Pinto, luego, existo

Por: Leonard Limbert

 René Cussi hizo estudios de Artes Plásticas en la Universidad de San Agustín y casi de inmediato de egresar presentó su primera exposición. Luego ha realizado, en 2017, su segunda personal, con gran éxito de la crítica y del público. A pesar de ello no es una artista de grandes ventas. Nos da su explicación.

 

¿Cómo va tu carrera como pintor?

Primeramente, mi intención con el arte no es comercial, no esperas algo complaciente de mis obras. Tampoco es que no quiera vender. Lo que hago tiene una propuesta personal sobre la base de una investigación, en mi caso más social y filosófica. El objetivo es no depender tanto del mercado, sino primero investigar de acuerdo a una propuesta meditada.

La carrera de artes es muy difícil, pero es parte de uno mismo asumir una profesionalidad. A veces el panorama económico para un artista es muy duro; por eso yo tomo la carrera no como un trabajo si no como parte de mí mismo. Lo que quiero se resume en una frase: “pinto, luego, existo”.

Mi lienzo siempre ira acompañado de un libro y como dije, el mercado no es importante para mí. Si se da, en buena hora; pero no lo busco. Lo que quiero es otra cosa.

¿Existen coleccionistas o compradores de arte en nuestra ciudad?

Sí existen compradores, en términos generales. Si a alguien le agrada tu obra se producirá un acercamiento. Por eso el artista necesariamente debe tener una propuesta, algo que ofrecer; después viene el lado comercial a veces, pero como artista debe manejar ante todo ese lado expresivo y creativo que es el verdaderamente importante.

¿Cómo determina el precio de sus obras?

Más por el tiempo de investigación, el resultado final es fruto del proceso de cada estudio y concepción de cada obra. En realidad, si me preguntas el precio de la obra no sé qué responderte, ya que mi intención, como mencione, no es vender. Si existe una obra mía que me agrada, mejor no la vendo.

¿Cuál es la diferencia entre el mercado de arte de Arequipa y el de Lima?

El espacio aquí es muy reducido. No hay galerías y el artista no puede mostrar su trabajo. Existes a veces en las redes sociales, pero no es para mostrar en profundidad tu obra. Lima es una ciudad mucho más grande; existe más espacio y más competencia.

Pero no necesariamente tienes que pensar en la capital, el arte tiene que descentralizarse. Si haces un trabajo consciente, maduro, en algún momento podrás exponer en sitios importantes.

¿Ha cambiado el arte en Arequipa en las últimas décadas?

Antiguamente existían pocos artistas, pero buenos. Hoy existen pulcros pero con una temática tradicional, de elementos reiterados hasta el cansancio. El arte contemporáneo está naciendo recién, pero a veces es solo una práctica bien intencionada que pasa como obra de arte.  Tal vez por falta de crítica. La crítica en Arequipa no es rigurosa o resulta algo confusa y complaciente.

¿Cuáles son las críticas que ha recibido?

La crítica es buena y es mala. Hay que tomarla con calma. A veces no la asumo, la crítica en realidad para mí es importante si acierta con lo que hago y me da ideas. Pero a veces la gente no sabe lo que realmente quiero, porque siempre piensa en el lado comercial. Por eso no la asumo.

¿Entonces de qué vive el artista?

La mayoría trabaja en otras actividades. El dinero proviene de múltiples ocupaciones y no solamente del arte. Muchos dedican su tiempo a la docencia, o tienen negocios personales; son los que están económicamente mejor. Muy pocos desarrollan su labor exclusivamente como pintor. Al arte, como mencioné, se lo usa mucho en la pintura tradicional, de cuyo comercio vive el pintor para poder continuar su labor artística creativa. No hay otro modo.

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