¿Where is Mae West?

Del próximo libro del poeta arequipeño

Una mañana de julio fui abandonado por extraterrestres en el umbral de la casa solariega. Tempranamente me di cuenta que esta tierra no es mi tierra. Que estas palabras no dicen exactamente lo que sale de mi boca, y que esta mujer que tengo a mi lado no huele exactamente como la hembra que atravesó miles de años desde la explosión cámbrica para finalmente encontrar la paz a mi lado. Por eso alcé los ojos hacia la bóveda celeste y lancé mi alma de un modo imperativo. Pero mi alma no llegaba a su destino. Mi alma no alcanzaba la coordenada precisa. Ese punto etéreo que me permitiría vivir por encima de mí. Que es el sitio exacto para mí.

No sé cómo decirle esto. Debo confesar que en ocasiones he realizado viajes siderales. Esa es la razón por la cual tengo algunos problemas en mi vida social. He pasado demasiado tiempo metido en una cápsula espacial. Iba sentado en un mullido sillón giratorio mirando a derecha e izquierda. La materia ígnea. Los planetas que guiñan. Una superficie calcárea que cruje y revela un núcleo enceguecedor que transmite una señal. Un simple algoritmo suficiente para entenderlo todo, suficiente para olvidarlo todo, y para volver a entenderlo y olvidarlo. Y así empezar a ser ese maldito engendro que soy con una irritante memoria que no sabe dónde encontrar el password del reino de este mundo. Con estos ojos que no pueden cerrarse. ¿Where is Mae West when we need her? ¿Where is her?

Deja un comentario