Un llanero solitario

Ganó dos veces el Goncourt

Romain Gary -alias de Roman Kacew, nacido en Rusia en 1914- publicó sus obras con distintos seudónimos: con el de Emile Ajar, en 1975, ganó su segundo premio Goncourt por la novela “La vida ante sí”. Gary es el único autor que ganó tal premio dos veces. La primera, en 1956, fue por su novela “Las raíces del cielo”, un libro “raro, simbólico, denso”, según André Malraux.

Gary había emigrado a Francia a los catorce años y fue la antítesis del letraherido atribulado: era ingenioso, sociable, aficionado al pocker y cuando ganó su primer Goncourt, vivía en La Paz, donde ocupaba el cargo de encargado de negocios en la embajada francesa. Once años antes había iniciado su labor diplomática en el Ministerio de Asuntos Exteriores, desempeñándose como portavoz francés en la ONU entre 1952 y 1956.

Como Graham Greene, el contexto sociopolítico de su época aparece de forma destacada en sus obras, aunque él se sentía identificado con Kipling y Conrad, más bien.

Sus obras, éxito de ventas, catalogadas como best sellers, fueron siempre denostadas por críticos e intelectuales. Entre muchas y variadas razones, esta reiterativa infravaloración se debía a que “Las raíces del cielo” se editó apresuradamente, sin corregirla.

Esta novela, precursora por tratar sobre ecología -neologismo poco difundido por aquel entonces- recoge historias cruzadas alrededor del solitario, incomprendido y heroico Morel, sobreviviente de  los campos de concentración, gracias a la imagen simbólica de un elefante (su truco personal para ejercitar la imaginación y no perder la cordura durante su cruento cautiverio).

Morel, nihilista y misántropo, inicia una campaña contra el exterminio de los elefantes en el África Ecuatorial Francesa en los años 50,con previsibles resultados: será apoyado, utilizado y/o traicionado.

Completamente rodeado, envuelto en el conflicto ya histórico del Chad preindependizado, Morel deambula por el territorio con un pliego de firmas y un viejo maletín repleto de peticiones y manifiestos pro-defensa de la naturaleza de ésta guisa: “El hombre ha llegado a un punto en que necesita realmente de toda la amistad que pueda encontrar y en su soledad necesita a todos los elefantes, a todos los perros, a todas las aves”.

Gary cuestiona el progreso: “Nadie ha conseguido jamás resolver la contradicción que existe en querer defender un ideal humano en compañía de los hombres”.

Morel sin embargo no es el único freak de la novela le acompañan en cierto modo -más bien le observan con deferencia y simpatía, un grupo de outsiders: Babcock, oficial inglés, Forsythe, oficial del ejército norteamericano sancionado por criticar la guerra, Peer Quist, naturalista danés o el padre Tessin, inspirado en dos de sus grandes amigos: Teilhard de Chardin, paleontólogo jesuita y André Malraux.

Completan el cuadro el líder Waitiari, cooperador en la campaña por-elefantes para de paso, propagar el ideal anticolonialista, el malvado Orsini dÁquaviva -personificación de lo que el autor denominaba “la inhumanidad del ser humano”- y personajes como míster Ornardo, una especie de Ophra Winfrey, con cincuenta millones de fans. Además, claro está de un personaje femenino arquetípico.

“Los hombres necesitan amistad”, declara un personaje de la novela, en cuya trama aparecen toda clase de conflictos: tramas y maquinaciones políticas, tráfico ilegal de armas y especies, etc., de modo que podría haber sido escrita ayer mismo, sin ir más lejos.

Gary dejó su trabajo diplomático en 1961. Dirigió dos películas y escribió, aparte de sus premiadas novelas, títulos como “La promesa del alba”, editada en 1960 o “La angustia del Rey Salomón”, publicada de forma póstuma en 1983. El exitoso, talentoso y rutilante -por osar un vocablo propio de su época- Gary se suicidó en 1980. De su denostada labor literaria había dicho: “Los verdaderos escritores malditos son aquellos a quienes nunca se cita, en ninguna ocasión”. Y acerca del género antropoide, opinaba que: “Necesitamos todos los perros, todos los gatos, todos los canarios y todos los animalitos que podamos encontrar”.

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