El reguetón es violencia contra la mujer

Por: Cristina Conde

 

Diana Arce es Soprano lírica, egresada de la escuela de artes de la UNSA, instructora coral en Sinfonía por el Perú y Especialista Universitaria en Gestoría Cultural. Dialogamos con ella.

 Cuéntanos sobre tu actividad profesional

Actualmente me gano la vida enseñando música a niños entre los 4 y 11 años. Trabajo en el proyecto Sinfonía por el Perú como instructora coral, también como enseñante en dos colegios y en la academia Aby Music. Y también canto en matrimonios, lo que llamamos “chivos”.

¿Si hubieras tenido la posibilidad de estudiar otra carrera, cuál sería?

Lo cierto es que yo tengo otra profesión: abogada y una tecnicatura en gestión cultural. Si pudiera elegir otro trabajo creo que me inclinaría más por el ámbito legal orientado a la cultura, gestionando eventos culturales o en temas legales de músicos y artistas.

Pero las condiciones del músico han cambiado muchísimo en los últimos años. Hay más oportunidad laboral y profesionalización de la carrera. Hay mucha más seriedad no solo de los que ejercen la profesión si no de aquellas personas que contratan músicos para diversas actividades. Por lo que se avizora, las condiciones pueden cambiar aún más, siempre y cuando las autoridades demuestren interés por mejorar la situación social del músico.

La música es parte primordial del desarrollo del ser humano. Somos seres integrales No estamos hechos solo de ciencias o letras, también hay un lado humanístico que incluye a las artes, entre ellas la música. Es por eso que ahora existe mucha más preocupación de los colegios de incluirla en la malla curricular. La música desarrolla la parte cognitiva, social y espiritual del niño; de ese modo su desarrollo es integral, para que sean personas productivas en la sociedad.

Una ciudad sin cultura sería una ciudad muerta. El arte es importante para el desarrollo de la sociedad.

Otro aporte de la música es la integración social. Hay distintos programas como Sinfonía por el Perú o el sistema de orquestas de Venezuela que trabajan directamente con niños y adolescentes en alto riesgo: la música los aleja de ambientes violentos y los coloca de forma productiva en la sociedad. Hoy vemos excesiva violencia, alta tasas de feminicidio y eso hace que nos preguntemos en qué estamos fallando como sociedad. La música es un vehículo integrador

Crees que la música tiene una posición critica sobre la sociedad actual

En la época de los 70’ aquí en Latinoamérica, la música criticaba la situación socio política, se utilizaba como una herramienta importante de protesta. En la actualidad esto se ha perdido.

No hay una música actual que haga critica, por ejemplo, contra la violencia hacia la mujer. Por el contrario, la corriente del reguetón, lo que hace es exaltar la violencia y cosificar a la mujer.

La música de los grandes compositores del pasado de alguna manera expresaba los problemas de la sociedad, entonces había una posición crítica. En la actualidad yo creo que el lado crítico se ha perdido, y es una pena porque la música es una gran arma de protesta ya que es masiva y llega fácilmente a las personas y en el caso de la música cantada tiene mucho más poder.

¿Pero la música tiene función política?

Hay muchas campañas políticas que están llenas de música por lo dicho anteriormente, su poder en las masas.

Pero, por ejemplo, ¿vemos que en el Perú o en Arequipa se crean grupos musicales músicos que hablen sobre la corrupción o la violencia excesiva? Pues no. En realidad, muy poco. Y eso se da porque hay una invasión de contenido basura tanto en la televisión como en la radio que hace que ese tipo de participación política cada vez esté más relegada. Se ha dejado de lado.

¿Crees tú que sería conveniente impulsar un nacionalismo académico?

Tomando en cuenta que el nacionalismo es revalorar la música nacional, yo creo que es necesario primero para que nuestras músicas no se pierdan en el tiempo y segundo porque necesitamos crear identidad como peruanos. La música nacional es un reflejo de la realidad nacional del momento (instrumentos, ritmos, letra, etc).

Es necesario que en las instituciones educativas se estudie, se cante y se lea acerca de nuestra música. ¿Cómo creamos identidad si lo nuestro se está olvidando? Yo creo que los músicos profesionales somos llamados a la difusión de nuestra música. En el conservatorio de Luis Dunker Lavalle y en la escuela de Artes de la UNSA debería haber estudios más completos de la música nacional peruana. ¿Si nosotros no lo hacemos quien lo hará?

¿En qué estado cree que está la Etnomusicología local?, ¿hay alguien que esté investigando al respecto?

No hay nadie o muy pocos que están investigando sobre las etnias peruanas. En nuestra realidad arequipeña se está perdiendo cada vez más la Etnomusicología como herramienta de estudio de nuestra música. Están dejando que la música de las etnias arequipeñas se pierda.

¿Cuál es la situación socio económica del músico,

Ahora ha mejorado mucho, hay muchos músicos que ganan hasta unos cinco mil soles al mes. Puedes trabajar en más de dos lugares. Por el contrario, los músicos mal pagados son aquellos que se dedican a los “chivos” muy esporádicamente. No tiene una remuneración estable.

¿Un músico cuenta con todos los beneficios laborales?

En mi caso yo tengo todos los beneficios.

Hay muchos que no, que trabajan por locación de servicios, se trabaja por horas, por lo tanto no reciben ningún beneficio laboral. Creo que debería haber una asociación de músicos, algo así como un colegio de músicos como un respaldo para aquellos que no cuentan con un trabajo estable.

¿Cuál es la imagen social del músico?

Ha cambiado mucho. Antes había este cliché de que el músico es vago. Ahora es una carrera respetable, somos profesionales que hacemos maestrías, doctorados, hay un mayor campo de acción. Aportamos a la sociedad económicamente, por lo que la imagen del músico ha cambiado mucho y esperemos que mejore aún más.

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