PRÓLOGO DE “PARALELO SUR”

(Fragmento), por: Goyo Torres, Juan Yufra y Pierina Moscoso.

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La idea de publicar un libro que reuniera cuentos de la región sur del país surgió hacia el 2016, como consecuencia de amenas charlas y animados intercambios bibliográficos. Algunas de aquellas conversaciones giraron en torno a asuntos académicos; otras, más bien sobre libros en los que coincidíamos por el puro placer de una buena lectura. La inquietud fue madurando poco a poco hasta que surgieron preguntas que le dieron sentido a estas cavilaciones y condujeron el trabajo posterior. Esas interrogantes fueron: ¿Cuál es el estado actual del cuento en la región sur? ¿Existen antologías que hayan reunido la producción de la narrativa breve en la zona? ¿Hay una historia del cuento macrorregional? ¿Cómo engarza el cuento surperuano en el panorama de la literatura nacional? Desde ese momento nos dimos a la tarea de elaborar un plan de acción. Indagamos antecedentes, textos en los que se hubieren plasmado inquietudes similares. Buceamos en bibliotecas públicas y privadas, contactamos con amigos en diferentes ciudades del sur o fuera de ellas, viajamos para entrevistar autores, críticos o nos comunicamos a través de redes sociales u otros medios. Al cabo de dos años -o algo más- habíamos reunido un cúmulo considerable de libros, revistas, fotocopias, recortes de periódicos y audios.

El siguiente paso fue organizar y clasificar ese material. En lo acopiado solo pudimos distinguir una antología con las características que buscábamos: “Nueva Imagen del Cuento Surperuano” (1972) de Max Neira González. Dicha obra reúne veintisiete autores de Apurímac, Puno, Cusco y Arequipa. Continuamos investigando para dar con alguna otra publicación análoga. Comprobamos su inexistencia. Constatar aquello nos animó a proseguir el proyecto. Alguien del equipo sugirió, entonces, trabajar la antología con miras al Bicentenario de nuestra independencia. Sumamos ese propósito al plan inicial. En otras palabras, debíamos efectuar un balance sobre el tema con ocasión de los doscientos años de vida republicana; una mirada analítica de la producción cuentística en la región sur.

Nos apropiamos de la frase “territorio literario” de Max Neira González para delimitar el área que comprendía el estudio. Incorporamos otros departamentos que –desde nuestra perspectiva- también constituyen la gran macro región sur. Así, nuestro territorio literario quedó delimitado por Tacna, Moquegua, Arequipa, Puno, Cusco, Apurímac y Madre de Dios. Pero había que fundamentar esta conformación; en realidad, existen razones de peso que la justifican. Algunas de estas razones son geográficas, históricas, políticas, económicas y culturales. Sobre los factores del primer punto, por ejemplo, los siete departamentos involucrados corresponden a un área común del espacio nacional, lo que les otorga una unidad territorial. El segundo factor tiene que ver con la historia común; la integración de esta amplia zona se remonta hasta la época prehispánica. (…).

Lo siguiente fue la lectura y selección de los cuentos recopilados. Para esto trabajamos desde un inicio con ciertos criterios consensuados. Por ejemplo, la intención de la antología era mostrar la variada producción cuentística de la región, más allá de la calidad del texto que, al final, resulta subjetiva; sin embargo, los textos seleccionados debían provenir de libros publicados; cuentos que hubieren aparecido en antologías regionales, nacionales o internacionales de carácter serio; que hubieren sido ganadores de premios regionales, nacionales o internacionales en concursos de reconocido prestigio; que sus autores hubieren nacido entre 1960 y 1990. El lugar de enunciación de los textos fue importante, sin duda, para su incorporación en la selección; igualmente, que el lugar de nacimiento y/o residencia (cuando menos diez años) de los autores hubiere sido alguno de los departamentos involucrados en el estudio. Finalmente, le dedicamos tiempo al análisis del material a ser publicado. Luego de pensarlo y barajar varias posibilidades, decidimos ponerle como título Paralelo sur. Antología esencial del cuento surperuano. ¿Por qué paralelo sur? Un paralelo es una línea imaginaria que se utiliza en las coordenadas geográficas para determinar una ubicación. Nuestro territorio literario, entonces, es un territorio imaginario establecido con fines operativos; no persigue dividir ni fragmentar el territorio nacional. Utilizamos el término Paralelo con propósitos puramente lúdicos, didácticos y ensayar la construcción de un imaginario unificando para la región sur del país.

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Entre otras finalidades, las antologías siempre cumplieron el rol de construir identidad. El texto literario, a contrapelo de lo que los profanos creen, proporciona algo más valioso que capital monetario a una comunidad. Contribuye a su capital simbólico. Es decir, aquello por lo que los individuos nos sentimos orgullosos de pertenecer a un territorio, a una cultura; reconocernos en su culinaria, sus costumbres, su música y su manera de explicar el mundo. Un texto poético o narrativo colma el alma de los seres humanos. Y sin eso, no es posible ninguna comunidad. En la época de la organización de los estados nacionales en América Latina –luego de las luchas de independencia- precisamente con este propósito surgieron muchas antologías y repertorios literarios. El más importante quizá sea América Poética (1846) de Juan María Gutiérrez que aglutinó a 53 autores y 455 composiciones escogidas. Esta publicación dejó de lado el uso del gentilicio nacional (mexicano, peruano, argentino, chileno, etc.), hecho que debía entenderse como propuesta de unificación territorial para América del Sur. La imagen nos pareció sugerente y la tomamos para la organización del libro. En otras palabras, la aparición de los autores es por orden alfabético. No privilegia a ningún departamento.

Por otro lado, es evidente que las antologías son instrumentos del canon, lo refuerzan o construyen uno. En ese sentido, tenemos claro que actuamos dentro del sistema literario escrito en castellano; y dentro de este sistema nuestro propósito es mapear espacios ignorados por la crítica que usualmente dirige sus reflectores a la producción literaria de la metrópoli. Y centramos nuestra atención en un género que no ocupa la primera línea en la tradición literaria peruana. La poesía siempre ha sido la estrella y lo sigue siendo, después de la novela. El cuento es un género menor que suele servir de entrenamiento para la prosa de largo aliento. Sin embargo, en las últimas décadas se ha dado una explosión en la publicación de libros de cuentos en el país. La región surperuana no se ha mantenido al margen de este fenómeno.

En este panorama, hay que resaltar el rol jugado por los sellos editoriales independientes; sin duda, son imprescindibles para comprender el boom del género en las dos últimas décadas. En Arequipa se cuentan a Aletheya, Cascahuesos, La travesía, Quimera, Cuervo Editores; Tacna tiene a Cuadernos del Sur; Moquegua a Ediciones Baluarte; Puno a Los Hijos de la Lluvia; en Cusco funcionan Inkari Editores y Siete Culebras para nombrar solo algunos. Todo este movimiento de editores, sellos, gestores culturales ha vitalizado la publicación de libros y revistas en ciudades fuera de los centros habituales. Solo en los siete departamentos que involucra el mapeo, hemos logrado reunir cincuenta y siete libros de cuentos o antologías. La mayoría publicados en lo que va del siglo XXI. Esto habla de la vitalidad del género en la macrorregión.

Ahora bien, de modo general, podemos aventurar algunas ideas sobre la práctica del cuento en la zona que nos ocupa. Al no contar con otra referencia partimos del libro de Max Neira González; entre los textos de Nueva Imagen del Cuento Surperuano y el corpus recopilado por nosotros existen diferencias formales y de contenido. No en vano ha transcurrido casi medio siglo entre uno y otro. En el aspecto formal, los cuentos de “Paralelo sur Antología esencial del cuento surperuano” se muestran más técnicos, con secuencias narrativas sólidas, personajes bien delineados en la mayoría de los casos y profundo trabajo en el lenguaje. Estos rasgos demuestran una toma de conciencia de que el cuento, básicamente, es artificio y no un documento histórico que pretende reflejar la realidad, aunque la modifica.

Sin embargo, quizá la mayor innovación se presente en el contenido de los textos. El brichero, personaje de aparición reciente en el cuento sureño, es inédito en la literatura peruana y latinoamericana. Surge en Cusco donde el turismo se ha convertido en una actividad económica determinante y la llegada de extranjeros es numerosa. De ahí a que saltara a la ficción era solo cuestión de tiempo.

Temáticamente, también se han producido cambios importantes. Por ejemplo, de la visión ruralista, bucólica o localista que predomina en NICS se pasa a una mirada cosmopolita y citadina en PS. El contrabando, actividad propia de la zona de frontera, también ha saltado a la ficción, rasgo que no se nota en los textos de 1972. Lo propio podría afirmarse sobre la minería o el tráfico de drogas. Aunque persiste la tendencia realista, se nota un giro hacia el enfoque fantástico; los protagonistas de las historias en muchos casos son adolescentes o jóvenes. También se nota una intención introspectiva en el yo del narrador que no se encuentra en la antología de Neira. Otro dato interesante a considerar es la presencia de autoras en PS, hecho que no ocurre en NICS.

Considerar textos de autores nacidos entre 1960 y 1990, sin duda, ha hecho que dejemos fuera importantes escritores en plena producción. Son los casos de Jaime Pantigoso, Enrique Rosas Paravicino, Mario Guevara, Luis Nieto Degregori, Juan Torres Gárate, Feliciano Padilla, Jorge Flórez-Áybar, Zelideth Chávez, Willard Díaz, Dino Jurado, Teresa Ruiz Rosas, Carlos Herrera. Igualmente, autoras cuya producción prioritariamente han sido novelas. Mencionamos a Rosario Cardeña, Zoila Vega Zalvatierra para nombrar solo algunos casos. Y muchos escritores jóvenes que están en pleno proceso de maduración en su escritura. Esto se justifica porque otro de los propósitos era mostrar autores diferentes, más allá de los escritores regionales canonizados. Esto sugiere que tenemos cuentistas para rato. Queremos cerrar este prólogo afirmando que Paralelo sur. Antología esencial del cuento surperuano solo pretende mostrar la producción cuentística reciente de la zona sur. Fue el gran Jorge Luis Borges quien manifestó que “nadie puede compilar una antología que sea mucho más que un museo de sus simpatías y diferencias, pero el tiempo acaba por editar antologías admirables”. Quizá del puñado de autores(as) incluidos en el presente tomo sobrevivan al tiempo solo algunos, pero cumplimos con dar testimonio de un aquí y un ahora.

Macro Región Surperuana, octubre, 2020.

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