25 años de “El europeo”

Por: Regina Reymer

Hace 25 años Fátima Carrasco, escritora arequipeña, sorprendió a la ciudad con una novela que transformó nuestra visión de la literatura local y de participación de las mujeres en ella.

Desde sus inicios literarios en los años 80 formo parte las revistas “Ómnibus” y “Macho Cabrío”, junto a Oswaldo Chanove, Dino Jurado, Alonso Ruiz Rosas, Óscar Malca y Patricia Alva, entre otros.

En “El Europeo” (1995), relata la vida de una chica provinciana que para evadirse de la rutina crea un mundo paralelo y el Europeo encuentra en América Latina el continente de lo “real maravilloso”. La crítica señaló que en ese libro se manifestaba una cierta sensibilidad femenina que, con su énfasis en lo intelectual, complementaba las incursiones en lo erótico realizadas por las poetas peruanas de la generación del 80, a la que también pertenece Carrasco.

Luego publicó “Perfectos Desconocidos” (1999), narraciones sobre la soledad; vivida por seres paranormales. Manuel Baquerizo, poco antes de su muerte, incluyó a Fátima Carrasco en un grupo importante de narradoras peruanas a las que denominó “Las Scherezadas”. En esa ocasión, el crítico encontró que los personajes de “Perfectos desconocidos” tenían varios rasgos en común, especialmente el moverse “entre la miseria y el absurdo”.

Su último libro fue “Toda la vida” (2002), que ilustra la Arequipa tradicional a través de relatos cortos.

El Europeo

La novela “El Europeo” narra la vida cotidiana de unos jóvenes en Chilicote, lugar que parece haberse detenido con el tiempo, lleno de parámetros sociales que censuran y no dejan la posibilidad de actualización. Plantea la problemática de la aparición de una nueva generación en la sociedad peruana contemporánea y sus desencuentros con lo anacrónico.

La historia tiene como centro a Camino, Frieda y al Europeo, los cuales se ven expuestos a los cambios que vienen con la edad. Dejan de ser niños y pasan a la adolescencia, etapa que trae consigo el inicio de la vida amorosa, las amistades, el descubrimiento de su propia identidad y los sueños a futuro. Sin embargo, la recreación de una atmósfera pueblerina, donde campea la hipocresía, los prejuicios xenófobos, el discurso machista son los que fragmentan a los personajes entre el pasado y el futuro; el recuerdo de la infancia para encontrar respuestas de como los ha determinado en el presente y se enlazan con sus aspiraciones del mañana.

Una novela que nos retrata un catálogo de personajes caracterizados de manera muy particular, nos recuerdas las inquietudes de la juventud, los sueños, los desencuentros y el golpe que nos da la realidad, en una época en que las actualizaciones de la globalización afectan a diferentes generaciones.

Aquí unos ejemplos magistrales:

“Frieda, era escuálida y alta con la piel transparente, en temporadas de exámenes padecía ataques de acné y asma y desde hacía poco era oficialmente miope. Lo único expresivo en Frieda era su voz irónica, apagada, eufórica y cuando se enfurecía como el graznido de una urraca. Tan estudiosa y poco sociable, decía ser un ser mental”. “La Gallina, así llamada por su increíble semejanza con esa ave de corral. Era enorme, robusta como un armario con extremidades. El cerebro de la Gallina estaba relleno de revistas de moda, cine y economía doméstica de Elvis Presley y James Dean”; “Don Patricio Mármol, dueño de la librería Orión, tenía cara de búho, enormes cejas y el cabello blanco, aspecto de banquero aficionado a la astronomía”; “La señora Boris, cincuentona usaba pendientes con cuentas plásticas o enormes perlas de imitación, anillos con rubíes, rizos negros cortos y gruesas gafas, era miope y tenía ojos de pescado. Siempre llevaba pantalones y blusas estampadas de vivos colores y diseños pasados de moda”.

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