De policía a artista

Entrevista a Adolf Ancasi, por Stephanie Madueño Requejo

Adolf Ancasi es un destacado artista plástico arequipeño, con numerosas exposiciones y distinciones a nivel regional, nacional e internacional. Sus obras se exhiben en museos y colecciones particulares en Suiza, Alemania, Francia, España, EE. UU, México, Chile, etc. Ha sido finalista en más de 70 concursos de pintura, nacionales e internacionales.

Es egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes Carlos Baca Flor (1993 -1997), y estudió además Economía en la Universidad Católica Santa María, Arequipa. Dialogamos con él.

 

P: Sabemos que usted fue inicialmente policía de carrera, ¿en qué punto diría que se descubre como artista visual?

R: Creo que el arte nace con uno, que se manifiesta en situaciones cotidianas como tener los cuadernos ordenados o disfrutar al dibujar las láminas que copiamos del libro. Tuve un profesor que me motivó al arte.

Cuando terminé la secundaria quise postular inmediatamente a Bellas Artes pero le comuniqué mi intención a mi familia y se sorprendieron. Luego de meditarlo un poco elegí estudiar Economía en la Universidad Católica de Santa María, para después, motivado por mis vecinos y compañeros, dejar Arequipa y postular a la Policía en Lima. Era la época del terrorismo y me dediqué completamente a la carrera. Solo muchos años después pude volver al arte.

P: ¿Sus vivencias como policía influyen en su trabajo como artista?

R: Después de 20 años de trabajar en la policía comienzo mi faceta de artista, fui también reportero gráfico en Arequipa. Un día vi un letrero en la Escuela de Artes Carlos Baca Flor que indicaba la fecha de un examen de admisión y recordé mi intención primaria de estudiar Artes. Ingresé, y decidí volcarme completamente al arte.

P: ¿Y siente que Arequipa ha influido en su trabajo?

R: Vivir en Arequipa me ha hecho analizar mucho el entorno. Como artista analizo como pieza única cada puerta y ventana que hay en nuestra ciudad, todas tienen una arquitectura irrepetible.

En una de mis últimas colecciones, titulada “El color Del Sillar” he trabajado cómo Arequipa desde sus puertas y ventanas se expresa al mundo. Todos somos embajadores de la ciudad en que vivimos, yo quiero ser el embajador que logre llevar la belleza de la arquitectura arequipeña hecha en sillar interpretada como obra de arte.

Actualmente trabajo en una serie de personajes arequipeños y el modo en que enfrentamos a la pandemia, mis personajes son gente anónima que quizás no se imaginen que han sido interpretados en una acuarela.

P: ¿Cómo es el uso de sus materiales?

R: Me gusta soltarme, busco lo particular a la hora de hacer una serie. He llegado a trabajar sobre papel periódico y no trato de aferrarme a materiales tradicionales. Para mí lo más importante es expresar una idea, la técnica es solo un medio para sostener la idea.

He logrado tener experiencias en todo el Perú, en especial en Cajamarca donde también intérprete sus casonas. Todo trabajo que se realice con vocación y pasión siempre va a tener un logro, y yo siento que el mío está muy relacionado con la persistencia.

Me inicié en el arte a una edad madura y es por eso que puedo decir que nunca es tarde.

P: ¿Cree que los artistas arequipeños se diferencian de otros artistas en el Perú?

R: Los artistas locales nos hemos formado en la acuarela. El clima de Arequipa favorece mucho la proyección de sol y sombra que se refleja bellamente en la acuarela. Yo trabajo con acuarela, pero tengo ideas contemporáneas; el paisaje evoluciona. Para mí la gente es también paisaje.  Los artistas aun en las situaciones más complicadas podemos mostrar la realidad sin límites y así logramos sensibilizar a la gente.

P: ¿Es difícil ser artista en Arequipa?

R: Siempre ha sido difícil ser artista, yo tuve la ventaja haber elegido mi carrera ya adulto y así pude tomarla en serio desde el primer momento.

Ser artista me ha dado muchas satisfacciones, tanto en lo económico como en lo sentimental. Uno tiene que llevar la carrera de una forma seria siendo su propio jefe con metas y horario para trabajar. Yo tengo como meta pintar al menos un cuadro diario, el día que no cumplo no me siento bien.

P: ¿Cuál es la relación con sus espectadores?, ¿es una relación que lo nutre a seguir creando?

R: Para mí es importante preservar la identidad de mi arte. Además de las exhibiciones en galerías me gusta realizar exhibiciones en algunas plazas, sobre todo después de los concursos de pintura rápida. Ahí es donde me he formado, en esa relación con el público de todas las sangres contemplando mi pintura. El éxito se logra día a día.

P: ¿Quién diría usted que le sirvió de inspiración?

R: Cuando está en la escuela uno se inspira en los grandes maestros, en mi caso me atrajo la forma en la que pinta Luis Palao. Posteriormente tuve la oportunidad de conocerlo y para mí es un logro llamarlo un amigo. También Joaquín Torres García, el padre del constructivismo. Todo mi trabajo está relacionado con el constructivismo y la interpretación que le doy en Arequipa.

Claro, el artista no debe de encasillarse en algo para hacerlo su forma de vida, cada serie es una posibilidad nueva de abrirse a un nuevo mundo, es lo que me motiva, no habría forma de que yo pudiera seguir adelante si no tuviera esa búsqueda constante de descubrir lo nuevo. Cada momento quiero hacer algo nuevo, inspirado en lo que vamos viviendo, incluso inspirándome en la política.

P: ¿Esa es la clave de su creación, mantenerse motivado con poder expresarse libremente?

R: Siempre el artista tiene que estar motivado. En la vida todos tenemos alegrías, tenemos tristezas, ganancias y pérdidas; de todo eso tenemos que sacar lo mejor. Si tenemos tristeza, hay que gritarlo, no tenemos por qué censurarnos; esa es la forma en la que el artista se alimenta de sus propios sentimientos.

(Maestría de Artes, UNSA)

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