{"id":2074,"date":"2021-11-03T12:32:14","date_gmt":"2021-11-03T17:32:14","guid":{"rendered":"https:\/\/altodelaluna.com\/wp\/?p=2074"},"modified":"2021-11-03T12:32:14","modified_gmt":"2021-11-03T17:32:14","slug":"zaguan-2-la-novela-de-arequipa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/altodelaluna.com\/wp\/2021\/11\/03\/zaguan-2-la-novela-de-arequipa\/","title":{"rendered":"Zagu\u00e1n 2: La novela de Arequipa"},"content":{"rendered":"<p>Por: C\u00e9sar Delgado D\u00edaz del Olmo, en Ap\u00f3strofe N\u00b02, a\u00f1o 2000.<!--more--><\/p>\n<p>Cuatro siglos de literatura peruana enlazan las figuras precursoras del Inca Garcilaso en la cr\u00f3nica, Mariano Melgar en la poes\u00eda v Mar\u00eda Nieves en la novela,\u00a0 con respecto al tema b\u00e1sico del origen y el destino de la naci\u00f3n mestiza. Porque si la utop\u00eda del Inca Garcilaso empalma de alguna manera con la realidad, \u00e9sta no pod\u00eda ser sino la que se refleja en el yarav\u00ed de Melgar y en la novel a de Mar\u00eda Nieves, que representan lo m\u00e1s profundo y genuino del fervor nativo, la pasi\u00f3n v el furor del mestizo, la eleg\u00eda v la \u00e9pica de Arequipa. No es de extra\u00f1ar entonces que sean autores populares, ya que sus obras siempre han sido acogidas por el pueblo que cantaba los yarav\u00edes del poeta y que le\u00eda la novela de la escritora. Por todo esto puede decirse que Mar\u00eda Nieves es en la prosa y en la novela lo que Mariano Melgar en el verso y el yarav\u00ed: lo m\u00e1s notable de nuestras letras, y por tanto lo que inicia una \u00e9poca en la poes\u00eda nacional y en la prosa peruana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA SOMBRA DE MAR\u00cdA NIEVES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s de la sangrienta toma de Arequipa por Ram\u00f3n Castilla, el 12 de abril de 1861, naci\u00f3 Mar\u00eda Nieves y Bustamante, precisamente en la calle y vecindario por donde el vencedor avanz\u00f3 pasando sobre tres mil cad\u00e1veres. Si Garcilaso, que naci\u00f3 ocho a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del Imperio, tambi\u00e9n un 12 de abril, hab\u00eda pasado de ni\u00f1o escuchando las lamentaciones de su pueblo; igual le ocurri\u00f3 a Mar\u00eda Nieves, que de todos conoc\u00eda la terrible desgracia que hab\u00eda ca\u00eddo sobre su tierra. Oyendo estos relatos de los hombres m\u00e1s ilustrados les preguntaba: \u00ab\u00bfPero nadie ha escrito esto todav\u00eda?\u00bb. \u00abNadie\u00bb, le respond\u00edan (1). Ella era una ni\u00f1a. Entonces se propuso escribir aquellos episodios. A los dieciocho a\u00f1os la guerra desat\u00f3 su pluma, que se estren\u00f3 con un relato epistolar sobre el duelo por la muerte de Miguel Grau y los impresionantes funerales con que Arequipa honr\u00f3 al h\u00e9roe. La carta estaba dirigida a padre en el Cuzco, pero al final se difundi\u00f3 an\u00f3nimamente por toda la ciudad,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando, poco tiempo despu\u00e9s, la armada chilena tom\u00f3 por segunda vez el puerto de Mollendo, en Arequipa comenz\u00f3 a temerse una invasi\u00f3n de las tropas extranjeras. Se organiz\u00f3 entonces la defensa de la ciudad, en la que todos participaron con gran ardor. Para curar los heridos se form\u00f3 un grupo de damas, al que Mar\u00eda Nieves se integr\u00f3. En este ambiente de febriles aprestos b\u00e9licos y de exaltaci\u00f3n del fervor patri\u00f3tico, escribi\u00f3 en el peri\u00f3dico <em>La Bolsa<\/em> una encendida proclama que aparece esta vez con su nombre y tambi\u00e9n con la novedad de un estilo vibrante \u00ab\u00bfY habr\u00e1 alguien que no grite \u00a1Guerra!?\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los chilenos no esperaron m\u00e1s y se fueron a tomar Lima. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, luego de pasearse por todo el pa\u00eds, volvieron vara no quedarse con las ganas de conocer Arequipa, deseo que el presidente Lizardo Montero quiso facilitarles abandonando apresuradamente la plaza perseguido a tiros por los paisanos, furiosos porque los hab\u00eda dejado en la estacada. Mar\u00eda y sus hermanas, junto a todas las j\u00f3venes de la ciudad, fueron a refugiarse tras los inviolables muros del convento de Santa Catalina durante los casi cien d\u00edas que dur\u00f3 la ocupaci\u00f3n chilena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Meses antes Arequipa hab\u00eda recibido una visita m\u00e1s agradable, la de Clorinda Matto de Turner que, cual ave sin nido, llegaba del Cuzco viuda, sin hijos y sin fortuna, que todo lo hab\u00eda perdido en otras guerras no menos dolorosas. En esos d\u00edas aciagos debi\u00f3 ser un consuelo para ella poder compartir su labor period\u00edstica con una verdadera \u00abhermana en letras\u201d, como llama a Mar\u00eda Nieves, a quien siempre ve o imagina ver \u00abcon la tersa frente inclinada sobre el libro\u00bb. As\u00ed, entregada a sus \u00ab\u00e1ridos estudios\u00bb o rompiendo el silencio para dejar o\u00edr su \u00abvoz cadenciosa\u201d, todo resulta ser\u00abgracioso y agradable en Mar\u00eda Nieves\u00bb, dice Clorinda Matto. Y a\u00f1ade algo que quiz\u00e1 s\u00f3lo pod\u00eda decir una mujer, que goza viendo hablar a la amiga joven, amable e inteligente: \u00abSu misma conformaci\u00f3n f\u00edsica, manifiesta esa especie de esmero que la naturaleza tiene en los cuerpos que llevan una alma privilegiada, po\u00e9tica, delicada como las filigranas en que rivaliza el arte\u00bb (2).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero Mar\u00eda Nieves no s\u00f3lo estaba notablemente dotada para las Letras sino tambi\u00e9n para la M\u00fasica. Esto se refleja de una manera muy curiosa en su novela, que incorporara en su estructura el arte de contrapunto, configur\u00e1ndola en cierto modo como una polifon\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan Francisco Javier Delgado, desde el a\u00f1o 1882 Mar\u00eda Nieves ten\u00eda ya redactada parte de su novela. Esto significa que comenz\u00f3 a escribirla a los veinti\u00fan a\u00f1os. Se publica primero en cuadernillos, por entregas, en el peri\u00f3dico <em>La Bolsa<\/em>; y luego reci\u00e9n en forma de libro, en 1892, para la conmemoraci\u00f3n del Cuarto Centenario del descubrimiento de Am\u00e9rica,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>JORGE, ESPEJO DE AREQUIPE\u00d1OS<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alguna vez dijo Mar\u00eda Nieves, con indudable modestia, \u201cs\u00f3lo he querido ser el espejo de mi pueblo\u201d. Y no hay duda que este prop\u00f3sito lo consigui\u00f3, m\u00e1s all\u00e1 de sus propias expectativas, ya que el gran cuadro de la sociedad arequipe\u00f1a decimon\u00f3nica que su novela presenta ausencia de queda en pintura costumbrista, ni en evocaci\u00f3n hist\u00f3rica, sino que proyecta en perspectiva el gran problema del destino no s\u00f3lo de la ciudad sino tambi\u00e9n de la naci\u00f3n mestiza. Y esto, que hoy puede resultar fundamental entender, tiene que ver con el fondo significativo de la obra, que secretamente ha trabajado el inter\u00e9s de varias generaciones de lectores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jorge, para comenzar, es hijo de una linda aldeana de Yanahuara, que se deja seducir por un joven rico de la ciudad. Un breve idilio, el apurado matrimonio clandestino; luego el largo olvido. Es el mismo tr\u00e1gico preludio de <em>Peregrinaciones de una paria<\/em>, que empieza con la revelaci\u00f3n de una falla en el estado civil de la autora, que \u00e9sta se propone corregir viajando al Per\u00fa vara cobijarse en el seno de su familia paterna, \u00abcon la esperanza -dice- de encontrar all\u00ed una posici\u00f3n que me hiciera entrar de nuevo en la sociedad\u00bb. Todo esto parece que forma parte de lo que la escritora Marthe Robert llama \u00abla gran aventura del bastardo en la novela occidental\u00bb, que se inicia con Cervantes y que, bajo diferentes formas, se prolonga con Stendhal, Balzac, Flaubert y Kafka (3).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El m\u00e9rito particular de la novela de Mar\u00eda Nieves est\u00e1 en que liga el sue\u00f1o de legitimidad del protagonista con la realidad profunda del mestizo. Porque Jorge ya no representa al blanco citadino ni al indio campesino, sino a un nuevo conglomerado social, diseminado m\u00e1s all\u00e1 de la ciudad y m\u00e1s ac\u00e1 del campo, en los arrabales. Este sector advenedizo, que canta los yarav\u00edes de Melgar, es precisamente el que asume la novela de Mar\u00eda Nieves come expresi\u00f3n de sus m\u00e1s caros sue\u00f1os de reconocimiento social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero Mar\u00eda Nieves no se limita a hacer una exaltaci\u00f3n de las virtudes del hombre del pueblo, sino que, desdoblando la figura de Jorge, logra mostrar los claroscuros del mestizo. Porque no todos los \u00abmal nacidos\u00bb se entregan a lamentaciones sin fin, como Jorge, sino que hay otros que se dejan ganar por un deseo irracional de venganza, por una ira irreprimible que en la novela tiene tambi\u00e9n un nombre: Iriarte,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00eda hablarse de lo que Mijail Bajtin denomina \u00abprincipio de iluminaci\u00f3n bilateral del tema principal\u201d que encuentra su aplicaci\u00f3n en este fen\u00f3meno de los \u00abdobles\u00bb contrapuestos, que representan las dos caras del mestizo bastardo. Iriarte, por un lado, muestra la faz de la violencia, el desenfreno y el desprecio a los derechos de los dem\u00e1s, de que hace gala el mestizo; y que descubre la rabia del renegado hambriento de venganza, la perfidia del bastardo que quiere lograr a cualquier precio su ascenso social. Jorge, por el otro lado, presenta la faz del rebelde con causa, del luchador social, del h\u00e9roe que aspira a legitimar la condici\u00f3n de los \u00abmal nacidos\u201d y a crear un para\u00edso que acoja tambi\u00e9n a los parias y a las aves sin nido de este mundo. La oposici\u00f3n es clara, por un lado, Iriarte encarna el sue\u00f1o individual arribista; y por el otro, Jorge representa el sue\u00f1o colectivo de cambio de vida. Y aunque parece sugerirse un contraste tipol\u00f3gico entre el lime\u00f1o y el arequipe\u00f1o, caracterizados por Iriarte y por Jorge, no es este el tipo de oposici\u00f3n que se plantea, a pesar de que el tel\u00f3n de fondo de la novela sea el de un conflicto hist\u00f3rico entre las dos ciudades. M\u00e1s bien se trata de una especie de contradicci\u00f3n \u00absubjetiva\u00bb, de una pugna interior. El conflicto hist\u00f3rico se convierte as\u00ed en el Iriarte y el Jorge que cada cual lleva en s\u00ed, el arribista y el rebelde que mora en el coraz\u00f3n de cada mestizo. De este modo la historia del pa\u00eds se convierte en la \u00abhistoria del alma individual\u00bb, una transposici\u00f3n conforme a la aut\u00e9ntica tipolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero la afici\u00f3n musical d e Mar\u00eda Nieves trasciende en su obra literaria no s\u00f3lo en este manejo del contrapunto, y en el modo como hace que varias voces canten diferente el mismo tema, sino en el modo como estructura la novela misma como una polifon\u00eda. Resulta curioso, por ejemplo, que los personajes siempre aparezcan por pares. Las hermanas Velez son dos, igual que las Pe\u00f1a; la mayor siempre grave y responsable, la menor risue\u00f1a y ligera de car\u00e1cter. Jorge y su amigo Luis, verdadero Pilades; Iriarte y su ordenanza Pedro, instrumento de sus fechor\u00edas. Hasta los ladrones aparecen en yunta: el zambo Lorenzo y el chileno Braulio. Estos pares complementarios, a su vez, forman otros pares, contrapuestos. Esto permite proyectar la novela hacia el conflicto de posiciones ideol\u00f3gicas y la confrontaci\u00f3n de las voces de la \u00e9poca, lo cual determina la importancia del di\u00e1logo, donde las voces m\u00e1s variadas se contraponen enfrentando caracteres, destinos e intereses de clase. Porque si en los grandes episodios locales parecen confundirse las clases arequipe\u00f1as, es por efecto de las muchas voces que se unen en la polifon\u00eda. Y la novela de Mar\u00eda Nieves se hace eco de esa \u00abpluralidad de voces y conciencias aut\u00f3nomas e inconfundibles\u201d, con sus mundos correspondientes que se combinan en una polifon\u00eda. La autora, en realidad, no hace pasear por las clases de Arequipa del siglo pasado, ya que es una anfitriona que se entiende perfectamente con sus hu\u00e9spedes m\u00e1s variados: el linajudo arist\u00f3crata, el humilde artesano, el santo, el soldado. A esta heterogeneidad se agrega la diversidad de niveles de la novela, porque la autora por igual ofrece, por ejemplo, la descripci\u00f3n de un vestido de novia como la disposici\u00f3n de una batalla.<\/p>\n<p>As\u00ed se expresa en la novela lo caracter\u00edstico del mestizaje, que es mezcla, de sangres, espacios sociales, mundos culturales que antes aparec\u00edan \u00abcomo aut\u00f3nomos, org\u00e1nicamente cerrados, solidificados\u201d (4).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La novela de Mar\u00eda Nieves, en este sentido, es la expresi\u00f3n precursora del esp\u00edritu del capitalismo, que mezcla y confunde estos mundos, porque representa la pluralidad de voces y consciencias aut\u00f3nomas en un mundo plural y polif\u00f3nico. Es \u00e9ste un mundo nuevo, que anuncia una realidad diferente, en un canto que no es f\u00fanebre, el de los indigenistas, sino que es m\u00e1s bien la canci\u00f3n de cuna de nuestro mundo mestizo,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta es la canci\u00f3n que entonan a Arequipa, el m\u00e1s valiente de sus poetas y la m\u00e1s apasionada de sus escritoras. \u00a1Qu\u00e9 gran cosa, por cierto, es para una ciudad poseer voz, poder envanecerse de que salga de su seno un hombre que pueda decir melodiosamente lo que su coraz\u00f3n siente, y una mujer que cante sus heroicas haza\u00f1as y que aliente sus sue\u00f1os m\u00e1s elevados!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>(1) Entrevista de Mario Diario Noticias, 15\/08\/1947, que se realiz\u00f3 s\u00f3lo unos pocos meses antes de la muerte de la escritora.<\/p>\n<p>(2) Clorinda Matto de Turner. Las v\u00edsperas franciscanas, en La Bolsa, 08\/10\/1883.<\/p>\n<p>(3) Marthe Robert. Novela de los or\u00edgenes y or\u00edgenes de la novela. Taurus. Madrid, 1973, pp. 284.<\/p>\n<p>(4) Bajt\u00edn Mijail. Problemas de la po\u00e9tica de Dostoieswsky. F.C.E., Mex., 1986, pp 86.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_2074\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"2074\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" version=\"1.0\" viewBox=\"0 0 502 315\" preserveAspectRatio=\"xMidYMid meet\"><g transform=\"translate(0,332) scale(0.1,-0.1)\" fill=\"\" stroke=\"none\"><path d=\"M2394 3279 l-29 -30 -3 -207 c-2 -182 0 -211 15 -242 39 -76 157 -76 196 0 15 31 17 60 15 243 l-3 209 -33 29 c-26 23 -41 29 -80 29 -41 0 -53 -5 -78 -31z\"\/><path d=\"M3085 3251 c-45 -19 -58 -50 -96 -229 -47 -217 -49 -260 -13 -295 52 -53 146 -42 177 20 16 31 87 366 87 410 0 70 -86 122 -155 94z\"\/><path d=\"M1751 3234 c-13 -9 -29 -31 -37 -50 -12 -29 -10 -49 21 -204 19 -94 39 -189 45 -210 14 -50 54 -80 110 -80 34 0 48 6 76 34 21 21 34 44 34 59 0 14 -18 113 -40 219 -37 178 -43 195 -70 221 -36 32 -101 37 -139 11z\"\/><path d=\"M1163 3073 c-36 -7 -73 -59 -73 -102 0 -56 133 -378 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