Un sudamericano en París

Entrevista a Juan Carlos Zeballos, por Elvira Fernández

Juan Carlos Zeballos Moscairo expone su muestra “Pelerinage: Memoria transitoria y fulgurante” en el Centro Cultural UNSA del 07 al 29 de julio.

 

A pesar de su larga trayectoria como pintor Juan Carlos Zeballos no salía de su asombro cuando fue declarado ganador del Primer Premio del 151º Salón de Versalles 2016, más aun cuando su nombre fue incluido en el Diccionario Biográfico de Artistas Plásticos de Francia. Era solo el comienzo de una serie interminable, a ese premio se le sumaron, entre otros, la Medalla de Plata en pintura durante el Salon National de Beaux Arts en el Carrousel du Louvre el 2017 en París, y el Primer Premio en el 75º Salón de Arte Contemporáneo Arami 2018; ese mismo año ganó el 3er Premio en el Festival Internacional de Acuarela de Aiguillon y un año más tarde obtuvo el Primer Premio en Pintura del 66º Salón de Charenton 2019 por su obra titulada “Recuerdos  y ausencias”. El año pasado obtuvo el Premio “Art Absolument” en el 75º Salon des Réalités Nouvelles, París 2021.

La pintura de Zeballos, plasmada en tondos y en lienzos de gran formato, nos introduce en un mundo quimérico, en un “paisaje pintado que no se compone de campos, arroyos y nubes, sólo de pinceladas sobre el lienzo que materializan signos”, al decir de Jacques Derrida.  Como expresionista abstracto, recoge la información y la codifica en colores que fluyen interminables en enérgicas pinceladas La creatividad de Juan Carlos Zeballos nunca se detiene, con trabajo, fe y pasión, ruedan sus imágenes fabricando arte. Un arte que lo ha llevado muy lejos tal como lo soñó.

 

¿Dónde naciste?

Nací en Arequipa un seis de diciembre de 1976 al mediodía, en el Hospital General Honorio Delgado. Mi madre descubrió mi talento y desde muy niño me apoyó y convenció a mi padre. Desde entonces mis regalos fueron lápices, colores y cuadernos. Posteriormente libros de arte y de museos, catálogos y las famosas tarjetas de pintores arequipeños que se imprimían por Navidad. A los cuatro años podía reconocer y diferenciar a los pintores universales y sus estilos. A los seis conocía los museos y qué obras albergaban. A los ocho reconocía a los autores de todas esas tarjetas arequipeñas (Palao, Castillo, Córdova, entre otros). Los juguetes que tuve y aun me acompañan eran acuarelas y témperas.

Mi madre me mostraba siempre la imagen de la Torre Eiffel, me decía que iba a exponer ahí algún día porque sería artista cuando fuera grande. La dibujaba y coloreaba, pese a esta “revelación” no imaginé qué sucedería; y este año lo inicié exponiendo en el Salon Art Capital del Grand Palais Ephémère al pie de la Torre Eiffel.

¿Cómo tomaste la decisión de dejar el Perú para instalarte en París?

Llegué a París por primera vez el otoño del 2014 con mis pinturas enrolladas en un gran tubo, me dieron una visa de turista por haber sido seleccionado para exponer en la Bienal de Acuarela de Arcachon y en la de Narbonne. La bolsa de viaje la obtuve gracias al dinero del último premio que gané en Perú. No pude acceder a la beca que otorgaba la Alianza Francesa en su concurso anual “Pasaporte para un Artista”, pese a quedar finalista y tener una mención honrosa a nivel nacional.

¿Tu pintura fue siempre abstracta, o empezaste pintando cuadros figurativos?

Mi formación académica en la Escuela de Artes fue sólida. Pasé por naturalezas muertas, anatomía y perspectiva artística, modelos en vivo, paisajes internos y externos. Hice mi tesis sobre paisajes urbanos diurnos y nocturnos en un estilo que acariciaba el expresionismo. No dejé la acuarela en la que recreaba escenarios urbanos y caóticos, por ejemplo, mi serie sobre El Olivar de San Isidro que me sedujo hasta no parar y realizar más de 100 dibujos a tinta y 40 acuarelas.

Al terminar mis estudios universitarios seguí con una obra figurativa por un par de años más y no fue hasta regresar de Brasil decantado por lo figurativo que me incliné por el expresionismo y luego por lo abstracto.

Encontré en el expresionismo abstracto la libertad que buscaba, quería que fuera yo quien domine la imagen que tuviera frente a mí, reinterpretarla y deconstruirla. La abstracción es una opción libre que parte de una emoción o un recuerdo, podemos elegir nuestra búsqueda y experimentaciones.

Durante mi época de estudiante en la Escuela admiré la obra de Humareda, la de Sérvulo Gutiérrez, la de Hertzcovitz, y Polanco. Luego están los expresionistas alemanes, los fauvistas, los abstractos y los expresionistas abstractos.

¿Pintas cuando estás inspirado o trabajas a tiempo completo? ¿Dónde pintas?

El trabajo creador es diario, considero que no existe un horario ni días feriados. El artista no puede evitar recibir constante información de todo lo que le rodea. Sabe que llegara la “revelación“ para la obra que busca y debe estar preparado.

Yo asumo mi pintura en relación a una incansable búsqueda estética sobre la superficie física del soporte. El gesto informal sobre el plano, el predominio de la mancha, el alto contraste y la sobreposición del color y luego el dibujo cromático.

Pinto en mi estudio en París. Es pequeño para mis obras de gran formato, pero dispongo de cuatro paredes, un piso invencible y un amplio balcón. Siempre necesité un espacio alejado de casa y si viajé fue para priorizar un taller íntimo donde construir mi obra nueva.

No he dejado de dibujar y atiborrarme de cuadernos que ahora también expongo. A mi pesar tuve que vender tres de ellos cuando todo parecía complicarse. Espero recuperarlos algún día.

¿Por qué escogiste París?

No fui yo quien escogió París, fue París que me escogió a mí. Mis exposiciones están programadas hasta el 2025. Confirmadas incluso durante los Juegos Olímpicos del 2024. Paralelamente seguiré exponiendo en el resto de países donde me inviten.

Las muestras en París me conectaron con otras galerías en otras ciudades. Los premios que obtuve me abrieron nuevas oportunidades para seguir participando en futuros salones y la crítica ha sido favorable, al extremo de incluirme en el diccionario de artistas en Francia Artfabetic.

 

Juan Carlos Zeballos Moscairo (1976) ha realizado 33 exposiciones individuales en América y Europa así como innumerables exposiciones internacionales y bienales de acuarelas desde el año 2000. Expuso durante cinco años consecutivos en el prestigioso Salón Réalités Nouvelles de París (2015 a 2019 y el 2021), así como en el Salón Nacional de Bellas Artes del Carrusel del Louvre (2016, 2017, 2018), en el Salón de otoño de París (2017, 2018, 2019, 2020,2021). También participó en el Salón del dibujo y de la pintura al agua del Grand Palais de Paris (2018,2019, 2020,2022), en el Salón de Charenton (2018, 2019,2022) y el Salón YIA (Young International Art) en París el 2019. (Fuente: UNSA).

 

 

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