Un problema, tanto buen pintor

Por: Giancarlo Mendoza Ruelas

 Erick Huanca, artista arequipeño, estudio en la Escuela Superior de Arte Carlos Baca Flor en Arequipa. Ha sido ganador de trece premios nacionales. Ha realizado cinco exposiciones individuales; la última, en el Museo Andrés del Castillo en Lima. Lo interrogamos sobre su vida artística:

 

¿Cómo se originó tu vocación hacia las artes y desde cuando decidiste estudiar pintura?

Con el simple gusto y deseo por la expresión, como cualquier persona, creo.

Ahora, decidirse por la profesionalización traducida en una carrera de Artes fue más para medio complacer a la familia.

Estar abocado a la profesión a tiempo completo nunca me resulto sano. Más allá de la mirada romántica al desempeño absoluto de la profesión, rigen temas mayores, que dan fundamento y sustancia a la producción. Con los años me pareció más saludable optar por otros conocimientos y oficios que puedan darle claridad al discurso. La vocación plena solo ejercita el oficio, pero quita aspectos vitales de mayor relevancia en la producción.

La idea de estudiar pintura fue la única salida —inocente— para dar satisfacción a la vocación. Terminado el colegio decidí por la carrera con la ingenua idea reduccionista de pensar al arte como cumulo de oficios, trampantojos y recursos.

¿Tu producción se encuentra en lo moderno o lo post moderno?

Una pregunta compleja de responder. El panorama global, las coyunturas políticas tan particulares en estos tiempos, donde la información y sus vertiginosos cambios impiden definir nada concreto, lleva a considerar esta posibilidad como innecesaria.

La respuesta no reviste importancia alguna, y carece de relevancia. En todo caso, ¿por qué tendría que estar localizada mi producción?

No me veo en la obligación de responder, de ubicar mi trabajo en corrientes, tendencias, estilos, etc. No es algo que me haya llamado la atención. Más allá del estudio histórico que es necesario por temas de conocimiento y formación, nunca tuve interés de pertenecer o sentirme ubicado en etapa alguna. Considero la libertad, y los objetivos concretos y personales, prioritarios como eje de la producción.

¿Cómo consideras la pintura arequipeña, como expresión romántica o regionalista?

La expresión regionalista arequipeña siempre la sentí como romántica, no hallo diferencia alguna. Ahora, no sé qué tan conscientes fueron sus exponentes en el pasado, pero de algo sí puedo estar seguro, que ni lo romántico ni lo regional fueron temas que por lo menos los últimos 30 años hayan sido sustrato para la producción en nuestra región.

Tenemos una idea distorsionada de la producción de décadas atrás, años 40, 50, 60, 70. Me parece que a muy pocos realmente les interesó considerar el pasado y prolongarlo en su esencia. Creo que se tomó como prioridad solo asuntos de “oficio” y una práctica abusiva sin un trasfondo qué rescatar.

Haciendo un análisis basado en comentarios sinceros y fuentes rescatables, el interés en la actualidad por continuar de modo obcecado cierto tipo de producción “regionalista” va mas allá de la reivindicación de las ideas y el rescate de la tradición y las costumbres, se halla más cercano a satisfacer el bolsillo a toda costa, lo cual me pareceré más sincero de considerar, en un análisis serio.

¿Existen influencias notorias en la pintura arequipeña a partir del siglo xx?

La influencia de corrientes artísticas europeas siempre estuvo presente, desde la colonia, y no es de dudar que buena parte de la producción artística del siglo pasado en Arequipa reafirma el compromiso de estar al tanto de lo último en tendencias y movimientos artísticos mundiales.

Es a partir de los 90 cuando este proceso empezó a debilitarse, dando lugar a nuevas formas de expresión más variadas y ubicuas en cuanto a estilo, género, o soporte.

¿Cuál tema te parece que ha influido más a los pintores arequipeños?

Son diversas las propuestas, temas o géneros, si recapitulamos la producción en la centuria pasada. Vemos al paisaje, la figura humana, alegorías, y modos diversos de expresión; los que van a desarrollarse con toda amplitud y suficiencia.

Ahora, que se esté considerando a Arequipa como cultora de un único género como es el paisaje, creo que equivocan su análisis y no consideran bien las fuentes.

Con el correr de los tiempos algunos nombres por diversas razones fueron quedando de lado, y fácilmente se puede dar un giro al pensamiento sesgado de considerar a Arequipa tierra de paisajistas. Irresponsable error, propio de la capital con nuestro aval, que muchos de nosotros nos hemos encargado de institucionalizar directa o indirectamente.

Podemos por lo tanto afirmar solo por poner un ejemplo cómo el género del bodegón, 80 y 90s, plagó durante estas décadas la producción regional. E igual la figura humana, posteriormente.

¿Consideras que hay buenos pintores en nuestra ciudad, podrías mencionar algunos de ellos y qué te ha llamado la atención en sus obras?

Pintores buenos en Arequipa hay demasiados, abundan como las piedras del rio Chili, mas fácil sería mencionar cuantos malos pintores tenemos…jajajaja.

Llevamos cultivando la pintura décadas tras décadas. Sería ingenuo considerar que durante tanto tiempo no hayamos entrenado y desarrollado oficio; es más, creo que excedemos hasta el hartazgo la práctica —desde los lineamientos técnicos más pulcros o puristas hasta versiones promiscuas y avezadas en la producción, que incluyen una serie de fórmulas repetidas y tendenciosas—; llegar a estos maniqueísmos requiere de mucho talento, desarrollo y tecnología.

Creo que más bien el problema es que exista tanto buen pintor, el legítimo quehacer artístico no requiere ni requirió de tanto buen pintor.

Creo que la pintura, como yo la entiendo, va más allá del oficio y del recurso.

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