CODA

Al Concurso Escolar de Ensayos de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa

Una vez más he cedido ante la curiosidad (y el goce) de leer un conjunto de textos que buscan algún reconocimiento público: he sido Jurado del Concurso Escolar de Ensayos de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa. El concurso es elogioso desde todo punto de vista, hace tiempo que la Biblioteca Juvenil Arequipa debió ser tema de lecturas, estudios, análisis y ensayos de los escolares de la región: para ellos (y para sus profesores) fue ideada la Biblioteca.

Quiero en esta breve nota señalar solo tres de los errores más evidentes que he hallado en la escritura de estos jóvenes; errores que denotan con su constancia una falta de capacitación en los colegios y no pecados personales.

Primero: párrafos demasiado largos. El modelo americano-europeo de escritura de prosa (Una idea principal por párrafo) no ha llegado a nuestras aulas y los jóvenes sueltan un chorro de ideas en una página entera sin punto aparte. Lo cual vuelve pesada la lectura.

Segundo: desconocimiento generalizado de la estructura del ensayo. No hay claridad en cuanto a una Tesis o propuesta del autor sobre un tema controvertido; no hay párrafo de introducción breve y claro; no hay un cuerpo de ideas que se desarrolla mediante algún tipo de lógica retórica; no hay párrafo de cierre o conclusión que deje al lector con la idea central bien cubierta, persuasiva.

Tercero: repetición infatigable de tópicos. El tema eran los textos canónicos de la Biblioteca Juvenil, y sobre ellos los concursantes repiten las mismas viejas ideas de siempre: hermosa Arequipa con sus volcanes, su campiña, su arquitectura de blanco sillar, su gente valiente y revolucionaria, etc. Un ensayo busca ideas nuevas, por definición.

Los ensayos ganadores muestran sin duda a un grupo de estudiantes de promisorio talento, algunos brillantes para su edad y su nivel educativo. Una educación eficiente en los cursos de Comunicación, centrada en la estrategia de la redacción de ensayos —como se hace en países desarrollados— les ayudaría a mejorar su escritura.

Salvo mejor parecer.

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