración—  con su obra “Los músicos de Bremen”. Una adaptación del clásico cuento de los hermanos Grimm donde se narra el encuentro de un burro, un perro, un gato y un gallo; quienes, huyendo del maltrato o del abandono, terminan conformando una banda musical. La obra trabaja la técnica de la improvisación buscando la interacción activa con los espectadores, lo cual no siempre se consigue con éxito.

En la tarde de ese mismo día, Ángeles teatro presentaba su montaje “El llanto del niño”, escrito y dirigido por René Maqui, que cuenta la historia de tres personajes fantasmagóricos: la muerte, la enfermedad y el hambre; quienes observan la vida de los niños pobres que se ven obligados a trabajar en un mundo de adultos indiferentes. Al final de la obra, aquellos pequeños trabajadores conseguirán revelarse y llenar el escenario de muchísimos globos como la metáfora de una sociedad que satisface ahora los requerimientos de los niños. Una puesta en escena que aún no supera las características del teatro escolar.

Teatrodefindemundo, con la dirección y actuación de Elion Goyzueta, trajo el unipersonal “El zapato o lo que se entiende por herida”; obra que —en una mezcla de humor, ironía y tragedia— recrea en la figura del zapato impactando repetidas veces en el cuerpo del protagonista, el juego de las múltiples posibilidades de aquellos golpes de la vida de los cuales nos habló Vallejo. La propuesta se enriquece con la historia, la técnica de sombras que incorpora y partes memorables del monólogo; aunque por momentos se extiende innecesariamente, distrayendo al espectador de la tensión dramática y su final sea poco claro.

El grupo teatral Casiquijote, con la dirección de Cristian Maqui, escenificó la conocida y aclamada obra del chileno Marco Antonio de la Parra: “La secreta obscenidad de cada día” cerrando las actuaciones del sábado. El montaje coloca sobre las tablas a dos personajes — vestidos con impermeables en una banca de alguna plaza que bien puede representar a cualquier país— confrontándose y reconociéndose a través de un diálogo inteligente que permite el juego de las identidades. A veces los contemplamos como simples exhibicionistas acosadores de las jovencitas de un colegio; a veces, agentes del servicio secreto. ¿En verdad fueron Sigmund Freud y Karl Marx escapados del pasado, o solo la proyección de sus ideologías en la actualidad?: será la pregunta que, como espectadores, nos haremos al concluir la obra. Salvando el problema del volumen de voz en uno de los actores o el sonido débil de las armas al finalizar, la puesta en escena es buena. Son valiosos el ejercicio de memoria, la calidad interpretativa y la incorporación de elementos nuevos en el guión que permiten al espectador situar la historia en nuestro propio entorno.

La jornada del domingo comenzó con la obra “Ese… inasible resplandor en la oscuridad”, presentada por Rayku Teatro, dirigida y escrita por Edgar Pérez. En ella, se pretende develar el alma de los malditos dejando la culpa flotar en la atmósfera. Destaca la escenografía, la expresión actoral y la música; sin embargo, la mesa de crítica (conformada por Lilia Rodríguez e Ingrid Cafferata) lamentó que el montaje decayera al mostrar por momentos una historia inconexa y un intento fallido de decir las cosas desde el yo, en una forma distinta a la que el actor nos tenía acostumbrados. Debilidades que Edgar asumió siendo consciente del alto costo de organizar y ser al mismo tiempo uno de los participantes de esta muestra regional.

“Sopla el viento” es el título de la obra que Ignis Fatuus presentó en este evento, con la dirección de César Prieto quien también es autor de la historia y del guión. En el sótano de un indeterminado caserón en Italia de la Segunda Guerra Mundial, a modo de prisión temporal y campo de ejecuciones, coinciden los protagonistas: una judía y un partisano; ambos cuentan sus tragedias personales como víctimas de la guerra, sometidos a la violencia nazi. Aunque hubo quienes encontraron una historia de amor entre los personajes, el eje central de la obra no es el enamoramiento de un hombre por una mujer; sino el idealismo y la resistencia contra la opresión. No en vano la obra lleva el título del himno partisano “Fischialvento” (Sopla el viento). El partisano muere, pero consigue salvar a la mujer y a través de ella se dará continuidad a su lucha. Esta historia no es tan distante de nuestra realidad como parece; pues mediante la extrapolación nos coloca, como una fotografía, la guerra interna contra el terrorismo. Aunque la historia es buena, esta vez la tecnología no ayudó a la puesta en escena; en cambio, le dio serios contratiempos, sumándose estos a la falta de acción-reacción y a la disparidad del vestuario (que en el partisano y en el alemán nos acercan a su escenario y en la judía nos aleja).

Al salir del Teatro Orfeón, donde la mesa de crítica evaluó los montajes, pensaba en el acuerdo que tomaron de no poner en riesgo el número de cupos otorgados a nuestra región, clasificando a los seis grupos que se presentaron (aunque no todos lo mereciesen). Camino de la mano de mi esposo por el pasaje Vigil mientras nuestras sombras se extienden a nuestros pies. Las contemplo, somos y no somos aquellas sombras. Entonces pienso que el teatro nos permite observar el mundo desde distintos ojos, favoreciendo nuestra capacidad de colocarnos en la piel del otro: Algo que si bien no nos faculta para justificar los comportamientos humanos, al menos nos hace comprendernos mejor entre nosotros. La carrera hacia la XXV Muestra Nacional de Teatro Peruano 2013 a efectuarse en Huancavelica, del 19 al 29 de setiembre se ha iniciado; y los grupos clasificados del sur sabrán mejorar lo que deba mejorarse, después de todo la estética siempre es cuestión de puntos de vista.

 

Deja un comentario