Kosmopolis 2015

Informe desde Barcelona

La octava edición de Kosmopolis -La fiesta de la literatura amplificada, entre el 18 y el 22 de marzo en el CCCB, Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona— tiene como eje central a W.G. Sebald, el mayor escritor del siglo XX, prematuramente desaparecido y firme candidato  al Nobel.

En palabras de Vicenç Villatoro -cabeza visible del evento, junto a Juan Insúa- Kosmopolis inaugura la primavera literaria más relevante en muchos kilómetros a la redonda. De esa forma se visibiliza la apetencia por la literatura, que figura en el ADN del CCCB, que aspira a ser la Casa de la Literatura.

Villatoro destacó el papel fundamental que desempeña la literatura en la sociedad, en la que todo fenómeno tiene un sustrato literario central que lo explica.

Definió a Kosmópolis como el Big Bang al revés, por su tendencia ambivalente de concentrar y atraer, dando cuenta de todo lo que pasa en el espacio y tiempo. La  ampliación a cinco días del evento muestra la mucha ambición y austeridad, que cuenta democráticamente con la complicidad ciudadana. Con centenares de participantes en otros tantos actos y un presupuesto de apenas 150,000 euros, Kosmópolis es visitada por unos 6,000 asistentes.

Por su parte, Juan Insúa declaró su admiración por la capacidad de síntesis de la cincuentena de periodistas presentes en la rueda de prensa previa a la inauguración y pasó a desgranar él mismo, de forma por demás sucinta y acertada, los distintos ejes centrales del evento.

Uno de ellos es “Dialogos K”, que se caracteriza por cruces, tensiones entre distintos escritores y estilos, siete conversaciones entre disímiles y destacados autores sobre temas clave de su obra, como por ejemplo Taiye Selasi, acuñadora del neologismo afropolitismo -referente a personas de origen africano residentes en Europa-, además de Paolo Giordano o el reputado Robert Coover.

Otro eje temático es “Alicia cumple 150 años”, en la que se analiza el carácter polisémico de la obra del reverendo matemático Carroll, al que definió como un clásico mutante. En colaboración con el Institut Catala de Cienciès Fotónicas, inspirados en Alicia, se desarrolla una actividad infantil de introducción a la criptografía qúantica. Vanessa Tait, bisnieta de  la niña en la que Carroll se inspiró para crear a Alicia, joven autora, no podía faltar al evento. Alberto Manguel, entre otros, participa en dicho eje temático.

“Periodismo XXI” trata sobre la literatura de no ficción, nuevos estilos de periodismo, con Hackathon de periodismo de datos y por otro lado la participación de Jon Lee Anderson, autor de  una biografía sobre Che Guevara, especialista en  temas y zonas de conflicto.

La herencia Sebald rinde homenaje al autor de “Austerlitz” o “Los emigrados”, obras cumbre del pasado siglo, con una exposición alusiva, dos documentales y la participación de David Grossman -quien presenta novela, además- y por otro lado un dialogo sebaldiano sobre escapar de la cárcel de la memoria, entre la mexicana Cristina Rivera Garza y Camille de Toledo.

“Traducir Europa”, otro eje temático, trata sobre la reflexión de Umberto Eco: “la verdadera lengua de Europa es la traducción”. Integrar la riqueza babélica continental, para descubrir obras y autores no reconocidos -propósito de la “Lista Finnegan” o el “Proyecto Schwob”- son temas en los que participan Vinicio Caposela o Dimitris Mistakidis, además de Alida Bremer, entre otros.

Insúa destacó además que todas las ediciones anteriores de “Kosmopolis” pueden consultarse, tras haber sido archivadas digitalmente. Tanto él como Villatoro destacaron el muy meritorio trabajo de decenas de personas —organizadores, servicio de prensa de la entidad, colaboradores, institutos, además de la Red de Bibliotecas Municipales de Cataluña, cuya excelente labor, aparte de la calidad humana del personal— que la han convertido en referencia y ejemplo europeo.

La programación del eje temático “Diálogos K” de Kosmópolis 2015 en España se inauguró con la charla entre Juan Marsé, Josep María Cuenca -su biógrafo y fan- y Jorge Herralde, editor de Anagrama, editorial que el pasado 18 de marzo publicó  “Mientras llega la felicidad”, la primera biografía de investigación centrada en la figura del citado novelista. Cuenca detalló la condición familiar del autor como niño adoptado y su similitud con Charles Dickens -quien trabajó en una fábrica y cuyo padre también fue encarcelado por deudas- e invitó al autor a leer un fragmento de “Viaje al sur”.

—Esto lo he escrito yo. Qué vergüenza, bueno, yo esto lo tengo que corregir—declaró.

Cuenca destacó que su propósito era dar a conocer más la vida y obra de su admirado autor, quien declaró que el libro está bien, pero el protagonista es inverosímil, añadiendo que no es el lector ideal de su propia vida. “Me equivoqué de época, de país, de religión, de sexo”.

Tras el énfasis hecho por el biógrafo en los detalles de la adopción del autor, una de  las asistentes, fan declarada de Marsé, como la mayoría del centenar de asistentes que llenaban el hall, inició el turno de intervenciones manifestando su admiración por el autor y añadiendo que no le importa quién es su madre, o si su padre era nacionalista, sino su obra, preguntándole por las motivaciones de su etapa juvenil creativa.

—Si quiere saberlo lea el libro, respondió el autor.

Por su parte, el editor reiteró su amistad por el biógrafo y el biografiado.

Uno de los asistentes, con acento chileno, preguntó por la posible cooperación en correcciones literarias entre ambos. El biógrafo recalcó que el libro son seis años de su vida y que había tenido vía libre, con la única condición de no molestar demasiado al autor, y volviendo al asunto de la adopción, declaró que el editor y el propio autor habían decidido eliminar unas decenas de páginas alusivas por considerarlas irrelevantes. Un diálogo, en suma, destinado a satisfacer al chismoso que todos llevamos dentro, pero insuficiente a todas luces para letraheridos y filo-letraheridos.

Otro de los Diálogos era entre Taiye Selasi y Xavier Aldecoa, sobre la condición afropolita. Taiye Selasi, una de las estrellas emergentes de la literatura y creadora del concepto afropolitismo -definición de personas con raíces africanas residentes en Europa- dialogaba con Aldecoa, corresponsal del diario La Vanguardia sobre ideas, obras y proyectos que luchan por una visión más abierta, lúcida y esperanzada de un continente decisivo en el siglo XXI. La autora forma parte de una nueva generación de escritores y periodistas que está cambiando la percepción del continente africano, con más de mil millones de habitantes y aproximadamente unos mil idiomas.

En las afueras del teatro donde se iba a realizar el evento, un centenar de jóvenes, la mayoría chicas, hacían cola para entrar, ya que los organizadores, tras subir y bajar incontables veces las escaleras mecánicas de acceso al teatro de los acontecimientos, avisaron de cierto retraso en el inicio del mismo, por motivos técnicos.

La sala de proyecciones de Canal Alfa fue una buena opción para los interesados en  documentales, cortometrajes, animaciones, películas, videos y experimentos visuales inspirados en la literatura. La edición añade, además, la proyección diaria de un largometraje nocturno. Una programación que invita a descubrir la influencia de la literatura en el cine, el arte de narrar y poetizar a través de la imagen en movimiento.

En la programación inaugural, destacaron “The Gap by Ira Glass”, inspirado en el cortometraje de David Shiyang Liu y creado a partir de las palabras grabadas de Glass, con imágenes al discurso sobre la superación ante la duda creativa.

“I met de walrus”, sobre la entrevista que el catorceañero Jerry Levitan le hizo a John Lennon, “La historia de la tipografía”, brillantemente narrada en 5 minutos, “Alan Moore and Mitch Jenkins: His Heavy Heart”, sobre el autor de V For Vendetta y los personajes de su nueva historia, “Hotzanak”, “For Your Own Safety”, basado en el poema Tortura, de Wislawa Szymborska, “Boles”, corto esloveno-germano basado en un relato de Gorki o el estupendo y esperadísimo por quienes tanto admiramos a Sebald: “Austerlitz”, de Richard West -Irlanda del Norte, 2013.

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