BIBLIOTECA SIN BICI

Entrevista por Willard Díaz.

Hasta que se desató la epidemia el proyecto cultural más creativo, productivo e interesante de los últimos tiempos en la ciudad fue la Bibliobici de Arequipa. Desde hace cuatro años la pareja Raúl Romero y Carla Galdos venían trasladando cada fin de semana con sus respectivas bicicletas su creciente fondo de libros por todos los parques y plazas de la ciudad, a fin de provocar en los visitantes y transeúntes el placer de la lectura. Sus mejores lectores fueron los niños y adolescentes, que se pasaban una buena hora prendidos de las maravillosas fábulas e las fantásticas historias del repertorio mundial. Pero ahora, con los parques vacíos, ¿en qué va a quedar este estupendo programa? Conversamos sobre nuestras preocupaciones con ellos, y nos respondieron a una.

 

Tengo curiosidad por saber qué harán con su proyecto de La Bibliobici ahora que hay cuarentena.

Luego de estos cuatro años trabajando, hemos llegado a la conclusión de que nuestro proyecto es, después de todo, una biblioteca, entendida esta como un espacio en el que la comunidad puede congregarse a partir de los libros y donde se puede atender a las necesidades de las personas. Por eso, ahora que estamos en cuarentena, vamos a promover y a ejercer nuestro derecho a la cultura para estrechar nuestros lazos comunitarios.

Mientras dure el aislamiento lo haremos a través de nuestras redes sociales de Facebook e Instagram, generando contenido para distintas edades y, luego de esta etapa, ofreceremos además los servicios de una biblioteca delivery y una biblioteca de personas respetando el principio de gratuidad que nos caracteriza.

¿Cuándo creen que volverán a los parques?

Sinceramente no sabemos cuándo podremos volver a los parques. Inclusive creemos que después de la cuarentena será recomendable evitar las reuniones en espacios públicos. Pero, como le decíamos, eso no evitará que sigamos cumpliendo con nuestro trabajo de biblioteca comunitaria.

¿Les parece que el proceso de la lectura tal como lo hemos conocido va a continuar igual?

No creemos que las cosas sigan igual. La vida, en general, va a cambiar y no solo en lo que se refiere a la lectura.

Pero creemos que esta es una buena oportunidad para que reflexionemos acerca del papel que tienen los libros en nuestro bienestar como seres humanos. Con el aislamiento, una buena cantidad de personas están encontrando en la lectura una actividad de ocio que puede generar un sentido diferente.

La gente está observando que, además de las redes sociales, las películas y la televisión, se puede tener una cuota de ficción también en la literatura.

¿Habrá espacio para las lecturas literarias en una sociedad pos pandemia?

Por supuesto. Ahora una gran cantidad de personas está valorando el tiempo: el tiempo libre y el tiempo en familia. Por eso es importante que no solo satisfagamos nuestras necesidades materiales, sino también que tengamos acceso a la cultura, dentro de la cual se encuentra la lectura literaria. Las personas debemos entender que leer literatura no es un lujo ni una actividad que se realiza solo para presentar un resumen en la escuela.

El arte en general y la lectura literaria en particular, como dice Jorge Volpi, no solo es una prueba de nuestra humanidad, somos humanos debido al arte y a la literatura. Inclusive, en estos tiempos de pandemia no hemos dejado de explorar nuevos sentidos a la realidad a través de textos literarios.

¿Habrá ahora dinero para comprar libros?

No sabemos si habrá dinero para comprar libros. Pero sobre ese aspecto queremos resaltar que también podemos acceder a los libros de manera gratuita a través de nuestras bibliotecas públicas.

Esta es una oportunidad muy importante para nuestras bibliotecas. Creemos que este contexto debe permitir que estas instituciones replanteen su visión y trabajen pensando en las necesidades de la comunidad.

Por ejemplo, es hora de que la biblioteca regional y la municipal permitan que nos prestemos los libros y nos los llevemos temporalmente a nuestras casas. Es hora de que los municipios inviertan en bibliotecas, en libros y en personas especializadas para dirigirlas y para realizar un trabajo de mediación de lectura. Por nuestra parte, como dijimos, estamos dispuestos a brindar ese servicio, al igual que lo hacíamos antes del coronavirus, para que nuestros derechos culturales no se vean mellados por la emergencia.

 

 

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