¿De dónde es un hombre?

Ensayo por  Zein Zorrilla

Estilamos aceptar que un hombre es del lugar donde abrió los ojos por primera vez, en noble homenaje a la vida misma, a los padres, y a los antepasados. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo vamos reparando que ese nacimiento biológico es seguido por otros nacimientos. De modo que somos de dónde aprendimos a hablar, a leer, mas tarde a escribir; de donde conocimos el amor, y el dolor, y tuvimos nuestra primera resurrección. Esos eventos que nos dan el ser, no acontecen en el lugar donde abrimos los ojos, porque siempre los estamos abriendo y en los lugares menos pensados.  Y todos son parte de nosotros.

Somos, creo hoy, del lugar donde nacimos, pero también somos, de todos esos lugares donde vivimos días y años, ganándonos el pan de trigo, y el pan espiritual.

Por tanto, soy huancavelicano, de todas las provincias y de todos sus distritos. Nací en todos ellos y sigo naciendo de ellos. Y soy huancaíno también por sus escuelas y colegio Santa Isabel; y soy cerreño porque recorrí sus nieves y sus plantas concentradoras, para ganarme un dinero y hacerme de libros y pan, y porque canté “Ay mi Lourdes”. Y soy huamanguino por su majestuoso Pampas que nace en Choclococha, y me siento abanquino por su Apurímac que es la voz rugiente de los Andes. ¿Y México, y Cuba y Bolivia, donde quedarían? Me dieron vino y pan, y me abrieron los ojos una y otra vez.

Cada hombre es de todos los lugares que le dieron techo, libros y pan. Afirmar lo contrario es pecar de ingratitud con la vida.

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