“Tres carteles” revisados

De visita en Ebbing, Missouri

“Tres Carteles a las Afueras de Ebbing, Missouri”, dirigida por Martin McDonagh, es una película dramática que ha recibido hasta ahora muchas críticas positivas. En los últimos Premios de la Academia contó con seis nominaciones y ganó dos de ellas, también en los Globos de Oro y en los premios BAFTA, donde ha ganado cuatro y cinco estatuillas, respectivamente, incluyendo a Mejor Película y Mejor Guión en ambos casos.

La historia refleja de manera cruda y directa una cara de la realidad humana. Hace uso de varios estereotipos e íconos clásicos de la sociedad norteamericana; específicamente, resalta una visión racista, homofóbica y machista frutos de la ignorancia y el conformismo dentro de una vida enmarcada por costumbres retrogradas en un pequeño pueblo que puede decirse vive apartado de las grandes metrópolis y de la hiperconexión de la globalización.

A lo largo de la película se puede apreciar la gran labor de los actores por imitar lo más cercano posible el acento de Missouri, así como para mostrar los paisajes característicos del mismo estado. La música también ayuda a meterse dentro de la historia y sentir un poco del ambiente asociado a estos estados sureños, un toque de música “country” con la sobriedad que maneja la película. Desde un punto de vista del relato, la trama recrea una atmósfera de cotidianidad y cierta comedia negra en la cual el espectador puede verse identificado. Pese a ser una película que trata temas sensibles, en ningún momento se vuelve demasiado tensa para el espectador, por el contrario, su narrativa puede entenderse hasta catártica.

La historia cuenta un caso más de la problemática que se vive en muchas partes del mundo: el abuso, la violación y el homicidio de mujeres jóvenes en. Y como consecuencia, la negligencia por parte de la policía y la normalización del hecho.

La razón de ser de esta película es porque Mildred Hayes (el personaje principal) se opone a lo socialmente aceptado, desafía al cuerpo de policías y sacude la pacífica vida de los habitantes del pueblo donde vive. Hace público por medio del alquiler de unas vallas publicitarias en la carretera lo que le pasó a su hija y critica al jefe de policías por no haber atrapado al culpable. Y este acto de la madre a su vez marca la vida de muchas personas en el pueblo; por un lado, a muchas personas que viven callando sus problemas y ven en ella una forma de rebeldía y de lucha contra el sistema establecido; y por el otro lado, a las personas que les molesta que alteren la “normalidad” del pueblo.

Otra de las tantas aristas que toca la trama es esa lucha social perenne, conclusión histórica de la Guerra de Secesión estadounidense terminada solo legalmente, pues la mente de las personas y las costumbres sociales no son fáciles de cambiar pese al tiempo pasado y a la tan mentada modernidad. Esto muestra cómo, culturalmente, son muchos males que aún quedan por solucionar, y que algo tan sencillo como la palabra puede ser un arma lo suficientemente fuerte como para cambiar la vida de muchas personas.

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