Taller de Lectura

Por César Huaytaco

Aun cuando ya está jubilado de las aulas agustinas, el profesor Willard Díaz sigue siendo una voz autorizada en el conocimiento de nuestra literatura regional. Acaba de anunciar un ciclo de diez meses de análisis e interpretación de cuento arequipeños selectos, que realizará en la modalidad de taller en su actual centro que es la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa.

 

Profesor, ¿cuál es el objetivo de este proyecto?

Cerca del Bicentenario de la Independencia, es necesario reajustar nuestra historia a fin de hacerla más idónea para los programas de futuro que debemos plantearnos.

Desde mi punto de vista, la historia solo tiene sentido positivo en función del futuro que un pueblo quisiera para sí. Hay muchas historias del pasado posibles, la que nos interesa es la que nos permita ir mejor hacia adelante. Y eso es lo que debe guiar la construcción de la historia de la literatura regional.

Como ese es un plan de largo alcance, quiero empezar por explorar un conjunto de cuentos arequipeños que a lo largo de mis lecturas me han parecido de los mejores. Leerlos con ayuda de talleristas, profesores, narradores, aprovechando las herramientas que la moderna Narratología y la Retórica Poética han puesto recientemente a nuestro servicio.

Eso es.

¿Cuáles van a ser esos cuentos?

Por ahora tengo los primeros cuatro. “El ganadero”, de Augusto Aguirre Morales; “El contrabando”, de Isaac Torres Oliva; “Las cosas que se dicen en cualquier parte” de Edmundo de los Ríos”; y “Sábado por la tarde”, de Rosa Núñez.

¿Cuál ha sido el criterio con el que los ha seleccionado?

En primer lugar, porque me gustan, los leo y releo. Como diría Juan Carlos Ubilluz, es el goce de lo real. Pero, además, en las antologías que he publicado son los que mejor recepción han tenido entre los lectores, los que trabajan mejor los estudiantes de colegios e institutos a los que he ido, los que producen más preguntas y discusiones entre los jóvenes y entre los especialistas. Y además, si uno los lee a la luz de las teorías actuales y con los métodos de lectura más modernos, son los que están mejor escritos, los que revelan ideas y valores formales “progresistas”, en el sentido más ancho de la palabra.

¿Por qué ha preferido cuentos, y no novelas o poesía?

Bueno, porque el cuento ha venido a ser mi asunto, lo que mejor leo y aprecio. Tengo varios libros sobre cuento. He dirigido y dirijo talleres sobre cuento desde hace más de 30 años, algo he aprendido.

A la poesía le tengo miedo, la verdad. Solo leo los clásicos, los que tienen un sello de garantía, aquellos con los que no tengo que discutir con nadie si son buenos, regulares o malos. Lorca, Quasimodo, Michaux, Kavafis, Vallejo, William Carlos Williams, Wallace Stevens, Eliot, Stefan George, Varela, Szymborska. Hay tanto buen poeta.

Novelas no, porque son voluminosas, un cuento podemos leerlo todos en una mañana. Ya habrá alguien que se ocupe de las novelas.

Va usted a formar un pequeño canon, ¿no le parece? Los que estén aquí van a ser los cuentos.

Será volens nolens. No es mi propósito, pero siempre el medio tiende al canon.

Mi mejor intención es dar a conocer a los profesores de literatura y a los lectores especializados un pequeño grupo de obras analizadas a fondo; y que se puedan multiplicar las lecturas al ir a los colegios, a los institutos o a las universidades mostrando los beneficios de una Retórica Poética.

Creo que si unas veinte personas siguen muy de cerca el proceso de la lectura, el análisis y la interpretación de estos cuentos, los van a amar, les van a gustar tanto que irán a sus aulas o a su práctica de escritura mejor preparados y con más pasión. De eso se trata.

¿El taller es para escritores?

Sí, para escritores potenciales. Pero también para críticos, para lectores comunes, para profesores de literatura. Para cualquiera que desee hacer lecturas más profundas, detalladas, analíticas, críticas.

La literatura generalmente es vista como un entretenimiento, algo para pasar el rato y no aburrirse. Como algo accesorio aunque te da cierto aire.

En el taller me propongo demostrar con ayuda de los participantes que es algo esencial, indispensable para vivir bien, para ser creativo, para buscar el doble o triple sentido de los textos. Un cuento dice muchas verdades simbólicas de la vida de nuestra ciudad, cosas que los científicos sociales no han visto, que los sacerdotes o los políticos ni se imaginan. Un cuento es una obra de arte, una verdadera joya de significación. Solo que hay que mirarla con muchísimo más detalle del que se acostumbra.

¿Y por qué “taller”? ¿Por qué usted no da una conferencia?

Si bien yo tengo hipótesis sobre los cuentos que he escogido, y he hecho mucho trabajo de lectura y análisis con ellos, la práctica me ha enseñado que siempre los lectores hallan algo más que tú, o interpretan las palabras y las oraciones de nuevas maneras. O están en desacuerdo con tus hipótesis y tienes que sustentarlas de manera más convincente, y a veces has leído mal algún dato. La lectura se perfecciona. Para eso es el taller.

Cada lector puede interpretar el texto a su modo, ¿qué es la verdad en literatura?

Es cierto, cada uno lee de un modo diferente y a veces cuando relee tiempo después saca otras conclusiones o deja de gustarle el libro. Pero eso no quita que haya grupos de lectura, que varios lectores coincidan en una interpretación.

La verdad en literatura no una verdad universal, física. Ese es el problema de la enseñanza de literatura, nos piden que saquemos valores. Y también el contrario, que todo es discurso, tanto lo que se dice en plan político como en plan sociológico o histórico o teórico es la misma cosa, discurso. La literatura no es discurso, es arte, es una creación diferente a las demás del mundo pues es ficticia; en primer lugar, es placentera; en segundo lugar es simbólica y es multimodal. ¿Cuál es la teoría literaria que analiza el goce de la lectura, el placer de escribir o de entender los símbolos en un poema o un cuento? Los críticos juzgan el resumen de la obra, nunca la obra misma. Los críticos toman la novela como si fuera un texto referencial, sociológico, deconstructivista, histórico o lo que sea, nunca como literatura. La obra les sirve de ejemplo o de prueba de alguna otra cosa; y ni siquiera la obra, sino solo el argumento.

Pero usted ha sido profesor de teoría literaria…

Eso es lo que he enseñado: que la ficción es ficción. La ficción te quita toda evidencia realista de las manos. Antes de hacer análisis deconstructivos o sociológicos tendrías que explicarnos el mundo ficcional del autor o del cuento, no después.

¿Entonces no se puede hacer análisis teóricos?

Se puede. El problema, para ponerlo en términos prácticos, es que con un poco de sociología o de deconstrucción no basta.

Si al menos usáramos todas las teorías existentes y todos sus métodos a la vez, o por lo menos varios y no nos cerrásemos a una sola tendencia, quizá saldrían ideas más comprensivas. Con la literatura pasa lo mismo que con la música popular: los metaleros odian la cumbia y los raperos desprecian al prog.

Profesor, ¿cuándo empieza el taller de lectura?, ¿cuál es el costo?

Empieza el martes tres de marzo. Será una sesión al mes, el primer martes, de cinco a siete.

Es gratuito. Solo hay que lograr una vacante de las 20 que hay. Se inscribe uno en la Secretaría de la Biblioteca Regional.

¿Por qué 20 vacantes?

No se puede trabajar en taller con mucha gente, lo ideal es que todos participen, pregunten y respondan; y una ronda de veinte preguntas toma una buena hora.

¿Se necesita algún material?

Una copia del cuento, y bien leída. Lo he colgado en la página Facebook “Orovilca Taller de Cuento”. También está en el libro “20 cuentos arequipeños” que obsequió el Ministerio de Cultura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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