El arte debe de salir a las calles

Entrevista a Daniel Gallegos, por Yasley Lajo Enríquez

Daniel Gallegos Esquivias, artista arequipeño, estudio en la Escuela Superior de Arte Carlos Baca Flor. Tiene numerosas exposiciones nacionales e internacionales, ha participado en diferentes simposios y últimamente ha expuesto su obra en la Galería del Complejo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín.

 

¿Se considera un artista contemporáneo?

Yo realizo mi proceso creativo, hasta ahí se desarrolla una parte del arte, y luego viene la parte de apreciación, esa parte se la entregas al público. Yo no me considero artista, pero dentro del trabajo que realizo aquí en Arequipa, los curadores me clasifican como artista contemporáneo, es lo que se desarrolla en todo el mundo.

Creo que un artista costumbrista, indigenista o cualquier corriente que sigas ahora está dentro del arte contemporáneo, ya que todas apunta a ese encuentro con el espectador, a seguir desarrollando esa sensibilidad del espectador. Hemos visto que antiguamente el arte era sumamente contemplativo, el arte ha cambiado, no esperamos una respuesta pasiva del espectador, queremos ver la participación, la capacidad de sorpresa del espectador, que se adecuada y contextualiza estas épocas modernas

¿Y qué público busca su arte?

A mí me interesa el público común y corriente, el pueblo, las gentes de las calles, para mí ese público es el más valioso.

P: ¿Cómo se le ocurrió utilizar el ichu como material para sus trabajos?

R: Por necesidad. En casa tengo un árbol de pilco, que es muy grande. Cuando era estudiante, ese arbolito  desprendía paja, todos los días juntábamos paja, en el jardín había montículos; y un día que me invitaron a una exposición cuyo tema era la ecología yo me rompía la cabeza y me preguntaba ¿Qué hago? Una escultura de arcilla, no pega, una escultura de metal no pega. Veo los montículos de paja y decido utilizarlos para la primera escultura, que tuvo por título “Un leñador”. La llevo a la galería y tuvo mucho éxito.

Fue el Sr. Eduardo Ugarte el que realizó una crítica que me sirvió para seguir evolucionando en mi trabajo, seguir buscando materiales.

Al acabarse los restos del pilco decido ir al a la plataforma del Avelino Cáceres, y allí encontré montículos de ichu usado para proteger las ollas de barro, toritos de Pucará. Junté el ichu y lo llevé a casa. Lo trabajaba en mi taller y luego lo llevaba a la galería. Ahora los vendedores de la plataforma ya no botan ichu, me lo venden, aunque a poco precio. Que es lo justo, ya que es una forma de contribuir.

También he querido desprenderme del material, pero el material me llama, siento todavía que debo de explorar mucho más: también trabajo en otras técnicas, en mi taller experimento, dibujo, pinto, esculpo, pero este material me exige, me dice que puedo lograr más formas, volúmenes.

También he utilizado las ramas de las podas del árbol del pilco. Cuando asisto a encuentros o simposios de escultura fuera de la ciudad utilizo los materiales que encuentro en el lugar. Recuerdo cuando estuve en Uruguay, encontré un tipo de pasto que me permitió realizar mi trabajo. Adonde voy no me limito a utilizar un solo material estoy dispuesto a encontrar diferentes recursos que me da la naturaleza.

P: ¿Cree que se hace Arte contemporáneo en Arequipa?

R: El arte está evolucionando, el arte es inquieto, no se queda estático, hay propuestas de arte contemporáneo, creo que todos hacemos arte contemporáneo. Cuando exponemos en las galerías buscamos una respuesta del público. Hay un buen grupo que se basa en lo clásico, en el paisaje, e incluso en los concursos de escultura en sillar ganan los que trabajan el portal, el canteo, no hay la opción de cosas nuevas.

Estamos en un país tercermundista, también el arte se ve afectado en ese proceso. El arte contemporáneo no es lo mejor, se tiene que respetar las otras tendencias. No todos tenemos la misma visión, encontrar diferencias entre artistas, entre propuestas hace mucho más variado el abanico de lo que es arte en nuestra ciudad.

Creo que estamos en un proceso evolutivo hacia el arte contemporáneo, hay buenas propuestas, hay artistas que están haciendo cosas muy interesantes. Pero también hay un grupo que se ha quedado en una época, se los respeta, ellos representan los cimientos de las nuevas corrientes artísticas que se dan de allí en adelante.

P: ¿Por qué las ferias de arte tienen más concurrencia de público que las exposiciones realizadas en las galerías?

R: El arte contemporáneo se caracteriza por ir a buscar esa respuesta del público. Las ferias se hacen en la calle, el público común y corriente está ahí. Nuestra ciudad es virgen en arte, hay muchas corrientes artísticas que no se han desarrollado en Arequipa. Los artistas no hemos atendido a la responsabilidad de encontrar una respuesta más espontánea del público.

Yo busco satisfacerme a mí, y cuando transporto mis obras en una camioneta la gente la va viendo, la gente reacciona y se preguntan que está llevando, y miran y señalan a la camioneta. Esa respuesta en riquísima, eso fortalece mi trabajo artístico, busco respuesta del público; mejoro y me exijo para encontrar respuestas del público y su participación. Me da gusto verlos tomando el ichu, sienten el aroma, hacen comentarios como “Daniel, gracias a la exposición pude recordar mi niñez, recordé el pueblo en que nací”, “las formas que tu realizaste me llamaron la atención”.

He producido obras a las cuales el público puede adaptar según sus criterios haciendo una retroalimentación de la original.

Las ferias pueden ser el inicio para sacar el arte a las calles. En nuestra ciudad hay pocas galerías. Si nombramos al Centro cultural de la UNSA, es un lugar maravilloso, estratégicamente bien ubicado, pero es una casona que se ha adaptado para Galería de arte.

En otros lugares se crean galerías de arte, se busca arquitectos, ingenieros para que construyan un lugar que se va a dedicar específicamente para arte.

Es posible que nuestras ferias arequipeñas sean el punto de partida para que los artistas realicemos performance, intervenciones en espacios abiertos. Si el público no ingresa a la galería, entonces el arte debe de salir a las calles.

 

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