La producción en serie no es arte

Entrevista a José ÁlvarezPor Meryhelen Chávez Corimaita

Arquitecto de profesión, Magister en Artes de la UNSA, Artista profesional de la Escuela de Bellas Artes “Carlos Baca Flor”, José Álvarez (en la foto junto a Omar Zeballosactualmente se desempeña como docente de Arquitectura en la Universidad Nacional de San Agustín, y asimismo en el Instituto “Carlos Baca Flor”. Ha recibido numerosos premios nacionales en artes plásticas, los últimos: Primer Puesto en el Concurso Michell 2011, Primer puesto en el concurso de fotografía Arequipa Patrimonio Cultural de la Humanidad 2015. Ha participado de Exposiciones individuales y colectivas.

Desde su perspectiva de artista y docente, opina sobre el mercado de arte local.

 

¿Cómo va el mercado del arte en Arequipa?

El mercado del arte aquí está realmente muy atrasado; casi no existe,

Solo hay un mercado de marchantes que se llevan obras; pero eso no es arte, son pedidos comerciales, no es una creación única, son pedidos en masa que a veces encajan con la obra de algunos.

Hace algún tiempo sí estaba apareciendo cierto mercado de arte, pero hoy no. Era básicamente una relación de algunos conocidos, amistades, o alguien que quiere un cuadro. Por ejemplo, viene gente a buscar cuadros de Ricardo Córdoba, Jaime Mamani, viene exclusivamente a buscar eso. Pero es algo que ha llevado años alcanzar ese sitio.

No hay tiendas de arte, hay tiendas de decoración.

“Vinatea” hace las veces, pero ellos hacen otro tipo de cosa y creo que no arriesgan.

No creo que sea únicamente por la falta de cultura o de que no haya gente que aprecie una buena obra, el problema es que no hay dónde verlas.

Creo que los grupos de artistas deberían poner una tienda en alguno de estos moles que tienen movimiento. Ahí se podría ver las obras. Porque de haber dinero, relativamente hay.

Justo lo que estaba conversando con Hernán Sosa. Me contaba que en Lima está la plata; no te imaginas cuánta plata tienen la gente, me dice; y eso es cierto; digamos que si en Lima alguien rico tiene cien aquí en Arequipa tiene uno. Digamos que ganan cantidades un poco extrañas.

Lo que me contaba es que Gerardo Chávez vende mucho más caro en Lima que en París, que en Europa. En Europa venden a la mitad. Entonces, como se pone de moda tiene ya pedidos.

¿Por qué no entramos en eso?, por falta de relaciones. Y también por una cuestión de propuesta. Hay algunos trabajos interesantes tanto de los antiguos como de los jóvenes pintores, pero no entiendo cómo puedes llamar arte a un tipo de obra que se viene haciendo hace veinte, treinta años y no ha variado en nada.

Pero generalmente los que quieren vivir del arte se van a Lima, el caso de Sucasari, el caso de Companoca, la mayoría de los jóvenes se va, llevan su obra ahí.

¿Dices que no existe propuesta de arte en Arequipa?

Sí. Es que algunos pensaban que haciendo obras parecidísimas a la de otros autores —unos rostros todos aplastados como purés de Joselito Sabogal, unas vírgenes copiadas de Sabogal— eso era hacer arte. O cuando se pusieron de moda Schiele, Bacon y Lucian Freud, todos hacían esas cosas, creían que ser moderno era hacer eso. Ni idea de qué les movía, los llevaba a la obra.

También tenemos el caso de gran cantidad de artistas jóvenes, sobre todo los que están en actividad comercial, que no tienen un buen nivel cultural, intelectual. Ellos van por otro camino. ¿Cómo pensar que una de estas obras pueda ser coleccionable, en un museo?, ¿quién va a querer uno de estos cuadros? Yo tengo mis dudas porque si esos cuadros fueran tan buenos deberían estar en el museo. Pero no son tan buenos porque no son originales, son la copia de la copia de la copia. Medio raro.

Ahí digamos que se hacen un poco los mártires que dicen “nadie me compra”, pero ¿qué se te va a comprar? Su arte no se define ni tiene raíz ni en lo que vivimos, ni en la época, ni nuestro espacio, ni en una cuestión generacional, ni en nada. Son cosas traídas por acá, cosas que fuera tienen éxito y siguen teniéndolo.

¿Estás hablando de un arte que va cambiando al son de la moda?

Sí, va cambiando.

Ahora, en medio de todo esto a mí me parece interesante el trabajo de Milko Torres. Hace un trabajo sustancialmente bueno; y a Milko no le interesa vender; pero es un trabajo realmente bueno dentro de las nuevas propuestas. Bastante bueno.

Interesante es también el trabajo de Yenni Ticona; y ahora el de Yesenia Talavera que está haciendo un trabajo bueno, muy bueno, algo que plásticamente tiene un aporte. Yenni, siempre vendió sus cuartos ¿por qué?, ni nada que sean “bonitos”. Ella vendió acá, no los iba a vender a Lima. ¿Qué pasó, porqué vendió los cuadros? Pues, porque deben tener algo.

Y en comparación de la situación actual con el mercado del arte de hace veinte o treinta años, ¿cómo nos encontramos?

Como dije, hace treinta años había coleccionistas de arte; yo no sé si eran protectores de los artistas, si era nostalgia de no sé qué; pero habían. Los Portugal, el mismo Jaime Rey de Castro, que andaban comprando cuadros a muchos jóvenes para tener algunas colecciones.

No sé dónde están todas esas colecciones. Por ejemplo, una está en Santa Catalina, en una de esas casitas restauradas hay un coleccionista de todo esto.

Pero la mayoría de ellos ya desapareció o están mayores o ya no tiene el dinero que tenían antes.

¿Tú vendías más antes que ahora?

He tenido etapas. De estudiante y poco después hacia una pintura que de algún modo era arequipeña: ventanitas, puertitas, Santa Catalina, cocinas. Y todas se vendían.

Pero en un momento, dejé de hacer eso. Lo hice porque era un estudiante que se sostenía y que sostenía su pintura. Pero ya cuando uno va haciendo lo otro, todo cambia. Después sí he podido vender, generalmente a unos amigos, amigos de amigos, aunque muy de vez en cuando. Alguien viene a buscar eso exactamente, vienen un poco, hasta “ya, te compro lo que haya, te lo compro”. –No tengo nada-.

De tus obras, la colección más vendida cuál es.

Dentro de mis cuadros grandes he vendido varios de mis abstractos; y dentro de mis cuadros de Arequipa, medios, esos con la pintura yuxtapuesta, sí, también he vendido. Generalmente he vendido acá en Arequipa, y a algunos amigos que se lo llevaban o que se iban a vivir o que eran amigos de acá que ahora viven en Lima.

Pero, honestamente, no he vendido cuadros más caros que mil quinientos a mil ochocientos dólares.

A veces habían no pagan lo que vale; pero si esta naca y son amigos, en buena cuenta empiezan a hacer su galería con tus obras. Entonces, bacán, porque si alguien en algún momento quiere ver tu obra le dices vamos allá, o que vayan a tal sitio. Eso es interesante, ¿no?

¿Sientes que la estabilidad económica es imposible en el mundo del arte?

Jaime Mamani, que es genial, no vive del arte, él tiene otro trabajo, aunque lo central para él es hacer arte. Ricardo Córdoba, que es muy bueno, trabaja en la UNSA. Freddy Hurtado trabaja en la UNSA; y después la gente que está en la Escuela Baca Flor también.

Solo ellos tienen estabilidad. Hay otros que siempre trabajan en una u otra institución o empresa, además de pintar. ¿Quiénes solamente pintan y vive del arte? No lo sé. Son poquísimos: Pantigoso, Reinaldo Núñez y algunos de los más jóvenes, que trabajan con los marchantes. De nuestra generación eran relativamente pocos y eran bastante buenos, pero trabajan dependientes de los marchantes.

 

One Reply to “La producción en serie no es arte”

  1. Pepe Alvarez, coherente en su vida y su arte. Un referente arequipeño.
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