Reactivar la cultura

Por: César Félix Sánchez

Parece ser que la situación sanitaria de Arequipa ha mejorado bastante respecto al coronavirus. ¿Se deberá, quizá a la posible inmunidad de rebaño? Sea lo que fuere, las protestas masivas de las últimas semanas sirvieron para que los expertos nos revelaran que los riesgos en este tipo de actividades en espacios libres son bastante bajos.

Siendo así, ¿por qué no reactivar la cultura? Hasta hace algunas semanas, el Parque Libertad de Expresión de Umacollo, antigua sede de las recordadas ferias del libro, fue escenario de una feria de calzado trujillano, que, como pude ver, no era precisamente un prodigio de respeto a los famosos protocolos ni mucho menos. En otros puntos de la ciudad como el Estadio Melgar o incluso en las riberas del Chili cerca al Puente San Martín se han establecido también ferias navideñas. ¿Qué diferencia existe con una feria del libro? Pues ninguna. Sería interesante contar con una pequeña feria de libros y productos culturales semejantes en estos días, aun si contase solamente con los libreros regionales, terriblemente golpeados durante estos meses.

Por otro lado, respecto al cine, al teatro, a los conversatorios y conferencias presenciales, si se hacen en espacios abiertos no entrañan más peligro que una “cambiatón” o una feria itinerante de productos de pan llevar, incluso menor, por las diferencias de afluencia. Con respecto al cine, la recordada experiencia del “cine bajo las estrellas” en el Parque Reducto en Miraflores, Lima, podría ser una manera no solo de continuar sino de difundir el cultivo de la apreciación cinematográfica en el público. En lo que respecta a las conferencias y conversatorios presenciales, con los debidos aforos y en espacios libres como los patios de las casonas de los centros culturales, no presentarán mayor riesgo de contagio que las colas de los bancos o las frecuentes conferencias de prensa de las autoridades.

Más aun, también el cine, el teatro y otras actividades en espacios cerrados podrían reactivarse con aforos reducidos.  Por citar un ejemplo, en Chiclayo, el culto religioso en la catedral, con aforo reducido y protocolos, y con cuatro misas de lunes a sábado se restauró desde el primero de julio de este año y no se ha documentado ningún rebrote ni nada parecido. En México, los cines están abiertos desde la quincena de junio y en Colombia, desde esta semana.

Se dirá que la vida cultural es “no esencial”. ¿Según quién? Reducir al hombre a un mero portador de una salud física cuya tutela le pertenece al estado es animalizarlo. La vivencia de los valores culturales, los valores del Espíritu, son más bien lo esencial del ser humano, lo que lo específica y diferencia de otros animales. Seguir limitándolos sería insultar su dignidad. Si a eso le sumamos el hecho de que existe una industria cultural que genera también puestos de trabajo, la no reactivación de la cultura se hace inexcusable.

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