Arquitectura y escultura siempre van de la mano

Entrevista a Ronald Sarmiento, por Víctor Gallegos

Ronald Sarmiento en uno de los muy pocos escultores en Arequipa que además es docente, responsable del taller de escultura del último año de la Carlos Baca Flor. Inquirimos sobre el estado de este arte en nuestra ciudad.

 

¿Cómo se inicia la escultura en Arequipa?

Si nos limitamos a la etapa post republicana, a partir de 1900 en que hay datos y obras, aunque no ha salido mucho a la luz, vemos que se han hecho monumentos muy buenos en Arequipa, por escultores que no han sido bastante conocidos y reconocidos. Más conocemos de la historia de la escultura peruana que de la arequipeña.

Tenemos por ejemplo en el Parque del Abogado una estatua de la libertad muy buena hecha, por un arequipeño, su tamaño debería haber sido mayor, pero se quedó en busto. En la avenida Parra hay una escultura de la Virgen de la Inmaculada Concepción, bastante artística para la época en que fue concebida. Y así tenemos por todas partes esculturas de autores que están prácticamente en el anonimato, que están ocultas. También se puede mencionar las placas ornamentales de bronce pegadas en las puertas de casonas, que también han sido escultóricas y las hay muy bellas. Otro campo ha sido el funerario, en los cementerios locales hay hermosas figuras conmemorativas, alegóricas; así como la ornamentación de parques y sitios públicos.

¿Cuál considera usted que es el tema predominante de la escultura en Arequipa?

La escultura en Arequipa es básicamente figurativa, en vista que las obras han sido utilizadas en el espacio público. Son pedidos de las municipalidades, gobiernos regionales. Las hay de un personaje ilustre, de origen religioso o de origen heroico.

Y en la actualidad, ¿cuáles consideraría usted que son los principales referentes de la escultura arequipeña?

Realmente es asombroso que nosotros seamos representados por escultores fuera de Arequipa, en Huancayo, en el Cusco hay buenos talleres de escultura, donde escultores arequipeños han ido a hacer obra, y obras de gran magnitud, cosa que en Arequipa no se está haciendo.

En nuestra ciudad hay sobre todo obras de encargo, prácticamente, se le indica al escultor qué es lo que van a hacer de acuerdo a lo que indica el arquitecto o quienes diseñan la obra pública, puede ser un parque, una avenida. Pero darle libertad al artista escultor, está muy limitado. Esto es por la falta de conocimiento del mismo encargado de la obra pública en los concejos o instituciones.

¿Por qué consideraría usted que en el mercado del arte, la pintura arequipeña tiene mayor impacto que la escultura?

Bueno, como les dije desde el primer momento, es que la escultura ha sido ignorada dentro de la ciudad de Arequipa, mientras la pintura ha sido más promocionada comercialmente, como se puede decir; es por ello que resalta la acuarela, por poner el caso.

Pero como digo, tenemos representantes monumentalistas que no han hecho obra en Arequipa de la magnitud que la han hecho en el extranjero. Hay obras de 12 a 15 metros en el extranjero; los escultores arequipeños están haciendo obras mucho más grandes, en el caso de Chile o Colombia.

¿Resulta estimulante para un escultor hacer esculturas por encargo?

Para un escultor siempre es más apasionante gozar de libertad creativa. Pero hoy en día el artista vive de sus obras, está sujeto a la demanda en el mercado. Esto puede ser satisfactorio en cuando vemos que nuestro trabajo ayuda a reafirmar la identidad cultural.

Porque las grandes ciudades crecen en el plano urbanístico, y también lo hacen en el terreno artístico, cuanto más desarrollada es una ciudad se invierte más en monumentos que complementen el diseño arquitectónico porque escultura y arquitectura son disciplinas que han ido siempre de la mano.

¿Qué opina usted sobre los concursos de escultura?

Pienso que puede ser la oportunidad para un artista en crecimiento de ganarse un nombre, así como adquirir rápidamente capital para futuros proyectos. Como iniciativa está bien, pero habría que fijarse en la neutralidad de dichos eventos.

Los concursos responden a una necesidad, una necesidad del mercado, detrás de estos eventos siempre hay instituciones o empresas que quieren promocionar su marca. Se convoca a un concurso y se presentan treinta artistas, al final de dicha jornada se premia a dos o tres. Estos eventos son por lo general para fomentar la identidad de alguna localidad, y en muchos casos los artistas van a hacer una obra prácticamente gratis.

¿Qué es lo mejor y lo peor dentro del mundo de arte?

Lo mejor pienso es la satisfacción de aportar algo nuevo, el disfrute que proporcionan las auténticas obras creativas de arte, el saber que uno está devolviendo algo a la sociedad a través de un lenguaje visual, que a su vez puede ser un referente cultural y, porque no decirlo, que tu obra y tu nombre sean indicio de una sociedad que mira al progreso.

En contraparte, lo que frustra al artista hoy en día es la banalización del trabajo artístico, ya que personas sin formación académica pretenden autodenominarse artistas.

Además, un problema que afrontan los artistas noveles es la incertidumbre de un sueldo fijo, ya que para un artista, más precisamente para un escultor, la base de su economía son los encargos y por mucho talento que tenga uno se sujeta a la demanda de obras de arte en el mercado.

Como docente de nivel superior, ¿qué opina de la enseñanza de la escultura?

La enseñanza de las artes en general, así como cualquier disciplina, depende de un compromiso sincero por parte del alumno, es por eso que creo que debe ser lo más personalizada posible, pero, a la vez, dando al estudiante la libertad para poder encontrar su propuesta. Más aún en la escultura, donde las personas que desean aprender el oficio deben venir con la idea de dominar primero el dibujo, que es un requisito para poder plasmar una obra escultórica.

Todo escultor es por sí mismo un maestro del dibujo, entrenar el ojo para percibir los objetos en sus tres dimensiones es una tarea que puede demandar años, y claro, una correcta asesoría.

En los años que llevo siendo docente de escultura he notado que son principalmente varones quienes se dedican a este oficio. Sé que estamos en los tiempos de lo políticamente correcto, donde la mujer asume papeles protagónicos, pero creo que la escultura es un espacio casi inexpugnable para las mujeres. Digo casi, porque existen también grandes escultoras, pero como se ha podido notar, la escultura no es tan incluyente como la pintura; la escultura demanda fuerza física, resistencia, cualidades que en su mayoría son masculinas. No quiero decir que la escultura es netamente de varones, pero tal vez exista una mayor disposición.

¿Qué tal le va en la Baca Flor?

De todas maneras, la escuela está siempre para servir en todo lo que es el arte de la escultura, puesto que es el único centro donde se desarrolla potencialmente la carrera.

Me gustaría invitar a los que deseen aprender este arte que es una pasión que, además, puede ser productiva.

 

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