La música no quiere ser útil sino bella

Entrevista a Pío Alonso Quintanilla

POR: STEPHANIE ARENAS PÉREZ

 Alonso Quintanilla es actualmente Pro Rector para el Desarrollo institucional de la Universidad Católica San Pablo. Fue rector durante seis años y se desempeñó como profesor. Es miembro de varios directorios en empresas y ONGs. Ha trabajado en el sector público: vicepresidente del directorio de EGASA y Vocal de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa; ha sido también Agente de bolsa. Pero además de su variada actividad laboral es un reconocido melómano y propulsor de cultura musical en nuestra ciudad.

¿Cómo llegó la música a su vida?

Por mi familia. Concretamente, por mi padre quien nos hacía escuchar música académica dese muy niños y nos explicaba conceptos de época, género, solista, obra, etc.

Toda mi familia, por lado paterno, tiene mucha afición a la música. De hecho, Pilar y Alejandra Lopera son primas hermanas mías y destacan como grandes artistas.  De manera que la música académica me ha acompañado toda la vida.

En el caso de mis hijos, yo les ponía música académica desde que estaban en el vientre de su mamá: Conciertos 20 y 21 para piano de Mozart, además de conciertos para flauta y arpa. Ellos han nacido en un ambiente muy musical. Mis cuatro hijos tocan instrumentos y mi esposa también se ha desempeñado como coreuta en Lima; cantó para el Papa. Yo toco el cello, como aficionado naturalmente

¿Qué función tiene la música en nuestra vida?

Yo no diría que tiene una función, pues eso significaría que es algo de utilidad; en pocas palabras, la música es algo bello per sé y no pensaría que me sirve para algo. La Música es por ser música, arte vivo.

Si pudiese cambiar de situación, ¿sería Músico?

Cuando estaba en secundaria, aún en el colegio, le pedí a mi padre ser director de orquesta. Mi padre siempre fue una persona muy abierta; nunca dijo no. Tuve una profesora quien me enseñó lectura musical y recuerdo que jugaba, bueno, hasta ahora, a dirigir una orquesta en mi casa los días domingo.

Sí, me hubiese encantado ser Director de Orquesta. Pero en algún momento de mi vida me puse a pensar que, lamentablemente en nuestro medio de hace 40 años, la música no era un medio económico para una familia. Esta fue la razón por la cual cambié de parecer. Sin embargo, me hubiese gustado seguir con el cello de manera profesional.

Actualmente, la situación ha cambiado. Creo que hoy las condiciones son distintas y un músico puede vivir mejor en el Perú, tal vez no como en Europa, pero definitivamente está mejor. Esto era algo impensable hace 40 años, pues sinónimo de ser músico era pasar muchas dificultades económicas.

¿Qué aporta como Pro Rector de la UCSP, como músico y melómano?

Hace muchos años era agente de bolsa y gerente de una empresa y entendí que la manera correcta de ayudar a que una sociedad fuera mejor, era a través de la educación. Dejé todo y me vine a la universidad.

He tenido la suerte y privilegio de acompañar a la Universidad desde su creación y en todo momento, creo que el arte siempre ha estado con nosotros. Felizmente, todo nuestro equipo se dio cuenta y sabía que un camino para humanizar la sociedad era el arte. El arte sensibiliza, una sociedad que vive el arte, es una sociedad mucho más humana, más allá de la funcionalidad. La música fue nuestra primera opción.

Empezamos con una Orquesta de cámara pequeña, sin pensar que luego se convertiría en una Orquesta Filarmónica Juvenil de hasta 60 integrantes. Los chicos realizan una inversión económica y de tiempo para participar de nuestra Orquesta. La mejor manera de retribuir este esfuerzo es a través de nuestro sistema de Becas integrales, que me parece, no lo tienen otras universidades a nivel nacional.

Junto con eso, y el Centro de las Artes, nos ocupamos de promover conciertos, exposiciones, presentaciones de libros y otras actividades culturales en bienestar de nuestra sociedad. De esta modesta manera, nos preocupamos por promover el arte. Se busca un efecto multiplicador para que la inspiración y el arte se lleve a otras partes. Vamos haciendo una sociedad mejor.

¿Cree que la música tiene una función crítica sobre la situación actual en Arequipa?

La música siempre ha tenido este sentido crítico. Recuerda las Polonesas de Chopin, la música nacionalista europea en sí, es una afirmación de la identidad al igual que nuestra propia música. De este movimiento, hay poca música orquestal en el país.

Hace poco estaba escuchando la zarzuela “El cóndor pasa” de Daniel Alomías Robles, gracias a mi hijo Javier, la cual es una protesta. Definitivamente, la música debe tener un sentido crítico. La trova es un buen ejemplo.

¿Entonces, la música tiene una función política?

Creo que no se podría hablar de eso en nuestro contexto. ¿Qué se escucha en las radios? ¿Qué escucha la mayoría de los jóvenes hoy en día? Reggaetón, lo cual es algo ininteligible para mí. Haciendo una comparación correlacional entre música y política, podemos comprender parte de nuestra situación actual.

¿Cree Ud. que sea conveniente crear un nacionalismo académico en Arequipa o en el país?

No sé si podamos hablar de “crear o regresar” a un nacionalismo por lo mismo que son corrientes espontáneas. De hecho, en Europa se produjo esta corriente en respuesta a otra época, pensamientos y particular condición de la sociedad. Hoy en día me parece muy difícil hablar de nacionalismo puro por el hecho de la globalización acelerada.

Es un ideal muy deseable pues afirmaría nuestra identidad y lo más óptimo sería no dejar de lado un pensamiento global. El apoyo por parte de nuestras Orquestas sinfónicas en el Perú ayuda a este sentir de identidad colectiva. Se interpreta música de compositores peruanos, joyas exquisitas como obras de Garrido Lecca, Guevara Ochoa, sin ir más lejos, de Augusto Vera y su padre Cástor. Es magnífico.

¿En qué estado cree que está la Etnomusicología peruana? ¿Hay alguien que está investigando nuestra música?

Conozco de varios investigadores que han tomado este tema como un reto personal. El maestro Augusto Vera viene realizando distintos estudios acerca del vals arequipeño; Juan Guillermo del Carpio también resalta en este rubro con sus distintas publicaciones. Mi hijo Javier también está entrando a este campo al investigar a Daniel Alomías Robles; hace poco tiempo tuvo una reunión con Fernando Valcárcel, director de la Orquesta Sinfónica Nacional. La maestra Zoila Vega ha realizado distintas publicaciones, de hecho, ella tiene “Música en la Catedral” publicada con nosotros. Buscaremos el modo de promover la investigación.

Desde su perspectiva, ¿Cómo se encuentra la situación socio-económica del músico actualmente?

Esta situación va mejorando. Un claro ejemplo son las plazas que se han abierto en los últimos años en las distintas sinfónicas de nuestro país. Cada vez son más las oportunidades que pueden brindarse a los jóvenes talentos.

Creo que eso se podría agradecer al gobierno de Humala. Hoy en día, las personas también son más conscientes del valor de una interpretación. Los “chivos” son bien remunerados actualmente. No llegamos a estándares europeos o americanos, pero un músico peruano ya puede vivir con más tranquilidad.

¿Cuál sería el músico mejor pagado, cuál peor?

Según nuestro contexto, el campo económico está un poco más preparado para un músico popular. En el Perú hay una clara diferencia entre los sueldos de un director de orquesta y un rockero de moda. Probablemente quien revoluciona este concepto de arte – música y capitalismo— sería von Karajan y la Filarmónica de Berlín. Él fue quien equiparó los conceptos de música perfecta y su correcta comercialización.

¿Cuáles cree que son nuestros músicos más prestigiosos?

En nuestro medio, el maestro Pablo Sabat en un hombre muy reconocido, al igual que el maestro Fernando Valcárcel. Un maestro Chuquisengo, recocido a nivel internacional. Hablando de nuestra ciudad, podemos mencionar las figuras de los maestros Augusto Vera, Zoila Vega, Pilar y Alejandra Lopera y Enrique Victoria, ellos gozan de un reconocimiento social que obviamente, no se podría comparar al de hace 40 años. Eso me da mucho gusto. Un músico no es un ciudadano de segunda o tercera categoría, siempre de primera.

¿Cuál es su punto de vista acerca del arte contemporáneo y el consumismo en la producción artística?

En pocas palabras, hoy en día encontramos en el arte contemporáneo un arte sesgado, es decir un arte que no es arte —pensamiento Duchampiano. Particularmente, me inclino más por el arte romántico y por el arte clásico.

Las vanguardias nos llenaron de muchos movimientos artísticos, cada uno de una belleza específica. En estos días, a veces dudo de que se pueda hablar de belleza y estética en algunas muestras vivas.

En cuanto al consumismo, podríamos decir que es fuente motora de la producción artística del presente. Lamentablemente, en un gran porcentaje carece de calidad.

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