Muchos venimos de Puno y de Cusco

Sobre identidad arequipeña / Por: Juan Carlos Añamuro Chambi

Entrevistamos al destacado artista plástico puneño y antiguo docente de la Escuela Nacional de Arte Carlos Baca Flor, Alcides Catacora Pinazo, sobre la pintura arequipeña.

¿Cuáles cree que son las características más notorias de la pintura arequipeña?

Pienso que la pintura arequipeña en general, se caracteriza por ser tradicional, prima el paisaje como tema principal.

Sin embargo, durante los últimos veinte años esto ha ido cambiando, es decir, no se ha quedado en lo tradicional sino que se ha ido adaptando a las nuevas corrientes del arte universal.

Siento que aún no se ha completado ese proceso que nos vincula con lo contemporáneo. Además, la visión de esa Arequipa cerrada ha cambiado y hoy asistimos a una apertura.

¿Cuáles son las etapas más reconocibles de la pintura desarrollada en Arequipa a partir del siglo XX?

La periodificación es muy importante y nos ayuda a entender la evolución de la pintura arequipeña. Sin embargo, los núcleos bajo los cuales los pintores se han desenvuelto nos dan un panorama más esclarecedor.

Antes de la creación de la otrora Escuela Regional de Bellas Artes Carlos Baca Flor, hubo otros núcleos que le dieron dinamismo al arte arequipeño como por ejemplo, el Centro Artístico de Arequipa, la ANEA, etc. A partir de la fundación de este centro superior de estudios y con la presencia de Alejandro Núñez Ureta, se afirma y se proyecta lo que hoy se conoce como: Escuela de Acuarela Arequipeña. Creo que es importante en la historia de Arequipa el aporte de este maestro a la plástica regional y nacional.

Otro de los pintores que le dio carácter a la pintura arequipeña es Carlos de la Riva, el cual irradia su estética, sus planteamientos políticos y filosóficos a muchos jóvenes. En esa época el contexto era otro. El socialismo se veía como alternativa o posible para cambiar la sociedad, en cambio ahora el panorama es otro. Ese contexto hizo posible que existan el realismo no sólo en la expresión sino en el sustento teórico y filosófico. Su influencia logró trascender en el tiempo y de alguna manera se proyectó en la Asociación Nacional de Escritores y Artistas. juntamente con Tito Cáceres Cuadros. Fue un espacio que en cierta medida dinamizó la cultura y el arte de esa época.

¿Qué hechos determinan la pintura en Arequipa?

Fundamentalmente la vocación innata de los pintores agrupados en diferentes núcleos.

Otro de los hechos que de alguna forma dinamizó el arte en Arequipa fueron los concursos de pintura. Eran convocados por instituciones bancarias y empresas en general, algunos ellos han cerrado hace algunos años. Creo que eso, nos guste o no, ha marcado una etapa en la pintura arequipeña.

Los concursos de campo abierto denominados pintura rápida son otro medio que canaliza las inquietudes y los proyectos de los pintores. Creo que de alguna manera están definiendo otra etapa, tal vez una más informada con aspectos de composición, y que además genera un vínculo con pintores de todas las latitudes.

El uso de las nuevas tecnologías y la globalización cultural ha relativizado en cierta forma el concepto de espacio geográfico.

¿Cuáles son los pintores que a su juicio han definido la pintura arequipeña?

Si bien no he tenido la suerte de conocer personalmente a Alejandro Núñez Ureta, he conocido a muchos de sus alumnos y discípulos; por ejemplo, a Carlos Ticona. Creo que él es no solo el heredero sino también el sucesor de toda esa tradición plástica. Ticona representa hoy en día la expresión de la inicial pintura sin mucha manipulación, una acuarela sincera, sin mucho tecnicismo, una acuarela que de alguna manera trata de captar el espíritu, el alma del lugar, del momento, del espacio que reclamamos y reclamaremos siempre los pintores.

Jorge Vinatea Reinoso es el primero de los pintores talentosos de Arequipa. Antes de irse a Lima a estudiar arte, él ya había realizado una exposición por lo tanto es uno de los pintores fundacionales de nuestra plástica local.

También he tenido el gusto de conocer a Manuel Morales Guzmán que junto a otros pintores han aportado mucho al desarrollo de la pintura en nuestra ciudad.

Otro de los casos más notables es el de Carlos Baca Flor uno de los pintores más importantes. Precisamente hace poco visité el MALI, el Museo de Arte de Lima, donde está gran parte de sus obras, ahí tiene un espacio asignado y es a no dudarlo uno de los más grandes pintores académicos que ha tenido el Perú.

¿Cómo ve el panorama actual de la plástica local?

Es curioso e interesante. Resulta que en los últimos diez años muchos de nuestros alumnos provenían del Cusco, específicamente de Chumbivilcas, con una gran capacidad pictórica y gran destreza técnica y capacidad creativa; uno de ellos es Jorge Corpuna, quien ha llegado trascender las fronteras y por lo que escucho él se identifica como cusqueño aunque nunca ha negado el hecho de que ha estudiado en esta escuela y mucho menos su vinculación a la gran tradición de acuarelistas de Arequipa; muy por el contrario, los cusqueños se sienten muy identificados al punto de convertirse en embajadores de nuestra plástica.

Ahora, también quienes somos puneños nos sentimos plenamente identificados con Arequipa, lo cual no quiere decir que estemos desvinculados con nuestra tierra. Uno nunca llega a desvincularse con su lar nativo. En lo que a mí respecta viajo frecuentemente a Puno, sin embargo, es aquí donde vivimos y desarrollamos nuestros proyectos de vida, aquí está nuestra familia.

¿Cómo avisora el futuro de la Escuela en el corto plazo?

Yo reconozco que nuestra Escuela no está en un buen momento en lo que se refiere a la función formativa, ni menos en su desarrollo institucional. Hay muchas limitaciones, sin embargo, nuestra gran fortaleza son nuestros estudiantes y nuestros egresados. Una prueba de ello es que en los diferentes certámenes de pintura es fuerte la presencia de nuestros egresados.

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