El culto arequipeño a lo figurativo

Por: Raúl David Oblitas.

 Sobre el pintor Evaristo Callo Anco ha escrito el doctor Tito Cáceres Cuadros lo siguiente: “Evaristo con el tiempo ha ido modelando un estilo donde la acción de esfumar completa su idea de “rebajar los tonos de una composición o parte de ella, y principalmente los contornos, logrando cierto aspecto de vaguedad y lejanía. De esta manera sus trabajos adquieren un aura de misterio o simulan un proceso de recomposición visual que obliga al espectador a plantearse más de una hipótesis y a ver una multiplicidad de aspectos que tiene que contemplar con la lógica o la imaginación”. Lo hemos entrevistado sobre la pintura arequipeña.

                                                                                                   

Evaristo, ¿cuál es la temática predomínate en la pintura arequipeña y porqué?

Hay una variedad de estilos, sin embargo, creo que lo figurativo todavía se impone.

En lo personal, me gustaría experimentar otros estilos y en jornadas de pintura en el campo lo manifestamos muchos pintores, pero solo queda en conversación. Lo figurativo en Arequipa es predominante y se debe a muchos factores, tal vez se debe al clima, demasiado contraste de luz y sombra, tanto en el campo como en las zonas rurales y más aún si vamos al Colca o por la zona de Cotahuasi o si bajamos a la costa a las caletas de Quilca, Matarani o el faro en el mismo lugar.

También se debe a los referentes que tenemos, unos monstruos de la pintura, Luis Palao, Mauro Castillo, Carlos Ticona, y si retrocedemos tenemos al genio de Jorge Vinatea Reynoso, a Teodoro Núñez Ureta, y a su hermano lo considero el padre de la acuarela arequipeña, Alejandro Núñez Ureta.

¿Y entre los más jóvenes figurativistas?

Aquí quiero nombrar a un maestro costumbrista brillante por su dibujo, a don Luis Pantigozo Rodríguez.

¿Existen pintores arequipeños de posmodernidad y quiénes son?

Creo que con la llegada de los maestros Ramiro Pareja Herrera y Miguel Ángel Espinoza que dan cátedra en la Unsa, empieza una nueva forma de ver el proceso de la pintura y el arte, basado en la academia que impartieron sobre las nuevas tendencias.

Debo mencionar a José Ricketts, el Choclo, como un aportante más del genero expresionista.

Posteriormente experimentaron las nuevas tendencias, jóvenes artistas como Karelia Gómez Chávez con instalaciones en la galería de la Unsa; Jorge Luis Fernández Zegarra, (George), con las performances, instalaciones y vírgenes robotizadas; Raúl Chuquimia, que trabaja con el collage y el fotomontaje. También vi a Duina Rodríguez, construyendo aspectos de arte moderno y el posmoderno con la fotografía y la intervención. Milko Torres también trabaja del mismo modo; y Nereida Apaza, quien hace un arte de significado y concepto.

¿A quienes consideras los mejores pintores arequipeños:

Tenemos a los maestros Luis Palao, Mauro Castillo, Ramiro Pareja, como pilares, acompañados de las últimas generaciones.

Del maestro Luis Palao puedo decir que posee un enorme dominio de la técnica de la acuarela, un excelente dibujo y podemos observar influencias de Vinatea Reynoso y de los hermanos Núñez Ureta; algunos también citan entre sus influencias a Andrew Weyth, el pintor norteamericano. Todos ellos al parecer formaron la técnica de Palao.

También podemos destacar dentro de su temática el paisaje del Perú profundo con sus personajes desposeídos. Palao logra introducirse en los personajes, en sus paisajes, no en vano se fue a convivir con ellos por décadas.

Sobre Mauro Castillo, otro maestro influyente de la pintura arequipeña, diré que es tal vez el único que ha sabido captar la verdadera atmosfera arequipeña, el color, tanto en las sombras como en las luces, el manejo de la perspectiva aérea, ese dominio de la yuxtaposición de los planos. Tiene una visión extremadamente aguda como los maestros del impresionismo, captura cada color, la neutraliza y la aplica en el lienzo con el óleo o en la cartulina con la acuarela.

¿Y Pareja?

Es mi otro referente de la pintura arequipeña, aunque venido de fuera, en el buen sentido de la palabra.

Ramiro Pareja Herrera trajo una formación europea, trajo a Arequipa las nuevas tendencias del arte de la pintura. Recuerdo una de sus exposiciones en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, muchos de nosotros muy arraigados en la pintura costumbrista, renuentes a mirar otros estilos, influidos tal vez por pintores arequipeños de más recorrido, pudimos observar en la muestra de Ramiro una variedad sin precedentes en Arequipa. Nuevas figuraciones en temas recurrentes, expresionismos, sin faltar las abstracciones; todas estas obras en grandes formatos, a diferencia de los pintores locales que preferían los formatos pequeños.

Junto a Ramiro, llegó Miguel Ángel Espinoza Salas, también de formación europea. Los dos, junto a otros docentes estuvieron entre los primeros de la recién fundada Escuela de Artes de la Universidad Nacional de San Agustín.

Aquí Miguel Ángel Espinoza desarrolló un proyecto academicista con los nuevos estudiantes. Vi algunos grabados de Miguel Ángel, los cuales me sorprendieron por la extremada sutileza. Era buen dibujante. Tras su muerte dejó una buena generación de artistas como Ricardo Córdova, Mauricio Guinassi, Raúl García Ambor, Nacho Tomaylla, Fredy Hurtado Aranibar. Tal vez me olvide de nombrar a otros y las disculpas del caso.

¿Cuál es la situación hoy?

Hay que mencionar a algunos cuyas obras cruzaron nuestras fronteras y gozan de una merecida reputación, como es el caso de Juan Carlos Zevallos Moscairo, que pese a su juventud debe ser el artista más reconocido internacionalmente, con innumerables premios en Europa y el Asia, cuyas obras trascienden en el ambiente internacional. Se inició con la típica figuración arequipeña, ahora pinta la abstracción, artista muy versátil en las técnicas de la pintura.

Igual debo mencionar a Juan Raúl Machaca de Aquino, artista talentoso que practica un tipo de pintura al estilo surrealista en la técnica del acrílico, con la temática de las tradiciones y costumbres del altiplano peruano.

Hoy son los tiempos de posmodernidad, sobre todo por la abertura de las comunicaciones en tiempo real; con este sistema de internet nos enteramos de los últimos movimientos de la pintura y sobre todo de cómo la acuarela tiene muy buenos cultores en el mundo entero.

No es raro ver a jóvenes volcados en el campo o en el centro de la ciudad iniciándose en la técnica de la acuarela y con referentes universales, practicando el paisaje cotidiano dentro de la nueva figuración.

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