La Biblioteca Infantil Arequipa

Confesiones del autor

Después de cinco años de trabajo, desde la concepción de la idea original, pasando por minuciosos procesos de selección, de corrección, de ilustración y de composición y grabación de las versiones sonoras, por fin ha sido concluida y entregada la Biblioteca Infantil Arequipa a los pequeños lectores a los que está dedicada, mediante las ugeles norte y sur, a las bibliotecas de todos los colegios nacionales de la región y a los profesores.

Se trata de una colección de diez libros creados especialmente para niños, con lecturas de autores de la región y textos identitarios ilustrados bellamente y con sus respectivos audios, cuyo fin es formar interés en la lectura y en los valores cívicos de Arequipa.

A fin de conocer de cerca la Biblioteca hablamos directamente con su creador, el reconocido historiador local y profesor de primaria, César Delgado Díaz del Olmo.

P.- ¿Cómo surge el proyecto? ¿De quién fue la idea original?

R.- Creo que vale la pena hablar del origen de este proyecto porque explica algunas de sus características. Que sea, por ejemplo,  un trabajo bastante original, ya que emplea recursos que no se encuentran en los textos de lectura oficiales, como el acompañamiento de audio y el uso exclusivo y masivo de organizadores gráficos, cosa que se explica porque no fue un encargo directo de la Gerencia Regional de Educación, que hubiese obligado a seguir las pautas del Ministerio de Educación en esta materia, sino que fue una ocurrencia del doctor Guillén, por algo filósofo, que confió el proyecto de sacar libros de lectura a sus amigos escritores, poetas, cuentistas y demás.

La idea original, sin embargo, fue de mi cosecha, ya que como profesor de primaria siempre encontraba que brillaban por su ausencia los textos de lectura relacionados con Arequipa. Como entre mis amigos cuento a notables poetas locales, y como Guillén tiene debilidad por los poetas, a través de ellos le planteé el proyecto, que aceptó calurosamente. Nunca me dijo cómo hacerlos, eso también fue cosecha mía.

P.- ¿Cuáles son sus objetivos?, ¿qué buscas?

R.- Creo que la necesidad impone los objetivos, en este caso proveer a nuestros estudiantes de textos de lectura locales y de reforzar su identidad con la ciudad y la región; pero también está la personalidad, esto es cómo se satisface esa necesidad. No quedaba otra cosa entonces que poner en los libros el toque local, que me parece ha terminado por revelar nuestra singular personalidad. No quiero decir que otras ciudades o regiones carezcan de personalidad, pero creo que la de Arequipa se manifiesta hasta en la insistencia de sacar sus propios libros de lectura, necesidad que al parecer las otras regiones no sienten; y en el gusto con que en estos libros se asume lo propio, lo nuestro, que espero pegue en los escolares.

En cuanto a lo que busco, creo que he logrado lo que quería creando esta colección, les queda ahora a los profesores pasar el mensaje a la siguiente generación.

P.- ¿Cómo hiciste la selección de los textos?

R.- Si se trata de hacer libros para escolares de primaria o secundaria y uno es profesor, no hay duda sobre el criterio a utilizar, entra lo que a aquellos pueda interesarles y servirles. Algunos poetas y escritores locales se han sentido afectados por que no se les ha incluido en la colección, pero no debieran, ya que no se trata de una antología de los grandes genios mistianos sino de una selección de textos adecuados,  que sirvan para los escolares. Este ha sido el criterio de selección. También está la cuestión del tema de los textos, que obviamente tenía que ser de asuntos locales: el Misti, el sillar, la pileta de la Plaza de Armas, el diablo de la Catedral, etc. Y esto no por prurito localista, sino porque es la manera de reforzar los valores de identificación y los sentimientos telúricos. Quizá algunos echen de menos unos poemitas lonccos, pero ahí está precisamente el problema, en convertir la caricaturización en un elemento de identidad, tan artificial como el pasaporte arequipeño, el characato arequipeño  y demás.

P.- ¿Quiénes han participado en la edición, y por qué?

R.- Pienso ahora en los que no han participado, que son los sabihondos del Ministerio de Educación o los especialistas de la Gerencia regional o de las ugeles locales, que no saben nada, para mencionar a los invitados de piedra. ¿Que por qué no han participado? Porque los burócratas se pegan a la letra y se olvidan del espíritu, que el profesor siempre capta mejor, ya que su preocupación de cada día es cómo llegar a la mente y al corazón de los niños. Además, porque no quieren a los libros —dudo incluso si quieren a los niños—, y porque sin duda tampoco quieren a la ciudad. Ya se sabe que los burócratas no tienen patria, que su mente es cuadriculada y su corazón una página en blanco.

El proyecto exigía todo lo contrario. Amor por los libros. Mencionemos en primer lugar al doctor Guillen, cuyo mayor patrimonio es su biblioteca. En segundo lugar al poeta Misael Ramos, director de la librería en la Universidad de San Agustín  y  que, como coordinador del proyecto, se encargó de la parte más difícil, ya que tenía que hacer cumplir los plazos de entrega y  regatear los emolumentos, cosa que le ha reportado reprochables enemistades. En tercer lugar tengo que mencionar a los fallecidos, el dibujante José Luis Pantigoso, que hizo las ilustraciones de “Jorge el hijo del pueblo”, y murió sin cobrar su último cheque; y el caricaturista Alfredo Villavicencio, el Mono, que murió cuando estaba ilustrando las fábulas de Melgar. En cuarto lugar, el pintor Jaime Mamani, que asumió la arriesgada tarea de ilustrar la colección, cosa que afortunadamente pudo llevar a feliz término. En quinto lugar, ya que no hay quinto malo, menciono al catedrático agustino casualmente ex locutor radial durante veinticinco años, Willard Díaz Cobarrubias, que se encargó de la parte quizá más ardua del trabajo, que era poner voz a los textos, que es como querer dar vida a la letra, cosa que me parece pudo conseguirla. En sexto lugar están los jóvenes del equipo, el músico Pedro Rodríguez, que se desempeñó con un innegable nivel profesional y algo más de talento o genio, y las lectoras y cantantes, Giuliana Murguía y Teresa Aguirre.

¿Que por qué lo hicieron? Supongo que por los emolumentos, pero sobre todo por algo que compense la exigüidad del pago, que puede ser amor a la ciudad, factor no desdeñable en Arequipa.

P.- Cómo ha sido la distribución de esta Biblioteca?, ¿quiénes van a tener acceso a ella?

R.- Aquí están las fallas. Primero, su impresión a cargo de Cerro Verde que contrató una editorial limeña para los libros, y a alguna empresa colombiana para grabar los discos, ya que en Perú no había ninguna empresa con tal capacidad, la impresión demoró casi un año y medio.  Segundo, su distribución, que tomó otro medio año. Tengo entendido que Cerro Verde entregó los libros a la Región en julio del año pasado, pero como Guillén estaba deshojando margaritas a ver si se presentaba otra vez a la presidencia ahí los tenía guardados, gastando miles de soles en almacenaje.  Como al final no se presentó, decidió entregarlos rápido antes de irse. Esta vez la entrega estuvo a cargo de la Biblioteca Mario Vargas Llosa y de las Ugeles que, como era de esperarse, hicieron lo que buenamente pudieron.

Entonces viene lo mejor. Guillén, haciendo a un lado los criterios de distribución del Proyecto, sintiéndose regalón por navidad decidió entregar una colección para cada niño de las escuela públicas de la ciudad, incluidos los de primer grado que no saben leer. Así se entregaron 40 000 colecciones. No debiera quejarme, pero por esta generosidad mal orientada el proyecto ha quedado cojo, ya que la mitad de los escolares de Arequipa están excluidos de lo que supone es un proyecto de fomento regional de identidad, y me temo que también los escolares de las provincias, ya que hasta ahora no se les ha entregado sus libros.

P.- Un problema con la colección anterior, la Juvenil, es que los textos requerían de una capacitación a los profesores en su uso y aplicación en aula, cosa que nunca se hizo. ¿Va a haber capacitación sobre esta nueva colección?

R.- Como estos libros no entran para nada en el campo de visión de los burócratas locales de la educación, entonces ni pensar en que quieran capacitar a los profesores sobre su uso.  Para  suplir esta  falta, la Biblioteca Mario Vargas Llosa ha invitado a los creadores de la colección a dictar unas charlas de capacitación, que ha atraído a docentes de escuelas estales y también particulares, aunque por la minoría que ha asistido es de temer que no tendrá un efecto masivo. Por la necesidad, me he visto obligado a capacitarme en el uso de los nuevos recursos de internet, y con ayuda de Percy Prado, joven integrante del equipo, hemos desarrollado una página o blog que cualquiera puede consultar, con el nombre de “Biblioteca Infantil Arequipa”.

P.- Se ha visto ejemplares de esta colección a la venta… ¿qué pasó? ¿Los autores tienen su propio fondo de libros?

R.- Me dicen, efectivamente, que ya han visto la colección en las librerías piratas. Lo mismo sucedió  con el anterior sillar, que antes de ser entregado a los colegios ya se vendía en el Jirón Quilca, en Lima. El Gerente de Educación de entonces, Ángel María Manrique, reclamó por el estropicio a la editorial limeña y le explicaron que en la carretera habían asaltado un container que traía los libros a Arequipa. Algo de esto debe haber pasado ahora.

Lo triste es que ni a los creadores de la colección, ni a los autores cuyas obras se han incluido les han dado siquiera un ejemplar. Mario Rommel Arce, Director de la Biblioteca Mario Vargas Llosa, ha prometido apurar los trámites.

P.- ¿Podrían aplicar este proyecto a otras regiones? Ya tienen el equipo y la experiencia…

R.- Como diría Mao Tse Tung, hay que permitir que florezcan cien flores, y que compitan cien colecciones como esta, para que cada una de las regiones, ciudades, pueblos tengan sus propios libros de lectura, y así se dé curso a la apetencia y creatividad literaria de los chicos, y se forme en ellos un fuerte sentimiento de identidad con su terruño. Desde luego que nosotros, a pesar de las bajas que hemos tenido en el equipo, y antes de que haya más, podríamos aplicar este proyecto no importa en qué lugar que quiera darse el gusto de tener sus propios libros de lectura para sus estudiantes.

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