Usos del conocimiento

“Puñales escondidos” de Pilar Dughi

En la novela “Puñales escondidos”, con la cual la escritora limeña Pilar Dughi obtuvo el Premio de Novela Corta del BCR en 1997, la lectura literaria funciona como un espacio de reflexión dentro del cual la protagonista aprender resolver los graves problemas que le plantea el modelo de mercado de acumulación flexible recientemente instalado en nuestra sociedad.

 

El relato

“Puñales escondidos” nos narra la historia de Fina Artadi, una mujer madura, soltera, que sufre una enfermedad degenerativa y administra una pequeña agencia bancaria en Lima. Vive los cambios que trae la administración financiera que se informatiza y se vuelve cada vez más impersonal; las normas, los hábitos y las competencias laborales cambian a finales del siglo XX y la antigua clase trabajadora de la cual era parte Fina empieza a declinar. Para afrontar el cambio y no jubilarse desventajosamente como sus coetáneos, ella decide aprender los nuevos programas de computación. Pero el sistema comercial privilegia la juventud y Fina advierte que ya no es necesaria.

Nota además que los empleados nuevos son distintos de los anteriores. No respetan las normas morales, son frívolos e inelegantes; tienen preparación técnica especializada para trabajar en el banco, manejan información actual, su única aspiración es el éxito personal, no hacen amigos. El banco los capacita constantemente, y no a los antiguos empleados. Por ejemplo, Campina y Manzanares, que son subalternos de Fina y realizan operaciones ilícitas de lavado de dinero que perjudican a los clientes.

Fina asiste en sus ratos libres a un taller de lectura de literatura oriental. Las historias que narran esos textos la llevan a reflexionar sobre su entorno y sus varios problemas. Ella sufre una enfermedad, los médicos le dicen que es probable que pierda sus principales facultades. Fina no tiene recursos que le permitan sobrellevar las consecuencias, además vive sola y no tiene parientes. Su relación más cercana es con Humberto, un hombre casado que la visita regularmente pero que no tiene compromisos con ella. Se le presenta la posibilidad de apropiarse del dinero de una clienta muerta que no deja herederos; si no lo hace el banco se quedará con todo. La lectura de los relatos del taller cuyos personajes están en la encrucijada de adaptarse a un nuevo Japón capitalista o resistir por el Japón tradicional aun a costa de la propia vida, ayuda a Fina a tomar la decisión. Campina la descubre, pero ella lo amenaza con denunciarlo por el lavado de dinero.

 

El aprendizaje y la transformación.

Para resolver sus adversidades Fina requiere de un saber que le permita luchar. Proceso característico de las “novelas de aprendizaje”, si bien en ellas por lo general los protagonistas son niños, adolescentes o jóvenes vulnerables que adquieren habilidades para adaptarse a un ambiente problemático. Tal saber los dota de madurez y capacidad de sobrevivir.

La diferencia con la novela de Dughi está en el personaje principal que es mujer y que pronto envejecerá. Sin embargo, hay un grado similar de vulnerabilidad pues está amenazada por la transformación del banco traída  por la globalización y la revolución informática que convierten a la señorita Fina en un ser inexperto e indefenso sin los conocimientos necesarios para el nuevo modo de vida. Debe resolver conflictos en distintos campos: la ética, la salud, el trabajo, la economía.

De modo que la solución es un saber que le dé a Fina poder para enfrentar las amenazas. Utilizamos aquí la palabra “saber” en el sentido que le da Jean-Francoise Lyotard: aquello que permite tomar decisiones correctas y que incluye diversos actos de habla. La señorita Fina adquiere sabiduría para tomar decisiones. Además, aprende a diferenciar entre “conocimientos” e “informaciones pragmáticas”, como lo hacen Campina y Manzanares. Esta conversión del conocimiento en información es propia del nuevo sistema financiero, pero la señorita Fina la utilizará contra el propio sistema.

Porque para ella el saber es lucidez frente al cambio. Comprender la situación y el peligro, identificar lo negativo y lo positivo. Pero hay que señalar que su solución es al mismo tiempo distinta a la de los personajes y autores de sus lecturas literarias que, como Mishima, prefieren la muerte antes que la adaptación.

 

Dos regímenes económicos.

Para comprender el cambio y oposición entre sistemas económicos es necesario utilizar la categoría “régimen de regulación” que Alain Lipietz define como la correspondencia entre los diversos actos de los participantes en un modo de producción; coherencia que se expresa en una norma, una moral y una ética que permiten a la estructura permanencia en el tiempo. Tal categoría es útil para el análisis de nuestra novela, pues se observa que el cambio en las formas de producción del banco requiere y promueve operadores con valores y hábitos nuevos, esto es, un nuevo régimen de regulación.

Fina pertenece a un régimen fordista. Frederic Jameson en “Documentos de cultura, documentos de barbarie” afirma que el fordismo es, más que un sistema de producción en masa, una forma de vida que incluye la producción, el consumo y los valores sociales. Durante ese periodo económico la relación entre la forma de producción y el consumo requería que la clase trabajadora observara normas asociadas con el bienestar de la colectividad y de las organizaciones e instituciones sociales. Pocos saben que Ford promovía una ética para los empleados que incluso normaba su manera de comportarse en familia. Trabajadores y consumidores debían tener una vida mesurada y moral. Por su parte el funcionamiento de las instituciones, tanto para la derecha como para la izquierda, debía regirse por la razón.

En la novela Fina siente que el antiguo sistema tenía una conducta y una tradición más ética, los funcionarios observaban cierta caballerosidad y elegancia. Incluso recuerda con nostalgia cómo el sindicato de cajeros contaba con tanta influencia sobre la organización que si decidía hacer una huelga todo el sistema financiero se veía obligado a parar. Tras el cambio hacia el modelo de mercado de acumulación flexible ningún ser humano puede conseguir que el sistema bancario pare, pues todo depende de las computadoras más que de los trabajadores.

Estas características están representadas en la novela por Campina y Manzanares, funcionarios que solo piensan en el éxito personal. El texto muestra que entre ambos existe una relación de servicio mutuo que no llega a ser amistad, pues están en competencia y su vínculo se reduce a la complicidad para actos ilícitos.

Por otro lado el funcionamiento de las instituciones en el mundo posmoderno se muestra cada vez más deshumanizado e irracional. Fina es completamente consciente de que el banco siempre gana y los clientes son los que pierden. Se presentan casos extremos como el del señor Aranguren a quien un sistema bancario irresponsable permite que los empleados le roben los ahorros de su hijo.

 

El saber y la información.

Conviene precisar cómo cambia en ambas etapas la naturaleza del saber; en la primera etapa —la fordista, a la que pertenece Fina— el saber está compuesto por una variedad de actos y está íntimamente relacionado con un tipo de ética, el saber es útil para tomar decisiones. Mientras que en la segunda etapa (el modelo posindustrial de acumulación flexible) el saber se reduce a información que solo sirve para objetivos prácticos, no entra en juego la ética, la reflexión sobre el bien o el mal. El banco no necesita el saber ético, solo la información; y los personajes que obtienen resultados económicos positivos son los llamados a manejarlo. Campina y Manzanares conocen el teje y el maneje de los movimientos de dinero, su futuro es promisorio, tienen posibilidades de ascender mientras que Fina no; además la información que poseen les permite desviar fondos de algunas cuentas y lavar dinero ilegal.

Si en otras circunstancias ella se hubiese enterado de la muerte de una cliente sin familia hubiera avisado al departamento legal del banco, pero luego de su transformación utiliza el conocimiento para conseguir dinero. Triunfa el saber hecho pura información.

Sin embargo, la transformación de la protagonista no es un acto vacío como el de los funcionarios del banco. Fina es un personaje reflexivo, que  comprende qué tipo de decisión está asumiendo, y esta reflexión y lucidez hallan plenitud en el espacio literario, con la lectura de literatura oriental.

El círculo de lectoras además de funcionar como espacio de reflexión se opone al espacio del banco. En primer lugar permite una actividad que no tiene fines prácticos; dudar no sirve de nada en un sistema financiero globalizado. El profesor pregunta sobre las posibilidades de acción de los personajes; Fina tiene varias respuestas, capacidad que la coloca incluso por encima de Arturo, su amante, incapaz de comprender que exista más de una respuesta.

A partir de su participación en el círculo de lectoras es que Fina empieza a dudar. Piensa en las diferencias entre el hoy y el ayer, entre la juventud y la vejez, entre la vida y la muerte. Su decisión no es una respuesta automática ante el peligro. Es la respuesta de quien sabe que se está adaptando en pos de la sobrevivencia, aun contra algunas normas personales.

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