Arte Povera en Arequipa

Entrevista por Sandra Condori Cuba.

Daniel Humberto Gallegos Esquivias nació en Arequipa hace 37 años. Está dedicado al arte desde los nueve en que gracias al apoyo de su familia asistió a la Escuela de Bellas Artes. Cuando terminó el colegio ya tenía claro lo que quería hacer: ingresar a la Baca Flor, donde estudio las tres disciplinas básicas, pintura, escultura y docencia. Terminó especializándose como escultor, desde hace 18 años.

Ha representado a Perú en varios eventos internacionales. Lo inusual es su material de trabajo: paja, ramas, con las que produce obras de asombrosa belleza.

 

Usted alterna su labor creativa con la enseñanza, ¿ha hallado algún vínculo entre ambas actividades?

Sí. Trabajo en el colegio San José más de 15 años, soy el profesor de artes plásticas y tengo a mi cargo niños desde seis años hasta jóvenes de diecisiete. Creo que mi propuesta artística va por ese lado también, trato de que los niños y jóvenes gusten de estas nuevas experiencias y sobre todo que desarrollen su sensibilidad y creatividad.

Eso es básico para formar a un ser humano que ayude a este mundo que está pasando por momentos difíciles, necesitamos, creo yo, seres humanos con más sensibilidad, que se identifiquen con el otro, que sean más empáticos y eso solo se va a lograr a través del uso de sus sentidos.

¿Cómo se estimula estos sentidos? A través de experiencias artísticas, de la apreciación artística y de la expresión. En el caso de la apreciación artística me gusta que los chicos sientan y gusten del arte; y en el caso de la expresión artística, que desarrollen mucho la creatividad, que les ayudará a desenvolverse en cualquier profesión que decidan a tener.

No pretendo que todos se dediquen al arte pero si hay algo que me satisface como profesor y como artista es que cada año por lo menos dos o tres chicos se inclinan por el arte y están siguiendo la carrera de arte, eso me genera mucha esperanza, tenerlos desde pequeñitos y ver cómo se van fortaleciendo sus habilidades. Salen jóvenes con mucha seguridad sobre lo que quieren seguir y apuestan por el arte.

¿Y en el plano económico?

Siempre a la carrera del arte se le ha visto mal valorada. Apreciamos el arte, gustamos el arte, pero el momento de consumir arte nos duele el bolsillo y al pagar una obra decimos ¿por qué va a costar tanto?, si yo lo puedo hacer.

Personalmente a mí el arte me ha dado todo, como profesional; no solo la alegría de ser artista y hacer lo que me gusta, sino también mucha comodidad y me ha permitido conocer varios países.

Mientras en el nuestro mi arte no es muy valorado, no es tan retribuido, me ha generado muchos viajes en México y por toda América. Todos estos viajes han sido gracias al arte. A veces he estado en un hotel 5 estrellas, ha habido veces que he dormido en el suelo. Pero la experiencia viene a ser la misma, es el arte quien te saca de este país y te hace ver el mundo de otra manera para tratar de aterrizar en tu realidad. Yo estoy muy contento y satisfecho por todo lo que el arte me ha dado.

¿Podría mencionar algunas de sus exposiciones más gratificantes?

Puedo nombrar algunas muy bonitas. Una de las que más me cautivó fue en 2007, una exposición que hice aquí en Arequipa. Fue la primera con materiales orgánicos, corazones de paja, en la Universidad Nacional de San Agustín, que me ha dado mucho apoyo.

Otra experiencia maravillosa fue en Puno. Nos juntamos tres artistas: David Villalba que es pintor, Nereida Apaza y Raúl Chuquimia. Dijimos todos los artistas sueñan con Lima y de allí a Europa, la fama, el éxito artístico. Y coincidimos que no era así, era todo lo contrario. Queríamos meternos en el Perú profundo, y fuimos a Puno a hacer una exposición con intervenciones artísticas.

El público vio cómo este material, el ichu, que ellos lo tienen en todos los campos, lo utilizan como forraje para las llamas, para las alpacas, no lo vieron como arte no. Esa experiencia, esa inocencia del público fue muy rica; verlos involucrarse en las obras de una manera muy espontanea, muy natural, fue muy enriquecedor para mí.

En lo internacional el evento más fuerte ha sido el de México, fue un concurso mundial de escultura orgánica, participaron ocho países, yo representé a Perú. Estuvieron Francia, Turquía, India, Canadá, México, Argentina, y otros países más, eran ocho países. Fue interesante porque aparte de la convivencia que tenemos como artistas de diferentes nacionalidades, pude medirme, medir en qué va mi trabajo, en qué va mi propuesta con respecto a lo que se hace en el mundo en este momento, Eran artistas de mucha fama, de mucha experiencia y yo era el más chibolito, digamos, incluso recuerdo que llegue a participar en este evento mundial por un repechaje, porque en la primera convocatoria yo no quede seleccionado, después nos mandaron otra vez una invitación, nos dijeron ¿quiénes todavía quieren participar por un cupo más? entonces dije yo, yo quiero.

Fue interesante porque también gracias a esta experiencia se conoció a Arequipa en México, hicieron un intercambio cultural con Arequipa, llevaron un grupo de danzarines del Valle de Colca, se dedicó todo un homenaje a una plaza completa a Arequipa, al Perú, y eso fue increíble porque de solo presentar mi CV por Arequipa vieron el Misti, vieron la geografía, me llamaron. Nos contactamos con el INC, nos contactamos con el Colca y se llevó toda una delegación de Arequipa allá.

A veces hablamos de nuestra ciudad, nos sentimos orgullosos de nuestro país y de todo lo que tenemos, pero en el mundo no somos nada, nadie conoce nuestra cultura; lo único que conocen en el extranjero es Machupicchu, y muchos en el extranjero creen que nosotros vivimos montados en llamas, pero todavía no creen que Perú también es un país en vías de desarrollo, que también tienen ciudades, que también tenemos arte y vivimos como en otros lugares.

Uruguay es un país que le da mucha importancia a la escultura en Latinoamérica. Brasil es un país muy contemporáneo en arte, Argentina le da mucha importancia a la pintura, y Uruguay que es un país pequeñísimo posee gran trabajo escultórico. Hay un evento, un encuentro cada año, que no es concurso, solo es un encuentro de 120 escultores latinoamericanos. Nos reunimos allá lejos de la ciudad, en el campo. Todos hacemos arte en una convivencia verdaderamente maravillosa por la energía que se siente. Es muy loco este evento porque encuentras artistas de mucha fama y artistas que recién estamos saliendo, se ve ese gusto por el arte por hacer arte.

El evento de México fue competencia, te daban un premio, te daban dinero, te pagaban tus pasajes y todo lo demás en cambio esto lo de Uruguay es autogestionado tú te tienes que pagar todo; claro, allá te dan todas las comodidades, pero vas más por el gusto de intercambiar experiencias.

Sobre material que usted utiliza para sus obras de arte, ¿qué significado tiene en su vida?

Cuando hablamos de material yo creo que hablamos de necesidad. ¿Por qué?, porque como artista tengo necesidad de crear y entonces hay que aceptar que las carreras de arte son carreras caras.

Yo no vengo de una familia solvente, todo lo contrario. Hasta ahora me digo ¿cómo estudie arte si mi mamá tuvo nueve hijos?, mi mamá docente profesora ¿cómo pudo mantener a todos los hijos y hacer que puedan estudiar la carrera que querían?

Cuando era estudiante de arte no solo me basaba en la necesidad de crear sino también en la necesidad de buscar mi material para poder crear. Entonces, como tengo un árbol en casa él me ha dado siempre este material orgánico que sobraba.

Un día limpiando el jardín dije en vez de botarlo por qué no utilizo este material para hacer esculturas. Comencé a explorar, he explorado infinidad de materiales. He trabajado desde piedra, metal, arcilla, las técnicas básicas de la escultura, pero me he quedado con el material orgánico porque como te dije a mí me identifica. Soy una persona que admira la naturaleza, yo me sorprendo de ver una montaña, de ver un rio, ver agua, ver el mar. Y utilizar este material que la naturaleza me da hace que me identifique más con la naturaleza, porque este material yo no lo saco, utilizo lo que la naturaleza bota incluso. Un árbol tienes que podarlo para que nuevamente broten sus hojas, para que siga viviendo lo tienes que podar. Todo ese material que se saca yo lo reutilizo. El ichu, la paja no, lo utilizan para embalar las ollas de barro que traen desde Pucará y acá lo botan. Lo que hago es reciclarlo y reutilizarlo en mis obras.

No me gustan los materiales sintéticos, he trabajado mucho con acrílico, fibra de vidrio, el látex, y he tenido buenos resultados, pero no me gusta porque tiene otro tipo de proceso. Cuando haces un trabajo con materiales orgánicos te das ese tiempo de estar con la naturaleza, buscar, tener un encuentro con la naturaleza. Eso es lo que yo busco, y el material simboliza mucho para mi obra; creo que el material podría ser también parte del concepto, parte del significado que se quiere dar en una exposición. En las ultimas exposiciones que he realizado cualquier espectador que entre va ver material orgánico, material natural y se va a identificar o se va a trasladar a ese mundo natural.

El material para mí involucra y es parte del concepto que necesito para hacer trascender mi obra.

¿Lo que hace, es arte contemporáneo?

Ahorita todos los que hacemos arte somos artistas contemporáneos, o la mayoría.  Porque el arte contemporáneo mucho involucra al espectador, hace que sea una persona activa, no solo una pasiva como antes.

Si vemos por ejemplo las obras del Renacimiento, tú vas a un museo, ves la obra, puedes decir qué linda y te vas a otra y te vas a otra y te vas a otra, pero cuando el arte hace que te involucres, te identifiques, te pongas delante de unas alas para sacarte un selfi y logres la totalidad de la obra, hace que esa obra sea contemporánea. Entonces obviamente sí son obras contemporáneas y quienes las hacen somos artistas contemporáneos.

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