ROCK 2020 – VUELVEN LAS AVES

Lo mejor del rock arequipeño en 2020, por Miguel Málaga

 Una panorámica a los success(os) de la movida arequipeña

Preferimos (y un poco por desdén) esperar a que pase esa borrachera de presurosas listas de fin de año (y otros vicios pseudo-aleccionadores) que no dejan ver muy claramente para poder hablar sobre algo que está pasando en estos momentos en la ciudad.

Sucede que muchas veces esa hinchazón de fin de año no deja ver claramente más allá del monte ocular que obstruye nuestros ojos, y así se pasó de alto que no solo ha transcurrido un año, sino que han pasado ya 20 desde uno de los momentos más fructíferos de esta ciudad.

A comienzos de los 00’s salían discos de parte de bandas que mostraban lados sumamente maduros (como Kwid, Iirijua Yin) o algunos años después tomaban riesgos lúdicos de modo sonoro y experimental (Quillulla, El Divino Juego del Caos, Fiorella 16). Lo característico de estos lados de otra (no la misma) moneda es que se movieron de modo alternativo, demostrando en un primer momento no necesitar de nadie o nada más que sus propias ganas de fracturar, disuadir, transportar…

El año pasado podría verse como la vuelta de un vuelo estacional. El panorama de producciones en la ciudad ha sido de lo más variado, se perfiló una bandada de bandas que a esfuerzo propio lograron sacar producciones memorables, iniciales, autárquicas.

De modo casi premonitorio Nra Ruido lanzó su primer disco, ”Crugita”, lleno de contemporaneidad por Bandcamp, estableciendo un lenguaje cismático para una línea regional de producciones que por decir lo menos, son en su mayoría, aburridamente complacientes. El proyecto de one man band ha logrado jalar el interés de sellos internacionales para futuras ediciones. Stonearth lanzó su segundo y superlativo disco “Micelio” armando un álbum (armando porque son piezas de distintos años) que ha dejado en claro que se puede y se debe andar al margen cuando tienes mucho que decir, porque sino los demás estorban… y esta banda con ese disco han tenido un relato violento, que no habría cabido dentro de una marcha acompasada del resto de la movida stoner nacional.

Se ha lanzado un compilatorio antes de que acabe el año, en el que se menciona y se subraya que los proyectos experimentales, ambientales de la ciudad son quizá los de mejor tesón y los que más interés pueden acaparar si realmente te interesa lo nuevo.

L-Ror, F(loto), TUFI son proyectos que son relativamente nuevos y que proponen paisajes, emociones, como recovecos dentro de un jardín viejo, aburrido. Son esas pequeñas esquinas que se encuentran en los antiguos jardines, esos llenos de sorpresa y magia (Barragán dixit).

El sello mexicano SIlencio EpI fue el interesado y benefactor del ROIDUOMA VOL​.​I. Bonus a eso, L-Ror (proyecto de Victor Miranda) ha lanzado un Ep por bandcamp en el que discursa extensamente sobre modos de crear atmósferas. Coherente y sólida producción.

Se lanzó en agosto el primer disco de Fantaxma, en formato físico y con una cuidada producción. La banda sumó al sonido maduro necesario para poder hablar de una línea de bandas ”serias”. 6 temas, si tienes algo que decir, dilo rápido y vete. Sonido post punk, rock y noise rock pulido.

Ahora, si de tener un discurso más extenso se trató pues fue Vida en Marte quien puso el hombro. La banda ha sacado durante el año singles, ep (La Venganza de los nietos cósmicos) y compilatorio necesarios para poder mantener la movida indie rock vigente. Nos tienen acostumbrados a melodías pop de temáticas aún más pop y que los abanderan junto a Peatón como las bandas más activas de la ciudad.

Por un camino solitario anduvo Alunaki, proyecto de dreampop, shoegaze y medio brit pop por ratitos que lanzó un disco extenso y bien armado. Telescopio son 11 temas de un bien cuidado disco.

Genius Sex Poets y su “Recurrent Memory from a Dream” han sido (y lo diré siempre) una sorpresa hermosa. El disco tiene una producción superior, un cuidado casi quirúrgico en cada tema. Tiene todo eso que le hacía falta a la ciudad para sacudirse de un felizmente aceptado marasmo y que no lo pudo dar ni el más rasposo y repetitivo punk local. La banda ha demostrado que se puede tomar en serio esto de la producción musical sin caer en el gagoso discurso de ”ser pro”. El disco en cada tema ha clavado y cerrado el cajón para viejos y apolillados géneros. El golpe más duro fue con el guante más fino.

SCAR/abajo por otro lado ha sido un rasposo parto de parte de La CIudad Negra. Un disco que busca ser un proceso, que quiere reflejar un avance y zanjar un periodo. Claro en estos aspectos, el kassette editado por el sello chileno Sacred Necrophiliac ha sido fiel a esa idea. Marca un inicio, marca un fin. Rock, stoner, grunge y psicodelia, sin tapujos ni pretensiones innecesarias.

Uno de los puntos más importantes que en bastante tiempo se ha dado, y bueno… claro que no se puede hablar de un ”para todos´´ pero si es un hecho innegable, es el split Letanías del proyecto Fiorella 16 y que contó con la participación de Lovesliescrushing, y bueno si no sabes quién es LsLsCr, no te preocupes, te esperamos aquí, pero no te quedes con las ganas de saberlo…

El disco es una retórica al mismo nivel de ese ambient ensoñador al que Fiorella 16 ha caminado desde su ya lejano primer disco, no es un ”feat – ” ni una invitación a colaborar, sino una conversación horizontal que termina formando un skyline por demás interesante. Este disco marca un hito, una producción hecha finamente de mano del sello limeño Astromelia, un interés de una banda de culto de un mano a mano. En un disímil cuadro como lo es el local, decir que este disco nos representa sería una barbaridad arlequinesca, pero qué importa si lo hace o no al final, ¿cierto?  Algo que nadie podrá negar es que sucedió… como han venido sucediendo todos estos discos y han confluido en uno de los momentos más fructíferos de la localidad.

”Una hinchazón que no permite ver más allá del monte ocular que obstruye al ojo” decía al comenzar a contarte lo que pasó este año… y pues si… ellos fueron y son el golpe.

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