Sobre artistas sumisos y conservadores

Entrevista a Milko Torres, por Janeth Mary Cayllahua Quispe

Milko Torres nació en Arequipa en 1976, es Licenciado en Artes Plásticas en la Escuela de Artes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (1995-2000). También realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte Carlos Baca Flor de Arequipa, donde llevó la especialidad de Escultura (1993-1997). Artista visual e investigador independiente, se define a sí mismo como hijo de la crisis socio-económica, testigo de la migración y la degradación política, espectador de la violencia social y de los procesos de transculturación en el Sur del Perú.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas a nivel nacional e internacional desde 1996; hasta la fecha tiene desarrollados 24 proyectos individuales en distintas ciudades del sur peruano. Obtuvo múltiples premios y reconocimientos por su obra y labor como gestor cultural. Desde 1999 trabaja en la gestión, producción y curaduría de varios proyectos colectivos y algunas muestras individuales de artistas jóvenes.

 

¿Desde cuándo y cómo comenzó tu labor de artista?

Mi trabajo se inició muy temprano, cuando tenía 20 años y comencé a exponer profesionalmente en 1996, en el Primer Festival Regional de Artes Plásticas de la Escuela de Arte “Carlos Baca Flor”. Por esos años yo estudiaba pintura en la Escuela de Artes de la UNSA, y escultura en Baca Flor.

Tuve la suerte de pertenecer a una generación de jóvenes muy inquietos que desde antes de terminar la carrera comenzaron a exponer nuevas propuestas que de alguna forma abrieron horizontes para la plástica local y después para el arte de contenido.

¿Cómo afrontas la crisis económica?

Desde muy joven tuve consciencia de que el mercado local del arte depende de la sumisión de los artistas a los gustos mediocres y conservadores de la burguesía local. En Lima pasa lo mismo, pero de una forma mucho más contemporánea.

Por dicha realidad es que desde antes de terminar mis estudios de arte comenze a trabajar en diversas formas de arte de carácter más funcional, como diseño gráfico, publicidad visual, diseño de escenografías, decoración; y muchas veces como asistente de escultores o arquitectos en elaboración de monumentos o proyectos culturales en espacio público.

Nunca pensé que en Arequipa podría vivir de mi obra de pintor o escultor, por eso desde muy joven trate de destacar para ganarme un nombre y poder conseguir trabajo en otros rubros; para eso me sirvieron todos los premios o menciones honrosas que conseguí tempranamente.

Si bien he vendido a algunas personas en Arequipa, casi sempre tuve más clientes del extranjero, por eso apenas terminé la universidad desarrollé un proyecto de tienda de arte que me sirvió para tener ingresos constantes y poder invertir en propuestas artísticas de vanguardia, como instalaciones u obras luminosas que me sirvieron para destacar en concursos de arte contemporáneo a nivel local y nacional.

¿Qué opinas de la acuarela tradicional arequipeña?

La acuarela tradicional arequipeña es parte del pasado. En su tiempo estuvo bien, pero en la realidad de hoy es un lastre para el buen desarrollo del arte en Arequipa.

Los acuarelistas tradicionalistas se concentran sobre todo en la técnica y olvidan el contenido, produciendo así un arte infértil que solo sirve para satisfacer a los obtusos nostálgicos que adoran el pasado.

¿Consideras que los concursos de pintura que promueven empresas privadas impulsan el arte en nuestro medio?

Ahora no, en el pasado se organizaron algunos concursos interensantes con jurados independientes y de calidad. En la actualidad la empresa privada ha perdido el respeto al arte y al tema cultural, ya no hay concursos serios en Arequipa y si se llega a organizar alguno casi siempre es visto como un proyecto de imagen corporativa que genera publicidad a la empresa privada; no le interesa el arte contemporáneo porque tiene un carácter cuestionador. Por eso si aparece algún concurso en Arequipa será sobre tema específico y en una técnica conservadora como la acuarela o la pintura de óleo sobre lienzo. Así no corren el riesgo de regalarle dinero a una mente libre con pensamiento crítico.

¿Cuál crees es tu obra más representativa?

Dado que tengo 25 años de trayectoria me resulta muy difícil responder, porque he cambiado mucho en el tiempo y nunca me he mantenido en una sola línea. En mis primeros años tuve dos grandes éxitos con dos proyectos de instalación con uso de cajas iluminadas, collage con archivos fotográficos y video. Después de eso vinieron éxitos en concursos de pintura sobre lienzo e incluso acuarela.

Con el tiempo tomé distancia de la pintura y me concentré mas en arte de contenido y muchas de mis obras eran efímeras.

En términos más recientes, en épocas de redes sociales, pienso que mi obra más potente o controvertida ha sido el proyecto PARIA cuyo inicio se marcó con la exposición de un queso paria en una galería de arte arequipeña. Después hice una obra interactiva tipo vudú con autorretratos fotográficos y alfileres que el público clavó en mi rostro a manera de “venganza” o broma, esta obra también me gusto mucho.

La verdad es que me resulta muy complicado definir a una sola obra como mi favorita.

¿Eres un gestor cultural?

Muy tempranamente me vi forzado a hacer gestión cultural por la necesidad de hacer realidad las propuestas de vanguardia en las que estaba interesado.

En Arequipa no es muy difícil conseguir que alguien produzca o gestione proyectos de arte contemporáneo con apoyo de entidades públicas y privadas, hecho que genera la necesidad de trabajar en la gestión y la producción para poder concretar proyectos y también para sostener la actividad a mediano y largo plazo.

A la par de mi actividad como gestor también hice de investigador y curador, quizás esa labor es una de las que más me ha nutrido y ayudado para gestionar varios proyectos de largo aliento y gran proyección a nivel nacional e internacional.

¿Qué motivaciones tuviste para la realización de tus proyectos?

Todos los proyectos individuales de exposición, instalación o intervención en espacio público que vengo desarrollando desde el año 2000 que inicia mi actividad con propuestas personales han tenido el interés de abordar temas que afectan al pueblo peruano, que es parte del género humano: historia, revaloración de referentes culturales no eurocéntricos, crisis económicas, violencia, migración, degradación política, racismo, clasismo, discriminación, violencia social, identidad, decolonialidad, alienación transcultural, etc.

Trabajar sobre todos esos temas es algo que llena mi vida y que de alguna forma me hacen sentir que soy útil como un elemento que apoya el cambio de nuestra sociedad generando espacios de reflexión mediante el arte.

TAITA, por ejemplo, surgió como una forma de protesta ante la negativa del gobierno de Alan García de homenajear a uno de los más grandes escritores o científicos sociales que ha tenido el Perú. Siempre pensé que en Arequipa alguien debía encargarse de la reivindicación de la gran obra de José María Arguedas.

¿Qué cambios ha habido en tu producción artística?

Siempre he estado abierto al cambio y en constante evolución, nunca me he quedado fijado en una idea o proyecto, todo el tiempo estoy pensando en cosas que voy a hacer en el futuro. Muchas veces las limitaciones o dificultades que se presentan son el motor para nuevas ideas, por eso también estoy abierto a recibir de buena forma cosas inesperadas como la actual pandemia que me esta abriendo el panorama hacia nuevas formas de trabajo colaborativo desde la virtualidad.

En los últimos años me he dedicado a trabajar varios proyectos de escultura para museos arqueológicos, siempre me ha interesado mucho el legado artístico de las culturas precolombinas y mi obra tiene un fuerte carácter descolonizador al intentar siempre un rescate cultural.

¿Qué técnica prefieres?

He estudiado dos carreras muy distintas dentro de las artes plásticas, si bien la escultura y la pintura tienen al dibujo como una técnica en común, nunca me he concentrado en esas tres disciplinas para desarrollar mi obra.

He tratado de probar con muchas técnicas dentro de las artes visuales como: grabado, fotografía, video, instalación, accionismo, serigrafía, modelado, intervenciones en espacio público, objeto encontrado, objeto trouvé o ready-made, diseño gráfico, infografía, art net, artes gráficas generadas por computador, etc.

 ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Estoy muy interesado en propulsar una plataforma colaborativa de exposición tipo museo de arte contemporáneo. Ya hemos lanzado un prototipo de forma virtual que aloja la memoria de la actividad desarrollada en el marco de tres proyectos que tienen largo aliento: PLEAMAR, OUTSIDE y CONSTRUYE; que fueron ejecutados por la Asociación Cultural CONSTRUYE en alianza con el Colectivo de Artes Visuales MEMORIA e IMAGEN desde 2005.

También estoy proyectando la idea de generar un nuevo colectivo que busque una organización gremial o sindicato de artistas visuales arequipeños.

A nivel personal estoy con muchas ganas de regresar al trabajo del taller de pintura y grabado.

(Maestría de Artes, UNSA)

 

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