El descubrimiento de Ulloa

Cristóbal Colón era catalán, no genovés.

Dicen que la estatua de Colón, en las Ramblas, está mal orientada. Que América está en dirección opuesta a la que señala su brazo. Uno de tantos equívocos colombinos.

La teoría de que Cristóbal Colón fue Cristófor Colom, catalán víctima de una conspiración castellana, gana fuerza y adeptos en algunos círculos catalanes.

El interés por una figura tan lejana en el tiempo resulta singular, al menos desde un Weltanschaung marcado por  afanes más perentorios y tangibles.

Quienes refutan éstas teorías alegan que son recientes, sin fundamento, sustentadas por historiadores catalanistas. Estos replican que la tesis sobre Colom data del siglo pasado y es el resultado de 25 años de investigaciones de Luis Ulloa, historiador  peruano.

¿Será entonces cierta también la teoría de que incluso bajo una piedra lunar es posible hallar a un connacional?

El 26 de setiembre de 1869 nació en Lima Ulloa el polifacético: ingeniero, matemático, historiador y periodista.

Ya con su cartón de ingeniero se aficionó a los legajos históricos, así que en 1896, a los veintisiete años, el gobierno de Nicolás de Piérola le encargó documentarse sobre el Virreinato. Ulloa  viajó a Europa y los resultados de su estudio fueron pruebas determinantes en el litigio fronterizo con Bolivia y Ecuador, resuelto en juicio, en 1909.

Concluidas sus pesquisas, a medias con Manuel Maúrtua, Ulloa regresó a Lima en 1905, después de  nueve años de ausencia.

Los últimos catorce años que vivió en el Perú se dedicó a menesteres sindicaleros y periodísticos. Fue el primer director que tuvo el diario “La Prensa”, y colaboró en “El Tiempo”, contrario a la dictadura de Oscar Benavides (1914-1915). Involucrado con un grupo del Partido Liberal, opuesto a los gobiernos civilistas, por autoritarios, estuvo en la fundación del Partido Socialista, que se disolvería de motu proprio.

Fue miembro de la Sociedad Geográfica de Lima y Director de la Biblioteca Nacional, en 1914.

En 1919 acabada la I Guerra Mundial, y al iniciarse la dictadura de Augusto B. Leguía, Ulloa se mandó a cambiar a París, retomando sus indagaciones históricas.

Fotografiando documentos del siglo XV y XVI del Archivo Nacional de Simancas, en Valladolid, el de Indias, en Sevilla, entre otros formó la Colección Bolívar Ulloa, hoy en el Archivo Central del Perú.

Tras intervenir en el Congreso Americanista de Hamburgo, y recién publicado su Colomb, Catalán, la vraie génese de la découverte de Amérique (1927) dio una Conferencia en la Sociedad de Americanistas de París.

Otras obras suyas -La pré- découverte de l´ Amerique par Christophe Colomb, El descubrimiento hispano catalán de América, Algo de Historia e Historia del Perú (Coautor Carlos Wiesse) lo ratifican como experto en historia americana. De hecho, la tesis de la catalanidad colombina es sólo un aspecto de su amplia obra.

En síntesis, Ulloa afirmaba que:

– Cristófor Colom descubrió América en 1477, de forma privada.

– Cristófor Colom, catalán de noble family, luchó contra Juan II Sin Fé, rey de Aragón

– El afán por esconder éstos hechos ha propiciado misterios y falsificaciones.

 

Las reacciones a éstos postulados fueron diversas: desde la carcundia del picajoso Astrana Martín y sus colegas italianos, al aprecio de Rovira i Virgili y Salvador de Madariaga, hasta el interés matizado de sus colegas catalanes de entonces.

Con el mecenazgo de la burguesía catalana nacionalista, Ulloa y su esposa se mudaron a Barcelona, en 1928.

Dio conferencias en el Ateneu Barcelonés, en la Universidad de Barcelona, publicando en la prensa local artículos divulgativos, declarando: “Yo hago análisis y demostración científica”. “Los  obstáculos a mi tesis son la fuerza de la tradición y el tiránico poder de las opiniones vulgarizadas”.

Por algo, F. Soldevilla declaraba en Historia de España: “El doctor Ulloa era uno de los historiadores mejor documentados en bibliografía colombina. Usando el razonamiento lógico, como matemático que era, Ulloa tenía una excelente memoria, cosa que lo convertía en un polemista temible”.

Pero en 1935, un Ulloa viejito, enfermo y cansado de investigaciones, descubrimientos  y opiniones histéricas (más que históricas) sólo hablaba de regresar al Perú.

Pero la piedra en su camino -Oscar Benavides- era presidente del Perú por segunda vez (1933 – 1939).

El doctor Ulloa murió en Barcelona de un infarto en 1936, meses antes del inicio de la Guerra Civil española. Fue enterrado en el cemintiri de Les Corts el 11 de febrero de 1936, con la presencia de representantes del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya. Y 70 años después, sus tesis fueron redescubiertas.

 

Deja un comentario