Arte de narrar un cuento

Entrevista a Cronwell Jara, por Willard Díaz

Escritor feraz, ganador de todos los premios nacionales de literatura, gran amiguero y conversador, Cronwell Jara es además un entusiasta profesor de escritura literaria que va por el país llevando sus talleres de narración. Este mes ha presentado un manual de técnicas. Nos acercamos a él, virtualmente, para conversar sobre su experiencia y el nuevo libro.

Te has desenvuelto en varios géneros a lo largo de tu carrera, ¿hay uno con el que te sientas mejor?

Me siento bien en todo lo que escribo. En cuentos para niños o adultos. El guion de teatro es como escribir un cuento, solo que con sus técnicas. La novela es suma de cuentos y poesía…

Tus libros sobre técnicas se centran en el cuento. Lo mismo tus talleres. ¿Por qué?

Mis libros de técnicas se centran en el cuento como suma de todas las artes posibles: música, pintura, haikus, novela, guion de cine, teatro. Sostenidas en una emoción poética, sin ser necesariamente escritura poética: solo en la emoción y en el tono dramático ineludible.

¿Qué es lo más difícil de enseñar en un taller?

Hacerles entender a los participantes que todos podemos escribir y ser geniales desde que tenemos hambre, sed, sueños, miedos, fobias, traumas, remordimientos, celos, ironías, y que reflexionamos sobre todo: vida, muerte, poder, orfandad. Como lo hicieron Vallejo, Pound, Hemingway, o Arguedas, Rulfo, Ciro Alegría… Tan humanos como nosotros. Tan mortales.

Y que tenemos talentos indudables que solo tenemos que ejercitarlos con el sentimiento, una impronta de “locura estética”, como Picasso o Dalí.

Todos podemos ser genios. Solo hay que demostrarlo con fe e ímpetu. Ahí pon tu deslumbramiento. Escucha tus voces. Las dimensiones de tu mundo interior y en tinieblas…

¿Cuánto tiempo te toma preparar a un cuentista?

Mínimo ocho sesiones de teorías, donde hablo del haiku, Villon, Lautréamont, Vallejo. Y les hago escuchar música: clavecín barroco, Vivaldi, Beethoven. Y ver cine: “Esplendor en la yerba”, con Natalie Wood y Warren Beatty. Y ocho sesiones más de prácticas, ejercicios… dándole conflictos detonadores. Los inicios con in media res, que les improviso.

¿Cuántos libros de técnicas ya tienes escritos?

Tengo dos libros: “Arte de Cazar dragones” y “Arte de crear cuentos”, que integra cinco volúmenes, el primero acaba de salir… Este lo hice en el 2000…

Es un discurrir que me obsede en estos últimos sesenta años. No miento.

Son unas 500 páginas o mucho más… 60 años de meditación.

¿Y de qué va el primer tomo?

Trata los temas de: Qué es el cuento, Cómo estructurar un cuento, La creación del personaje y las Técnicas de los diálogos, Arte de finalizar cuentos y las Técnicas narrativas y los Puntos de Vista…

¿Y tú trabajas tus cuentos con este sistema que enseñas?

Claro. Cuando escribo y me pierdo en la historia me auto exijo recordar mis propias reflexiones, y siempre salgo airoso. Es a la larga un monólogo conmigo mismo. Y mi total deseo de servir a otros para que no sufran lo que yo sufrí muchos años…

¿Cuál crees que es el cuentista peruano que tiene mejor técnica? ¿El que usas más como ejemplo?

Enrique Tord tenía una técnica genial en: “Cide Hamete Benengeli coautor del Quijote”. Hay otro en Trujillo, Ítalo Morales con su libro “El aullar de las hormigas”. Otro, Yoshiro Chávez, arequipeño, eminente abogado en Lima… Es genial.  Otro en Puno, Darwin Bedoya, un escritor verdadero, admirable prosa y técnicas, en este todo es genial.

Y modestia aparte, mis cuentos de “Las Huellas del Puma”, “Baba Osain”, “Esopo esclavo de la fábula”, “Fraicicl el esclavo sobre el toro ensillado”, “Faite”. “Patíbulo para un caballo”.

Y ya verás mi nueva novela: exhibo todos los recursos técnicos posibles: “Patio de Letras”, no te olvides, es concentración de hechura de puras técnicas. Concentra todo lo que te respondí en los inicios; y también concentra teorías del cuento y poesía. Hablo de todo: Vallejo, Villon, Pound, Arguedas Ya la tendrás. Es un recuento desde los años 70 a los 85-90… En mi visión alucinada de la realidad- pesadilla que viví en esos años. No será un panfleto. Detesto los panfletos literarios. Será novela muy poética.

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