La posvanguardia literaria arequipeña

¿Quién es M K Polsisti?, por Willard Díaz

UNO

En la novela arequipeña de los últimos años se está produciendo un fenómeno importante: la aparición de una literatura de la disrupción, una posvanguardia siglo XXI cuyo propósito, consciente o no, es desprenderse de los esquemas de la narrativa moderna de formato realista. Por lo menos tres novelas expresan ese fenómeno: “Los intransigentes”, de Francisco Ballón Aguirre, “Los últimos dioses del opio”, de Yuri Vásquez, y “El despertamiento del Riqchari” / “Los Upsalas de mi destino” de MK Polsisti.

Polsisti es de lejos el más inasible del trío; aquí trataremos de cercarlo con algunos apuntes.

 

DOS

¿Quién es M.K. Polsisti? Esto dice de sí mismo en la solapa de la carátula de su segundo libro:

“Pintor, textilescritor, músico y espía real-político arequipeño, Martín Kerixallin Polxisti —secularmente conocido como AQP Polsisti— es una desconcertante sombra que ha dado la ficcionología actual.

Nacido en el Satélite de Poxi (Distrito de Arequipa), en 1986, estudió periodismo en la UNSA, el cual pronto abandonó, y entre los 18 y 25 años se dedicó a la variedad de los trabajos azarosos, en Arequipa, Lima y Truxillo de la Mar (si bien muchos aseveran que lo que en realidad hacía era anónimamente ejecutar su oficio de espionaje real). Imponderable impulsor (en compañía del Observa-pájaros Yotán Sayán) de un ostentoso y fracasado conato revolucionario contra el Virreynato de Lima, lidiándola en pro de la Patria Arequipeña (su meta), militó con fervor los clubes separatistas de la década 00 y la década 10, confraternidades independentistas que, sin embargo, culminaron en la toma desastrosa del Fuerte Kekeña, en año 2012. Rota la fe agonista de las insurgencias, Polxinti huyó al exilio. En la intrincada clandestinidad concibió sus libros: “la cacería del SinKara” (oniriana incompleta), “Biografía de mi violencia” (wifala) y su ópera magna, la hiperbólica e inmensurable “Arequipa entre las Cruces de la Ficción” (oniriana completa). En su amor inexorable por su mundo natal, dio gloria a la Blanca Ciudad de Arequipa, llamándola “Patria Arequipeña” y “Arequipa la LibreBella”, llamándola “Arequipa la Amorable”.

 

TRES

Su verdadero nombre es Germán Condori Coaquira.

Ha publicado, hasta donde sé, tres libros: “El cuentito del Tuturuto” (2019, versión celular, Centro Editor Patria Arequipeña & Quimera), bajo el nombre de Popi Kondori Koaquira; “El despertamiento del Riqchari” (Cascahuesos, 2019) y su segunda parte “Los Upsalas de mi destino” (Quimera, 2019), bajo el seudónimo M K Polsisti. Estas últimas dos son parte de una saga de siete tomos.

Desde su primera novela Condori propone un nuevo tipo de escritura en la región, una poética cuyo fundamento es la búsqueda de un lenguaje propio, mezcla bien mestiza de español cargado de neologismos, de quechua y de aymara. Solo a través de ese lenguaje inventado, que recuerda al “Finnegans Wake” o al “Gran Sertón: Veredas”, se podría expresar, según el narrador, la búsqueda de identidad de un niño-adolescente cayllomino, acuciado por varias culturas y subculturas que no se pueden hasta ahora amalgamar. A esa búsqueda desesperada se dedica en las dos últimas novelas una larguísima meditación sin acciones casi, que sería el Despertamiento del Riqchari, la iniciación, la identidad pluriforme pero aceptada del mestizo sin atenuantes. Novelas del lenguaje, en sí mismas. Novelas de aprendizaje absolutamente experimentales y aventuradas, destinadas a un reducidísimo grupo de lectores dispuestos a acompañar al narrador en sus exploraciones lingüísticas y existenciales muy siglo XXI.

Solo un escritor de vasta pero dudosa experiencia literaria y de una audaz madurez de pensamiento podría plantearse la aventura de crear textos destinados a nadie más que a sí mismo, a investir con ese arrojo la pulsión autoerótica más íntima, la libertad en y por el lenguaje. Caldo para psicoanálisis lacaniano: lenguaje e identidad, la letra y el inconsciente.

 

CUATRO

Carta de Polsisty a su editor desesperado por el lenguaje.

“Konpadre editor AQP:

Idioma. No skribo en idioma spañol. Skribo en idioma peruañol. Sta lenwa nasió d un protodeseo d libertad. La llamamos, enefekto, «peruañol». Yotan Sayán (un kamarada d la skritura) i yo la bawtisamos así. D eso ase muchos años, en la dékada d los años 00 (Sero-Sero), en una jubentud arequipeña d planes desorbita2. Éramos poetas. En todo artista ay una pulsión ondísima por el IDIOMA PROPIO. La gran obra d arte es esa batalla agónika. ¿Ké es el Trilse ballejiano o el Sunbayllu argediano sino esa batallagonía berbal, esa búskeda utópika X lo singular? Pero, ¿el IDIOMA PROPIO es utopía? Una lenwa ke sólo la ablas tú i sólo tú la ntiendes. ¿D ké serbiría? E aí el asunto: ntraña la inutilidad, los plaseres no kapitalisables. E aí el asunto: nosotros, los ke abitamos la órbita dl arte, rondamos alrrededor d un astro kuyo poder no c mide X utilidades o inutilidades. ¿Kómo c mide? X pasiones. Tal es el kosmos dl arte. Tal es la kosmogonía dl IDIOMA PROPIO. ¿No es inútil sto?, puede preguntar algien. Ke lo sea, responde el artista jenuino, poseído X la lusidés d la inutilidad lúsida. ¿Un IDIOMA PROPIO ke sólo ablaré yo kn mi yo? Ke así sea. En sto kabe nkontrar un sustrato banidoso, siertamente. Pero lo ke inporta es lo ke ilumina: Sésar Ballejo d Trilse ba nbuskade su IDIOMA PROPIO, porke kada poeta (i kada ser i kada jenerasión) ba nbuskade su IDIOMA PROPIO. Su singularidad. En sto konsiste la señal trilseana, el relánpago trilseano: un rekordatorio. D ke a ti tnbn t abastese, a ti tnbn t toka frawar tu IDIOMA PROPIO, seas poeta o arkitekto, pintor o músiko, pensador o rebolusionario, ets. Desdeluego, si persegimos esa lus, persibiremos el echo, potente i sentral, ke susita la desisión nkarnisada: ¿triunfaré o frakasaré? ¿Ké será d mi IDIOMA PROPIO, mi propientidad Rentsi, komo  c dise en las gnosis illaríes? ¿Será un «Pes d Oro», una obra menor, o será un «Trilse», una obra mayor, trasendental? Abeses inkluso el artista no konose los resulta2 d su obra. Pero el echo d ke akometa tal asaña (aun si no lo logre) bindika su grandesa.

Yotan Sayán i yo akometimos ase años s juego linwístiko, ke no era sólo linwístiko, sino un juego libertario. Inbentamos el peruañol. Skribo en peruañol. Me fatiga aserlo en spañol”.

 

CINCO

Carta de Polsisti a este lector exasperado por el sentido:

“El Yo o la Yoidad. Aquí, éste es el terreno en que trabaja el arte. Yoidad, en idioma runasimi, se equivaldría a Wamani. El Wamani se traduciría, por lo tanto, como la Yoidad plural, los yoes innumerables que nos habitan. Mientras el Riqchari se traduciría como el Yo Profundo, el Yo Original, ese yo sin repetición, ese yo inimitable, que nos hace únicos y quizá extraordinarios. Convives con tus yoes innumerables, día tras día, noche tras noche. Convives con tu Wamani. Pero, ¿has hallado a tu Yo Profundo, a tu Yo Original: tu Yo Verdaderatorio, tu Yo Verdaderizador? ¿Has hallado a tu Riqchari, después de tantas vidas, después de tantas muertes? Descifrar los mecanismos por los cuales llegamos a ser el somos que somos cada 1. Descifrar el yo o Gnosis Illarí. Descifrar la yoidad = eso es el Illarí. Probablemente se trata de una de-codificación tumultuosamente inasible, una tarea acaso imposible de atacabar. En esta contemporaneidad y en cualquier otra contemporaneidad, pasada o futura: inejecutable. Pero el Illarí, la Filosofía de la Egotación, ha tenido la osadía de asumir semejante maquinaria cognocitiva (¿inmanejable?), tamaña inmensurabilidad (¿inacotable?). Yotan Sayán ha variado el término y habla del Illarí como una “Filosofía de la Agotación”. Es considerable: agotar los yoes, deslimitar la yoidad, globalizar la propientidad, rompecabezar el Wamani. ¿No consiste en eso, en Uº caso: configurar el misterio del yo actuante, proliferante? ¿A qué se parece esto? A la poesía. De ahí que hayan sido los poetas quienes, por siglos, han tomado el Illarí para amasar (para configurar, diríamos en el lenguaje moderno: textilar, ecuacionar, cuadrangular, etc) los vértices del yo. Vértices, la mayor parte del tiempo, arcanos, ignotos. No que haya sido un oficio exclusivo de los poetas. En la actualidad, por ejemplo, es el científico el que parece haber tomado decididamente la posta de la egotación exploracional, wamánica. Pero han sido los poetas los que han proyectado, de antiguo, los sueños wamanigráficos (yoísticos, yoetarios) que nos inmanentan, las pesadillas que nos perennisan, cuya tecnología sicodélica el científico se encargará de dar la bienvenida, tarde o temprano, a la Casa de la Realidad. Quizá una diferencia: sólo el poeta lo juega con todo el riesgo que comporta su entraña. ¿Riesgo? El riesgo es la locura, desde luego. (Pensar en un Fray Martín de Porres o en un Martín Adán es inevitable). El científico es demasiado casto, “excesivamente” laboratorial. Excepción hecha a ciertas mentes límites: la genialidad de Paulet, por ejemplo, en quien lo poético se hace ciencia para la búsqueda abismal de las yoidades abismables. No, el Illarí wamaniexploratorio (yoexploratorio) no es exclusivo de los poetas. Los maestros illaríes del pasado, es más, evidencian la variedad: sacerdotes, arquitectos, filósofos, lingüistas, políticos, farsantes, místicos, mendigos, moralistas, vagabundos, profetas, astrónomos, magos, cirujanos, shamanes, ingenieros, sicólogos, locos. El Illarí menciona que cada uno de nosotros posee, entre todos los yoes integradores del yo, un Yo Profundo, un Yo Integral: el Yo Protagonista, el Yo Verdaderatorio. Yo Verdaderatorio o Riqchari. Yo Verdaderatorio = Riqchari. Despertar su poder es oficio de cada uno. El Illarí es la herramienta propicia. Acaso sea el Smirayllón la mejor expresión de quien emprende esos oficios despertatorios. “El Despertamiento del Riqchari”, capítulo # 1 de “Biografía de tu Violencia” (integrado por 7 capítulos), refiere la historia justamente de un Smirayllón Amantedeguerras (un Niño Amantedeguerras de Kaylloma la Coronada) que ha decidido hacerlo: ha decidido despertar a su Riqchari (su Yo Protagonista), ha decidido despertar su cognitiva totalidad. AMJASAÑARU. No obstante, ¿lo conseguirá? ¿Qué díscolas penurias (¿o demonios anulares?) se interpondrán en los deseos despertatorios del Niño Amantedeguerras? Tal es el tema pendular de este relato”.

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