Perú Andino

El otro Perú Los programas de música y cultura andina están felizmente alojados en los espacios, medios y horarios menos comerciales que existen. Por radio van o iban antes de las seis de la mañana; por televisión están en las frecuencias más lejanas y en los horarios menos adecuados. Los medios que divulgan música o arte andino no figuran en ningún ranking, rating o gran cadena nacional.

 

Sin embargo su público es legión.

“Perú Andino” es un singular proyecto de ese tipo, que empezó hace tres meses por televisión y ahora está en internet, y cada semana que pasa amplía su difusión marginal.

Conversamos con su director, Pedro Huancollo, un activista de las nuevas tecnologías de la comunicación, profesor, explorador y empresario singular, que nos cuenta su audaz experiencia.

 

P. ¿Qué es “Perú Andino”?

R. Una aventura.

Una aventura que nace del corazón y del deseo de conocer y dar a conocer aquellos lugares que no conocemos. Cualquiera sabe del Colca o MachuPicchu, todos conocen las rutas turísticas convencionales; pero nada se sabe de aquel lugarcito escondido donde una cultura y un modo de vida absolutamente distinto del nuestro todavía existen. Una casa hecha de adobes, techo de paja con tijerales, cocina a leña, cuyes que se pasean, puertas de latón, ropas muy distintas en cada zona, sombreros muy diferentes propios de cada lugar, leyes y normas no escritas que nada tienen que ver con el Estado y sin embargo funcionan. Y música, arte, artesanías incomparables.

No hay un espacio en los medios que muestre al mundo estas culturas diferentes. Es seguro que muchos peruanos o extranjeros creen que el Perú es Lima o el Colca o Santa Catalina o quizá el Manu o Nazca. Pero el Perú es muchísimo más que eso. Sería bueno ir a verlo, y para eso nace “Perú Andino”.

P. No parece un buen negocio.

R. Aunque no ganemos nada, nos divertimos un montón. Es el gusto de pasear, conocer, conversar con otra gente. Nos las arreglamos para conseguir pasajes, algún alojamiento a cambio de publicidad. Por eso ahora estamos en internet, porque es la forma de llegar más amplia que la televisión y la más económica. Ahora hay internet en todas partes. La televisión, contra lo que todos creen, tiene un público reducido y muy segmentado, no cubre todos los lugares del Perú.

En “Perú Andino” tratamos de promover a aquellos artistas no comerciales, paisajes hermosos y poco vistos, lugares del Perú que nadie imagina que existan, monumentos arqueológicos que están abandonados.

La semana pasada estuvimos en Huanca, donde todavía hay tumbas que con un poco de trabajo encuentras textiles, cerámicas que parecen de la Cultura Huari. Al limpiar un poco ves caminos antiguos que se están deshaciendo. Hallamos una cueva con pinturas rupestres muy bonitas, pero la mayor parte las han robado con un taladro grande y ya no están.

P. Insistiré. ¿Por qué no salir además por algún canal comercial?

R. Los canales comerciales son muy muy caros, son para productos o empresas transnacionales. Nosotros solo queremos promover una cultura, un pueblo, no vendemos nada. Pero no hay quien nos promueva a nosotros. Tenemos que autofinanciarnos solos, coordinando con pobladores, un hostal, un restaurante, una parroquia, con el único fin de llegar allí y grabar, entrevistar, documentarnos para que el lugareño diga después “qué bonita mi tierra”, o “ahí he nacido yo”. Un señor nos escribe desde Nueva Zelanda, muy agradecido, porque mostramos el pueblo del que había salido en su niñez.

P. He visto que también presentas músicos desconocidos.

R. Sí, hay muchísimos artistas locales que no son comerciales, casi nadie los conoce y sin embargo poseen un gran talento. Hace poco encontramos un dúo que se hace llamar “Mía Perú Shidoshi” y nos mostró un tema muy bonito, cuya letra habla de unas lágrimas que se convirtieron en melodía, cuando el autor viajó a Lima para juntar dinero y hacer su grabación y sufrió de todo para lograrlo. Bastante simbólico, ¿no?

P. Veo también una pasión de explorador en tu programa…

R. Para ir a Huanca nos vinieron a recoger a las cuatro de la mañana, y llegamos a grabar las luces del amanecer, el despertar del pueblo, el desayuno familiar; y después nos prestaron caballos para al de Cañón de Pichiricma (¿lo conoces?). Llegamos hasta el borde y de allí había que bajar a pie por un caminito de treinta y a veces veinte centímetros de ancho al lado de un abismo, cargando los equipos. No se miraba el fondo. A medio camino le dije a la conductora mejor regresemos, imagínate cómo va a ser la subida, no vas a poder. Y ella me dice no, es la única oportunidad en mi vida y no me la voy a perder.

En el río nos lavamos, pescamos unas truchas inmensas, pudimos ver las cataratas y toda la formación geológica del Cañón como un libro. Ahora, para volver: dos horas y media de subida, ya no había piernas, los zapatos se hicieron tiras; pero esa experiencia no la olvidas jamás.

Nadie lo hace, pero nosotros lo hicimos.

P. ¿Realizas investigación histórica o arqueológica para estas expediciones?

R. La verdad es que tenemos tres meses desde que empezó todo, y estamos creciendo poco a poquito. Al comienzo éramos tres y ahora somos nueve, últimamente se han añadido unos jóvenes practicantes de Periodismo de la Unsa que tienen contactos con los especialistas, y desde hace un mes incluimos breves entrevistas a arqueólogos o gente que conoce muy bien la región y nos ayuda a documentar.

P. He visto que ya estás en etapa de expansión, más allá de Arequipa…

R. Con “Perú Andino” hemos llegado a Cusco, Urubamba, Ollantaytambo, a Echarate; hemos estado en Huyro, la cuna del té peruano. Nos han invitado a ir esta semana a Espinar.

Como el programa sale ahora por Facebook en HD nos ha empezado a ver gente de lugares más remotos que también quieren que los visitemos. Eso le ha interesado además a un canal del Cusco, que nos escribió para pedir permiso y transmitir nuestros videos por TV. Le dijimos muy bien. Total, todos los sábados nosotros colgamos a las seis de la mañana el programa en internet y cualquiera lo puede ver.

P. ¿Qué diferencias encuentras entre esa vida rural y la nuestra?

R. En Cusco encontramos a un joven que hace arte en polos, pintor de polos. Había pintado un pueblo muy bonito pero que no se veía gente, ni una persona por ahí. Le dijimos cómo vas a pintar un pueblo vacío, faltan personajes. Nos miró a la cara y nos dijo realmente no hay gente en los pueblos, las calles están vacías.

Y un señor dijo solo se ven turistas de vez en cuando, paseando por el pueblo desierto. Ya no es como antes.

En algunas partes hay que hacer planes de recuperación del pasado. Penosamente se pierde nuestro pasado. Ya casi nadie se acuerda de qué se comía, cómo se hacían algunas herramientas, para qué servían estas hierbas medicinales. Los machis, los guine tienen en Cusco un programa para hallar las antiguas plantas medicinales y replantarlas, volverlas a cultivar.

P. Un filósofo francés decía que los lugares turísticos son siempre los exóticos. En este caso lo exótico está dentro del país, ¿no?

R. Te aseguro Willard que hay cerca lugares muy bonitos que los propios arequipeños no conocemos. Una señora me dijo todos estamos esperando jubilarnos para ir a conocer, pero cuando llegamos a viejos ya no podemos ni viajar.

Tienes que tomar un tiempo de tu vida para conocer lugares.

Acá cerca, media hora antes de llegar Chapi, saliendo a la izquierda, hay una represa en la que puedes pescar trucha, ver huallatas, patos, puedes armar una parrilla y hacer una excursión familiar. Todo es pista, a cuarenta minutos.

Hay que cambiar de vida, estamos demasiado metidos dentro de la ciudad con sus malles, sus creencias, su estrés. Sal y date cuenta que hay otros mundos y otras maneras de ser la gente, otras cosas que importan, otra manera de respirar el aire, de tomar el agua.

P. ¿No hay empresas o instituciones culturales que te apoyen?

R. Nos gustaría mucho si nos apoyan, pero contamos solo con nuestras propias fuerzas.

Yo como publicista sé que la publicidad está abriendo un mundo nuevo en las redes sociales, aunque algunos no creen en eso. Por eso salimos en Facebook. Pero si una empresa nos ayudara, o el Ministerio de Cultura, o las municipalidades, podríamos hacer muchas más cosas.

Muy pronto vamos a salir por radio en internet, para ampliar el programa. No solo es el reportaje del lugar que visitamos sino también la aventura que significa hacer cada reportaje.

Fuimos a Taya y a Lluta para grabar allí un tema musical con Nailyn Díaz, y nos encontramos con la Fiesta del Agua.

Todos los hombres del pueblo alistan su comida, pico y lampa, y salen con dirección al nevado Ampato. Durante ocho días regresan limpiando los canales de regadío, arman carpas para pasar la noche y en la madrugada vuelven a empezar el trabajo. Si no hay agua no hay vida ese año; incluso tienen electricidad por horas gracias al agua del Ampato. Así que cuando al final llegan al pueblo la gente los espera como a héroes, les prepara una gran fiesta, hay comida para todo el mundo, chicha, cuyes fritos, baile y los mejores vinos que tiene cada casa.

 

Esa vida comunal la hemos perdido nosotros, para siempre.

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