Informe de literatura tacneña
Willy González es el mejor editor independiente de Tacna. No solo publica lo más notable de la producción local en su editorial “Cuadernos del Sur”, sino que además de impresor, es un cuidadoso editor de su catálogo, junto a su esposa, Gabriela Caballero. Nadie mejor que él para hablarnos de lo mínimo importante que podríamos leer para conocer la producción poética y narrativa de la más sureña de nuestras ciudades peruanas. Aquí el informe de lo conversado.
¿Cuáles son los tres poetas fallecidos más importantes de la poesía tacneña?
Bueno, voy a extenderme un poco. En primer lugar está Guido Fernández de Córdova, poeta que nació en 1925. Escribió una poesía que juega mucho con el lenguaje. La experimentación en su poesía es importante, su sarcasmo y su ironía. Después está Livio Gómez Flores que es básicamente un perfeccionista del epigrama. Luis Alberto Calderón Albarracín es un poeta que juega en dos vertientes: una que a veces minimizamos pero que es igual de importante, la literatura infantil en la que fue tremendo el profesor; y la otra es la poesía social. Y un contemporáneo generacional que es Luis Chambilla Herrera, un gran poeta que trabaja sobre la condición y la tragedia humana, pero que en su último libro entiende que el paso del ser humano por el mundo es un todo con la naturaleza.
El caso de Chambilla es especial, creo yo. Hasta donde sé, no nació en Tacna pero hizo casi toda su carrera poética allí. Tuve la suerte de conocerlo, y por lo que he leído de su obra creo que es excelente, pienso que es uno de los mejores poetas nacionales. Ahora háblanos de los que todavía están en carrera, los poetas tacneños vivos. Cuáles tres recomendarías.
Para acotar un poco más sobre Luis Chambilla, en su data sale que nació en Ilo, pero él me contó que su mamá era comerciante y que estaba en Bolivia cuando él nació. Pero no lo registraron allí sino en Ilo, la mamá hacía comercio entre Ilo y Tacna. Luis estudió toda su carrera en Tacna, su vocación de poeta nació en Tacna, por eso siempre se lo ha considerado tacneño y él mismo se afilia en Tacna.
Con los vivos, aquí hay muchos. Segundo Cancino, Artidoro Velapatiño, Giovanna Pollarolo, que son los mayores; pero entre de los más jóvenes debemos nombrar a Mario Carazas Conde, Carlos Capellino, y Luz Huayta.
Lo importante de todos estos poetas es el diverso trabajo con el lenguaje. Cancino con el desierto, Giovanna Pollarolo con la vida cotidiana en un lenguaje aparentemente sencillo pero muy complejo cuando después de leer sus poemas está recordando su vida o la vida de otros. En el caso de Artidoro Velapatiño es el juego de la música del jazz, y también incursiona en lo que nos enseñó Vallejo, que es la imposibilidad del lenguaje. Como Velapatiño es quechuahablante —nacido en Ayacucho pero que ha vivido más de cuarenta años en Tacna—, en su poesía aparece el quechua y cuando le preguntamos el porqué me dice es que no encuentro palabras en español para describir la tragedia que ha sufrido el país en veinte años de guerra interna.
La poesía de Mario Carazas ya lo conoces, una poesía que apenas la lees te atropella con el lenguaje, el ritmo que lleva es fuerte, pero tiene un sarcasmo e ironía que creo le vienen de Livio y Capellino, esa tradición tacneña.
Pasemos ahora a los prosistas, los cuentistas y novelistas tacneños. De los fallecidos, ¿cuáles son los tres indispensables para hablar de la prosa tacneña?
Aquí voy a ser rápido. No tenemos tantos narradores pero los que hay, pocos, son muy buenos. El clásico sería Carlos Ledgard, un cuentista del siglo XIX; escribió un libro, “Ensueños”, que es como el “Azul” de Darío, mezcla de poemas y cuentos fantásticos.
Guido Fernández de Córdova tiene un libro que se llama “Cuentería”, publicado en el ochenta, con literatura fantástica, lo que es muy raro en la literatura peruana. El otro, que es desconocido, es José Portugal Tellería. Escribió narrativa infantil, pero tiene ritmo y riqueza de lenguaje.
Esos sería los tres fallecidos.
Ahora hablemos de quienes están en carrera, los narradores actuales.
Aquí creo que cuatro es lo mínimo que podría citar. En primer lugar Juan Torres Gárate, el mayorcito del grupo; ha escrito cuento, se maneja entre lo fantástico y lo neorrealista, digamos; con sus libros “Operación Cóndor”, “El gato de la abuela”, “La broma”, y tres novelas, “Gilda”, “El callejón de paja”, y “La agonía del cínico” que ganó el Premio Nacional de Novela Corta Horacio.
Giovanna Pollarolo que ha escrito tres libros de cuentos: “Atado de nervios”, donde traslada un poco de lo característico de su poesía, lo cotidiano; sus personajes son hermanas, una cuestión con el padre, el ex amante; con la economía característica de la poesía con el bonus de que como trabajaba como guionista sus diálogos son muy buenos.
El otro es Willy Lizárraga, contemporáneo de Giovanna. De los años 80. Lizárraga se fue muy joven de Tacna, a los diecisiete, a los Estados Unidos, donde ganó un premio de novela por la Universidad de Miami, en 1995. Esa novela permaneció inédita, a pesar de haberse publicado en los Estados Unidos no les interesó a los de Lima. Él estuvo un año trabajando en La Molina y la presentó a Peisa, a todas las editoriales limeñas, pero como era un tacneño que quería publicar allá no les interesó. En esos años era peor que ahora. Nosotros rescatamos esa novela y la hemos vuelto a publicar.
La última sería Gabriela Caballero Delgado, de la generación de Luis Chambilla. Del grupo de las narradoras es la más destacada. Ha publicado dos libros de cuentos, el primero “Los relojes de Adela”, y un relato largo que se llama “Santiago”, que va para una cuarta edición.
Otro narrador es Luis Chambilla Herrera. Que ganó también el Premio de Novela Corta Horacio, el 2009. La novela se llama “La mano que se mueve en la oscuridad”, y va a salir este año. Hicieron una primera edición muy corta, de doscientos ejemplares, por la Derrama Magisterial.
Esos serían los libros recomendables de Tacna.
Me preguntabas dónde conocer esos libros. Nosotros hemos publicado dos libros: una antología que recoge la poesía tacneña, se llama “Poesía en Tacna” y es de Segundo Cancino. Ahí pueden encontrar la poesía de Tacna de los siglos XIX, XX y XXI. El otro, también de Cancino, es sobre narrativa; ahí están todos los nombres que les he dicho, pueden encontrar cuentos y fragmentos de novelas. Así pueden encontrar una visión de lo que ha hecho Tacna por la Literatura.
Tengo una curiosidad. Veo que en tus listas has incluido a Giovanna Pollarolo. Pienso que no es necesario haber nacido en un lugar para considerase de allí. Ya se sabe, los arequipeños nacen donde quieren. Pero creo que Giovanna no comparte mucho de la cultura, de la vida real de Tacna, por su asentamiento en Lima. ¿Por qué deberíamos considerarla tacneña?, ¿porque ha nacido allá, porque su familia es de allá?
Si lees su poesía y su narrativa te vas a dar cuenta que Tacna está enquistada en ella. Giovanna, cuando la conocí en el 2000, muchas veces llegaba en el avión solamente para irse a la playa. Igual Pancho Lombardi, su ex pareja, todos los veranos va a Tacna. Así como ustedes van a Mollendo o Camaná, ellos está bien que vivan en Lima pero no pueden dejar Tacna. En la poesía de Giovanna hay muchas que están ambientadas en Tacna, hablan de la bodega que tenía el padre, toda su poesía está ambientada en Tacna. En “Matusalén” igual, algunos de sus personajes están tomados de personajes que ella conocía en Tacna. Claro, ella por el trabajo está en Lima, pero estos últimos años ha estado viniendo muy seguido por su madre, la veíamos todos los meses, siempre ha estado por lo menos una semana. Ahora se van a espaciar los viajes pero ella siente que no puede dejar de venir a Tacna.
El caso de Luis Chambilla es igual, él sentía que el ambiente en que se desarrolló fue propicio.
Una vez Goyo Torres le preguntó en una entrevista a Gabriela Caballero: tú te sientes una escritora tacneña o cusqueña; ella respondió, tacneña.
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