Brasil en su Literatura

Oswald de Andrade

I

En el libro “Panorama de la literatura brasileña” Manuel de Bandeira, uno de los iniciadores del modernismo literario del Brasil, señala con respecto a éste: “hay que advertir que no tiene nada que ver con el que en el mundo de habla castellana recibe el mismo nombre. La poesía de Darío y sus epígonos corresponde en el Brasil, poco más o menos, a la de los poetas que, aparecidos en el intervalo de los dos movimientos, deben tanto al parnasianismo como al simbolismo”.

Para que un país logre instaurar su autonomía literaria se necesita que el artificio, las formas literarias, logren expresar un contenido propio, la singular constitución imaginaria de un pueblo y el territorio que lo forma y sostiene; en resumen se trata de establecer una visión sin prejuicio. En el Brasil, como en el resto de América la producción poética no terminaba de erigirse plenamente como un fenómeno autónomo y de valor singular, siendo que, hasta el modernismo brasileño, su literatura podía bien considerarse como un anexo de la literatura portuguesa.

Oswald de Andrade es uno de los escritores de gran talento no sólo para la escritura sino para la polémica, es uno de los mayores colaboradores para la modificación de valores y la destrucción de otros, es uno de los que ayudan a virar la vista, cambiar mirada, torciendo el cuello al cisne que hizo de la literatura americana un apéndice de las metrópolis colonizadoras.

José Oswald de Sousa Andrade nació en São Paulo el 11 de enero de 1890. Era hijo de José Nogueira de Andrade e Inés Ingles de Sousa Andrade; Hijo primogénito de familia acomodada, funda su primera revista en 1909 y viaja a Europa tres años después donde empiezan a bullir las vanguardias: futurismo, cubismo, el arte Naif o primitivismo, el expresionismo Alemán, por lo que cabe de esperar la fascinación del joven Oswald al aterrizar en tanta agitación y libertad cuando en su país aun las formas perfectas del parnasianismo y el simbolismo maniataban y no permitían vislumbrar la estética de los hechos, lo real del país que se negaban a ver los vates de la torre de marfil.

 

II

En el Manifiesto de 1924 “Manifiesto palo-del-Brasil” escrito a manera de justificación  de las nuevas formas propugnadas tras la semana del arte moderno(1922), habla de la necesidad estética de ajustarse a los nuevos tiempos ya no más como imitadores que repiten las formas desusadas de contenidos impostados , propone hacer una síntesis de todas las formas posibles puestas al servicio de la expresión de los “hechos estéticos” que es donde existe la poesía, y estos hechos no son sino: La riqueza vital del Brasil, la selva, las favelas, la zamba; una música propia que necesita ser desarrollada y no obviada; exige trabajar sobre Lo coloquial, los modos de decir propios librados de lo castizo impuesto por la academia, de allí surge la necesidad se sintetizar la expresión, desvistiendo la lengua portuguesa para lograr la desnudes esencial del idioma de los brasileños capaz de expresar una sensibilidad no hollada.

Entre los Temas tratados en este manifiesto está la valoración del Brasil como identidad susceptible a generar una estética propia “Wagner sucumbe ante las escuelas de zamba de Botafogo”, de allí surge su rechazo a lo académico, a la erudición impuesta “una lengua sin arcaísmos, sin erudición, natural y neológica(…) como hablamos, como somos” con ello pretende despojar a los poetas de los cristales que no permiten observar su propio habitar, que les hacen “reconocer”, desde una perspectiva preformada, un ambiente como lo haría el colonizador sin poder “conocer” directamente la singularísima realidad que los sostiene, así opone la natural danza al programado baile; los materiales son la formación étnica rica, la riqueza vegetal, el oro y la danza. En fin una poesía no producto de la importación sino para exportar.

Con referencia a los nuevos inventos, la industria y formas de “democratizar del arte”,  vincula la pianola, la fotografía y demás instrumentos de reproducción que sustituyen a la obra de arte en sí misma por un producto estereotipado equivalente, a la obra de los poetas parnasianos: “máquina de hacer versos”.

Después de  la destrucción tanto de las formas y contenidos sigue la creación de nuevos valores, opone el trabajo de síntesis al detalle de los naturalistas; un equilibrio geómetra contra la morbidez romántica; el acabado de la técnica, la invención y la sorpresa contra la copia.

Prosigue diciendo que realizada la liberación ideológica el problema es otro “ser regional y puro en su época” con lo que quiere proponer la reconciliación, mediante esta nueva estética, de la modernización de su país y una vuelta hacia el “museo Brasil” es decir no obviando sus raíces primitivas: ser al mismo tiempo global y regional en una época dada.

El modernismo brasileño infunde nueva vida y viene a solucionar el problema de la autonomía literaria del Brasil tanto como una respuesta propia al problema global que surgía a inicios de siglo ante la industrialización, la reproducción, la uniformización que niega la diversidad y la libertad de ser según un propio habitar.

 

III

La novela-invención, como la llamó el mismo autor, está escrita en 163 brevísimos capítulos con un título particular cada uno en los que se relata a manera de una novela de formación y picaresca, la vida de Juan Miramar desde la niñez hasta la madurez: el argumento se centra en ese tránsito y es desarrollado con humor e ironía. La vida de Juan es la de un típico personaje acomodado que desea dedicarse al “espinoso” oficio de la literatura, relata su niñez pacata, sus correrías de juventud por Europa, sus empresas en el mundo del arte, su retorno a Brasil a causa de la muerte de su madre, su casamiento con su prima Zélia a la que encuentra en el velorio y con la que tiene una hija; La vida, su mujer, exige a Juan  tener un lugar notable en la sociedad paulista cosa que va contra sus intereses “poéticos”, decide a pesar de que esta casi quebrado y vive a costas de su mujer dedicarse al cine e invertir lo último que le queda en rodar una película, cosa que para su esposa es una “burrada”, se envuelve en una relación con una actriz llamada Rolah, su mujer hace lo propio con el médico de la familia, Rolah lo abandona al darse cuenta de que no posee propiedades, la película se interrumpe por la muerte de su camarada Britto y Zelia muere a la edad de 28 años. Juan en una entrevista final dice que ha dejado de escribir sus memorias ya que debe de ser circunspecto.

Es tal vez no el argumento (crítica corrosiva a los intelectuales de su tiempo) en el que se deposita el valor de la novela experimental de Oswald de Andrade sino en su peculiarísima forma: hace estallar el lenguaje, modifica la sintaxis y entremezcla géneros literarios. Haroldo de los Campos, reconocido crítico literario para tratar de definir el sentido de la prosa miramardiana la llama «cubo-futurismo plástico-estilístico», el cubismo es explicado por el crítico llamando la atención en la forma como describe los contextos a lo largo de la novela, una estética de síntesis en las que las cosas se fusionan por su continuidad así “un perro ladró a la puerta barbuda en mangas de camisa y una linterna bicolor mostro a los iluminados en la entrada de la pared”, esta es la forma como el lenguaje realista o el depurado ornamentalismo del parnasianismo encuentran su fin ante una nueva mirada que desquicia el lenguaje castizo, lo derrumba y limpia el espacio  donde deberá surgir una literatura de exportación

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