DAN 2.0

 

Entrevista por Willard Díaz

Dan Castro es una de las nuevas figuras de las artes arequipeñas, que poco a poco ha ido perfilando una imagen propia, cumplida la etapa de aprendizaje y hechos los pinitos en varias colectivas y una individual hace un par de años; y que ahora, en la galería del Complejo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín, expone su segunda muestra de óleos con un definido estilo y un virtuosismo de colores notable.

Aquí dialoga sobre su temática y sus técnicas.

 

Entre tu primera muestra, con los niños en la ciudad, y esta, se advierte un cambio digamos que esencial. ¿Qué provocó el giro?

En realidad, siempre me ha motivado lo humano en su entorno social, La primera muestra tenía esos personajes infantiles jugando, pero en el contexto de calles urbanas.

En esta segunda muestra sigue la figura humana y el estilo expresionista, solo que ahora es el desnudo femenino el que me sirve para mostrar una introspección diferente, con temas más íntimos.

¿A qué te refieres con introspección?

Las personas están en interiores, pero además los seres y objetos que los rodean no son solo figurativos, sino que quieren representar símbolos de alguna interioridad; están libres del rigor de la postura, no posan sino adoptan posiciones totalmente naturales.

Aquí, el desnudo es solo un medio para mí, para inspeccionar el mundo interior de los personajes; uno está leyendo, o hay una madre que está amamantando a su bebé y otra que le cambia de ropa.

Dentro de cuatro paredes, en un espacio íntimo los personajes pueden liberarse de los modos y las conductas que la sociedad les impone.

¿Trabaste con modelos o con fotografías?

Casi todo en vivo, con modelos. En pocos casos tuve que acudir a la fotografía, cuando la modelo se cansa o tiene otro trabajo. Pero siempre hago un apunte por lo menos, a lápiz y un boceto en vivo, para mantener la proporción, el volumen, el ritmo.

Lo que noto es que has ido definiendo un estilo cada vez más personal. Ya se puede reconocer una de tus obras por el color y la expresión. ¿En qué momento llegaste a esa identidad?

En la Escuela de la UNSA me enseñaron la técnica a la prima, que a mí me gustó, me pareció más acorde con mi personalidad. Estar ante el tema y resolverlo en una o dos horas. Se convirtió en mi estilo.

Esa técnica me la enseñó el Papá Pantigoso.

Con los años me fue gustando cada vez más el facetado, que se podía resumir el color en facetas y a la distancia da la impresión de un asunto ya resuelto.

En el dibujo se puede trabajar alternando facetas con detalles, pero en el óleo se pierde el ritmo, mejor es seguir con un solo color y avanzar.

Y ya tienes una paleta característica, un conjunto de colores que definen tu obra. ¿Cómo llegaste a ellos?

Lo primero que llamó la atención de mis profesores fue precisamente eso, mis colores.

Al comienzo fue intuición pura, nada preconcebido. Han sido mis profesores Freddy Hurtado y Ricardo Córdova quienes me explicaron la razón teórica de mi elección cromática y cómo podía mejorarla.

Lo que pasó es que viajé a Brasil y allí compré una caja de óleos Acrilex, que aquí son difíciles de encontrar. Y esa caja tenía unos colores poco comunes. Los llevé a la escuela en el último año y el profesor Ricardo los vio y se interesó. Me empezó a explicar los usos de cada uno, y tomé un cuaderno y me puse a escribir desesperado. Fue toda una clase maestra de color. “Mira, con estos cuatro colores pintaba Rembrandt, con estos otros pintaba Velásquez, con estos pintaba Rubens”. Entendí que bastaban cuatro colores o cinco y dos o tres grises y estaba resulta la obra. Y me expliqué recién por qué yo había tomado mis colores particulares.

¿Qué colores son los tuyos?

Siena tostada, sombra tostada, sombra natural, que son tierras; y añado ocres: amarillo de ocre, rojo óxido transparente, azul violáceo.

¿Y cómo logras la composición?

A veces por proporción dorada, a veces por ley de tres cuartos. Depende del tema, del ritmo de las figuras y de los planos.

Como trabajo con modelo uno tiende a lo estático, de modo que hay que tratar de darle movimiento a la composición para que la visión circule por todo el cuadro.

Noto que tu luz es oscura…

Es consecuencia de los grises que utilizo. Siempre tomo un fondo gris para poder valorar los colores extremos sobre ese fondo. Si pinto sobre blanco tengo menos posibilidades de valorar una gama, en cambio el gris intermedio te abre los extremos. Eso lo aprendí de mis maestros Rubens, Rembrandt y Velásquez.

Otra clave que hallo en tu pintura es el espacio pequeño. No eres pintor de panoramas o espacios profundos. ¿A dónde apunta eso?

Me gusta ubicar a mis personajes en un espacio manejable, para poder contar algún relato conciso sobre ellos. Si hay mucho espacio el relato es más grande, y lo mío es la interioridad, la subjetividad, la intensidad.

Mis profesores me pedían siempre algún relato, un cuadro no es una imagen estática sino es parte de un relato que uno puede imaginar a partir de esa imagen plasmada. Para mí ese relato, como digo, es más interior que exterior, más subjetivo y simbólico que de proporciones épicas o muchos elementos.

Recién ahora he empezado a añadir elementos en mis cuadros, me parece que la figura humana termina sus recursos pronto, y debo añadir otras piezas, animales, objetos, que ayuden a ampliar el poder expresivo y simbólico del cuadro; pero es un trabajo de exploración, de búsqueda de un lenguaje plástico que diga lo que yo creo y lo que quiero.

He visto que has empezado a trabajar con figuras de animales, ¿es parte del mismo proyecto?

No. Hay allí una intención social que espero que se haga patente. Cada animal representa un símbolo social y cultural específico. No me interesa el lado representativo o descriptivo del animal, sino su potencial simbólico y de crítica social. Pero es un proyecto que estoy desarrollando poco a poco y que no sé muy bien adónde me llevará.

Estoy leyendo bastante, no solo sobre la simbología de los animales sino la de los objetos. Esa sería mi nueva exposición.

¿Y no te interesa el Arte Contemporáneo?

Recién en la maestría que estoy llevando en la Universidad he comprendido lo que es el Arte Contemporáneo y sus alcances y su crítica social.

Cuando fui al último concurso de arte en Cajamarca, la convocatoria decía Arte Contemporáneo. Pero los organizadores y los Jurados tienen otra idea de lo que es Arte Contemporáneo diferente a la que nos enseñan en la Universidad. Hay un cambio radical entre el Arte Moderno y el Contemporáneo.

Creo que por mi formación soy un artista moderno todavía. En Arequipa el Arte Contemporáneo no ha encontrado aun su espacio. Si nosotros que somos los creadores todavía no tenemos claras las categorías históricas, sociales, económicas que producen este tipo de arte, menos las van a tener los espectadores.

Hay algunos pocos artistas que se orientan hacia lo contemporáneo en nuestra ciudad, son admirables porque luchan contra la tradición y eso siempre es bueno, pero no logran todavía el reconocimiento que se debe ni el público correspondiente. Somos una ciudad todavía romántica, dada a la representación y la figura, una cultura que poco a poco se integra al mundo globalizado y a sus signos y a sus problemas. Ya llegará su tiempo al Arte Contemporáneo en la ciudad.

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