Necesitas tanta teoría como técnica

Entrevista a María Fernanda Laso Geldres, por Diana Vela O.

María Fernanda Laso Geldres es una artista nacida en Arequipa donde realizó estudios de arte en la Universidad Nacional de San Agustín, para viajar luego a Lima y proseguirlos en la Escuela Corriente Alterna. Muy joven fue ganadora del premio “Pasaporte para un Artista” 2018, organizado por la Alianza Francesa. Actualmente radica en París, Francia donde realiza estudios de posgrado.

Por su trayectoria se puede esperar que comprenda mejor las diferencias y posibilidades de estudios y formación en diferentes lugares y academias. Dialogamos al respecto con ella.

  Recuerdo que tus primeras obras fueron pinturas al óleo y dibujos a carboncillo, pero en estos últimos años estás utilizando otros medios como la instalación, cuéntame un poco sobre ese proceso de cambio

Creo que eso se debe al proceso de educación que he tenido. Empecé mis estudios en la Escuela de Artes de la UNSA, donde estuve dos años y medio, y la enseñanza estuvo más enfocada en la práctica principalmente en la especialidad de pintura, y luego me pasé a la Escuela de Corriente Alterna (Lima) donde se hace arte contemporáneo. Sin embargo, creo que todas las experiencias son valiosas, y la obra que estoy haciendo ahora simplemente es el resultado de las enseñanzas de todos los lugares donde me he educado.

Yo tuve esta experiencia en la UNSA que fue bastante académica, práctica, y cuando llegué a Lima estaba en una escuela que era multidisciplinaria, donde los dos primeros años te enseñaban un poquito de escultura, un poquito de grabado y de ahí a partir de los dos años y medio siguientes la carrera es teórica. Entonces me resultó muy fácil el cambio porque ya tenía dos años y medio de trabajo práctico y de un acercamiento con los materiales, de práctica tratando de desarrollar ideas a través de la imagen solamente, olvidarte de la investigación en ese momento me dio una idea de conocer poéticas del mismo material, y cuando me brindaron información sobre investigación crítica en arte, puede hacer un mix de los dos modelos.

De hecho, en un momento tuve esa conversación con varios amigos, y noté que para mí en ese tiempo me resultaba más fácil hacer un proyecto artístico porque ya tenía todo este conocimiento teórico, ya tenía más ideas sobre qué realizar y cómo realizarlas porque también ya había pasado por unos estudios prácticos, conocía los materiales.

Conocer una técnica te hace complejizar todo porque, por ejemplo, si quieres criticar de manera poética la construcción de un espacio social, entonces tú dices sería mejor trabajar esta idea en pintura, en fotografía, en maqueta o en escultura, y si tú no conoces ninguna de esas técnicas no se puede hacer una buena selección. Por eso, siempre, para mi han sido valiosos esos años prácticos y teóricos que tenido.

Claro, y con todos tus estudios en la UNSA y en Corriente, ¿podrías autodenominarte una artista contemporánea?

Si, soy una artista contemporánea porque mis preocupaciones residen en la problemática actual. Mis proyectos parten desde una perspectiva muy personal, pero uno no puede obviar lo político, ¿no?

De hecho, cuando llegue a Lima la única cosa que tenía en mente era un enojó del por qué tenía que mudarme a otra ciudad de un mismo país para poder continuar mis estudios, y todas esas preguntas que me hacía sobre esta mudanza me permitieron investigar un poco más de lo que era la identidad de un migrante, de un arequipeño, y la identidad de la ciudad de Arequipa; y es así como iniciaron mis primeros proyectos personales: “mi molestia” hacia lo político.

¿Qué elementos consideras que te hace una artista contemporánea? Porque muchas veces se cree que el artista contemporáneo no emplea técnicas como la pintura al óleo, por ejemplo

Bueno, primero pienso que hay que tener bastante cuidado con la definición que se le da a un artista contemporáneo, porque no precisamente hacer una pintura o hacer una instalación me puede diferenciar de ser o no artista contemporánea; de hecho, para mi, todos los artistas que producimos en esta época, ya sea pintura o instalaciones, somos artistas contemporáneos.

Si tú analizas, mis instalaciones son series de dibujos, de esculturas y animaciones que son técnicas plásticas, entonces yo creo que yo soy una artista bien plástica para hablar de conflictos contemporáneos

He visto tus instalaciones y me han encantado, ¿qué crees que le da la instalación a tu obra?

Yo estoy perdidamente enamorada de la pintura, pero la pintura y yo tenemos una relación tóxica, una relación de amor-odio, por eso me saco el sombrero por los artistas que con una pintura, con una sola imagen en un lienzo hacen un gran proyecto y expresan una gran idea, a mí eso me cuesta mucho, decir todo lo que tengo en la mente, todo lo que quiero decir, todo lo que quiero gritar en una pintura, me cuesta.

Cuando estoy haciendo una instalación, estoy ocupando un espacio, el dialogo es más ameno porque estamos utilizando más sentidos, no solamente estamos utilizando el sentido de la vista, estamos usando primero el desplazamiento del espectador en el espacio de la galería, en un espacio público o privado, donde te encuentres; hay audio, hay texturas, hay objetos materiales que puedes rodear, hay imágenes también, y todo eso termina siendo un diálogo más evolucionado más preciso, que yo puedo lograr. Es por eso que empecé a interesarme bastante en las instalaciones, porque me permitía comunicar más, utilizar más sensaciones para comunicarme.

¿Cuál es tu impresión de la relación que ha tenido el espectador con tus instalaciones?
Es sumamente interesante. La primera instalación que hice en el 2016 que se llamó “Las armas del pueblo”, consistió en una animación, una gran escultura de una canasta con guagua.

Pienso que si esa es exposición se hubiera presentado en Arequipa hubiera sido un golazo porque era el contexto al cual yo estaba criticando. Sin embargo, en Lima había bastante gente que la reconocía; había gente que no, que tenían diferentes interpretaciones, incluso era interesante escuchar las nuevas interpretaciones.

A mí lo que me gusta de presentar mis obras, y ahí eso también es trabajo curatorial, ¿no? Bueno, yo escribo mis textos, no usó curadores.

Pero hay veces que los textos pueden ser muy críticos y al público no le interesa o no lo entiende, o hay veces que el texto puede ser muy explicativo, y pienso, que eso puede arruinar la experiencia del espectador.

Regresando un poco a lo de la instalación de las guaguas, en ese momento yo era una estudiante de tercer año, y me mandé con un texto un poquito más honesto, de hecho partía de una anécdota familiar: cuando era pequeña e iba a comprar panes de guagua con mi papá me perturbaba la idea de comerme una personita. Empecé a investigar un poco sobre la tradición, que venía de la colonia, de los turcos y de los españoles. Entonces, es interesante cómo una experiencia muy personal te puede llevar a eso, y me parece importante mencionarlo porque es algo que no todo el mundo sabe y lo hace más interesante al público.

Sobre esa instalación hice visitas guiadas y fue interesante ver que el público estaba muy animado. Conocer la perspectiva del público que conocía la tradición y del público que no conocía nada de esta tradición y que tenía su propia perspectiva.

Entonces ahí es donde me parece rica una exposición, que no te deja todo servido, no todo está escrito. Pero creo que si te pones demasiado crítico y el público lo va a “entender”, no vas a generar ningún diálogo. Hay que saber también manejar el lado curatorial.

 

(Maestría de Artes, UNSA).

Deja un comentario