Neira en Arequipa

Por: Willard Díaz

 

“Hugo Neira, la ilustración de nuestro tiempo” (Fondo Editorial Universidad Católica Santa María, 2021) es un voluminoso libro (514 págs.) que recopila textos breves de uno de los intelectuales peruanos más importantes del siglo XX. Clasificados por el editor como ensayos, artículos, discursos, perfiles, cartas, aunque algunos podrían estar mejor en otra de las casillas, aparecieron en diversos diarios y revistas a lo largo de los años y aquí han sido reunidos para complementar de alguna manera la ya conocida obra de Hugo Neira. Se puede, gracias a ello, disfrutar de gratos pasajes de la amena locuacidad y la vibrante inteligencia del autor que en textos mayores podrían haber pasado inadvertidos.

Complementan el libro cuatro entrevistas a Neira, algo desordenadas, en las que el excelente conversador se luce; y al final una sección de comentarios y semblanzas referidos a Neira, apoyada por un, este sí, vistoso Portafolio de fotos personales, unas de mejor resolución que otras pero todas interesantes.

Lástima que cierto descuido de la edición dejó pasar errores (anclados entres el siglo XX y el mileno, pág. 16; no me quedaba más remedio que el autoexilio, En una de las, pág. 19; la caída del 3 Muro de Berlín, pág. 38; la 5 radioastronomía, pág. 41; democracia 8 representativa, pág. 44, podemos 10 seguir acumulando, pág. 47; el 12 hablar bien, pág. 49; al combate violento de otros tiempos, con armas y a caballo, quien lo duda, pág. 177; más atrás y más delante, pág. 448; Apurimac, pág. 448; No hay otra alternativa que hacerse cartesiano y musical a la vez sí, como lo hace Neira, se quiere, pág. 449; etc.).

No obstante, quedan disfrutables esas sentencias concluyentes que perfilan el estilo Neira: “Vivo en Lima, que no es la capital sino una ciudad grande que queda muy cerca del Perú”, “Hay quienes, con el trasero bien puesto en Lima, disertan sobre el Perú y el mundo”, “Y hoy el liberalismo político tiene axiomas cuasi religiosos y escondidos despotismos. Tanto como sus rivales socialistas. Acaso un día salgamos de esta edad de piedra”, “Dejé de ser marxista pero no me hice liberal. No pasé de un absolutismo a otro absolutismo como Mario Vargas Llosa”, “Un cristiano perfecto hace un monje, pero no un guerrero y menos un político”, etc.

(Willard Díaz)

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