Machupicchu está vacío

Entrevista a Yasmani Ccaccaño Vargas, por: Willard Díaz

Al pie de la montaña donde se levanta majestuosa la ciudadela inca hay un pequeño pueblo al que la mayoría llama Aguas Calientes pero cuyo nombre en realidad es Machupicchu Pueblo. Allí hay una biblioteca municipal que en otros tiempos estaba llena de los visitantes que al volver de las ruinas se entretenían leyendo en varios idiomas hasta que llegaban sus transportes. En esa biblioteca había un bibliotecario que se llama Yasmani Ccaccaño Vargas.

¿Qué está haciendo ese bibliotecario ahora sin lectores? ¿Qué pasa en Machupicchu? Mejor se lo preguntamos.

 

¿Cómo fueron los primeros días de cuarentena en Machupicchu?

El lunes 16 de marzo que empezó el estado de emergencia aun había turistas en Machupicchu. Pero en los días posteriores, hasta el 20, los turistas fueron abandonando el distrito. Luego, por supuesto, sin presagiar las fuertes consecuencias y el tiempo que dura esta pandemia, algunas familias del lugar también comenzaron a salir hacia Cusco, así como otras volvieron.

La mayoría de las familias machupiccheñas por razones laborales y de estudios tienen también hogar en Cusco; así que vivimos en constante ir y venir entre Machupicchu Pueblo y Cusco. La preocupación fue inminente; las familias sintieron la escasez de alimentos, y los negocios fueron cerrando, como en todo nuestro país.

¿Cuándo se detuvo todo?

Con el decreto de estado de emergencia las instituciones públicas y privadas, así como los sectores que generan la dinámica económica y social en Machupicchu fueron cerrando paulatinamente en la primera semana. El gobierno municipal tuvo que cerrar las áreas públicas, para comenzar a planificar las medidas de bioseguridad. El sector hotelero comenzó a brindar los últimos servicios; solo para salvaguardar la integridad de los turistas que ya retornaban a Cusco, donde a través de sus agencias de viajes veían la forma más rápida y segura para regresar a sus respectivos países. Y todo quedó desierto.

¿Y qué hacen ahora en el pueblo los del lugar?

Como nuestro país, la poca gente natural del pueblo de Machupicchu ha tenido que buscar mecanismos para soportar la cuarentena; ya que somos un pueblo que se basa en el turismo. Después de cinco meses de haber cerrado Machupicchu están adoptando otras formas de negocio o trabajos para pagar las cuentas y el gasto diario.

He observado amigos profesionales en turismo, y otras áreas, y a estudiantes universitarios, que ahora tienen que trabajar temporalmente en obras de construcción civil que la municipalidad ha reactivado. Incluso los adultos lo tienen que hacer.

Por supuesto, los primeros días del estado de emergencia y la orden de estricto aislamiento social han generado angustias y miedos. Y no todos podrían resistir mucho tiempo sin ingresos económicos. Conforme se ha ido reactivando la economía el pueblo también ha vuelto a trabajar en sus diferentes puestos; pero son más de autoconsumo y para sustento familiar. El distrito de Machupicchu está intentando sobrellevar de la mejor manera esta situación.

¿Cuál era la función de la Biblioteca antes?

Aunque parezca increíble, el pueblo de Machupicchu, somos unos cuatro mil, cuenta con cuatro bibliotecas; y enfatizo porque estas bibliotecas existen aunque no se les otorga la importancia necesaria. Probablemente, incluso, muchos de nuestros paisanos del pueblo no conocen sus cuatro bibliotecas de acceso libre; pero están ahí.

La primera biblioteca municipal viene de más de veinte años atrás, pero con el tiempo ha sido olvidada por falta de apoyo de la misma municipalidad, convertida ahora en un recinto vacío, de precarios muebles y no más de trescientos libros. Dicha biblioteca se encuentra en el fondo más frío del Centro Cultural de la Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco (Machupicchu). El propio Centro cuenta con una biblioteca en el mismo local; pero lamentablemente se encontraba cerrada la mayor parte del tiempo, o trabajaba en horarios muy reducidos. Se entiende que es un asunto que le compete a la DDCC, pero podrían haber publicado en la puerta el horario de atención.

También está la biblioteca Municipal “Pedro Quijada Berrocal”, en la que trabajé hasta abril en plena pandemia, unos seis meses en la gestión pasada; y diez meses para la actual.

Esta biblioteca fue inaugurada en setiembre de 2018. Algunos meses antes se creó la biblioteca escolar “Martín Monge Armas”, que se encuentra en la Institución Educativa Inca Pachacuteq. Sin embargo, no podemos seguir con la idea de que el proyecto concluye cuando se ha terminado la estructura física; inaugurada con serenata, k´acharpari y hasta publicidad a nivel nacional. Debemos considerar la importancia del equipamiento y la dotación de un fondo adecuado de libros.

Las bibliotecas de Machupicchu, como dije al principio: están allí, tienen en sus estantes libros que esperan ser leídos. Pero a nuestro Perú le cuesta leer, Machupicchu no es ajena a esta realidad. Los promotores de lectura, bibliotecarios, libreros, maestros, editoriales, librerías, etc., no cambiaremos la situación, pero debemos contribuir.

Junto a un compañero nos encargábamos de la clasificación, catalogado y etiquetado del patrimonio bibliográfico, alrededor de 2500 libros entre nuevos, comprados en 2018, y donaciones de instituciones que promueven la lectura y el libro, a través de gestiones a mi cargo. También realizamos una serie de actividades culturales para el fomento de la lectura. La que más recordaremos, por la magnitud de participantes y el tiempo que se nos encomendó para su organización, 24 días, será “Machupicchu Cuenta 2019″.

¿Y qué hacen ahora?

En las primeras semanas de emergencia, obviamente, por razones de seguridad se suspendió todo el servicio presencial. Pero a partir de abril comenzamos a realizar videos de promoción de lectura con participación de poetas del Cusco, amistades y algunos vecinos de Machupicchu. También, el préstamo de libros a domicilio se mantuvo todavía constante como apoyo hacía los pobladores en el aislamiento social.

Varios proyectos fueron paralizados debido a la pandemia; y el proyecto cultural, al que me debía, también quedó suspendido. Mi trabajo concluyó en abril, justo con la obtención de una nueva donación de libros para la biblioteca. Un nuevo lote de 24 cajas de libros, entre los que destacan la literatura universal, de la que tanto adolecíamos; diccionarios, enciclopedias, libros de historia, arquitectura, entre otros, que fueron donados por la licenciada en turismo Nely Viviana Milla Carpio, a quien probablemente aún la autoridad de nuestro distrito no ha correspondido como debe tan noble gesto.

Los gobiernos central, regional o local, no deberían esperar que el pueblo exija inversiones en el sector cultural. Somos testigos de que algunas veces es la misma ciudadanía la que no valora la lectura, y nos volvemos cada vez menos exigentes. Entonces, debemos entender, el pueblo de Machupicchu debe entender, que las bibliotecas deben ser fortalecidas desde los gobiernos, junto con la sociedad civil organizada, y que ambos velen por el desarrollo social a través de la cultura.

¿Qué va a pasar con el Congreso de Escritores que empezaron realizar el año pasado?

En Machupicchu Pueblo, todas las empresas están enfocadas al rubro turístico; algunas pocas asociaciones colectivas también tienen que ver con el comercio y otros fines. Por supuesto, este hecho es totalmente positivo porque genera nuestro progreso; pero ninguna de estas empresas se identifica con la creación de espacios culturales.

El primer Festival Cultural Machupicchu Cuenta se realizó el 19 y 20 de setiembre de 2019, como ya dije, con la finalidad de promover la lectura y conmemorar el primer aniversario de la biblioteca “Pedro Quijada Berrocal”.

Los escritores invitados fueron Karina Pacheco, Kathy Serrano, Soledad Aráoz, Ricardo Sumalavia, Alfredo Herrera, Carlos Arámbulo, Pavel Ugarte, Pedro Llosa y Emerson Quiróz.

En el Teatro Municipal se desarrollaron dos conversatorios: uno sobre la importancia de las bibliotecas y la lectura; y el otro sobre los autores y libros de cabecera de los invitados. En las dos bibliotecas mencionadas los escritores presentaron sus últimos libros, hubo diálogos con los asistentes y estudiantes. Los más pequeños disfrutaron con los cuentos de nuestro amigo Gonzalo Paiva, “Gonzáles cuentero”.

A todos los invitados, a las instituciones educativas que participaron activamente, y al programa Presencia Cultural de TV Perú, por el reportaje de este encuentro cultural, en lo personal estoy rendidamente agradecido.

¿Has subido a Machupicchu últimamente?

El ingreso a Machupicchu está restringido desde que entramos en emergencia nacional. A diario vemos personal de mantenimiento dirigiéndose hacia la ciudadela; seguro que el Ministerio de Cultura está realizando trabajos en la conservación. Esperamos que la reactivación económica siga paulatinamente en todos los sectores y a nivel nacional. El turismo también debe volver para generar el progreso.

También la población está recibiendo constantes capacitaciones sobre los protocolos de bioseguridad para el “nuevo servicio de turismo” que se estará abriendo conforme se impulse nuevamente este rubro.

Se dice que hay algo de turismo nacional, ¿es cierto?

El sistema de salud de Cusco ha colapsado hace más de 30 días, nos encontramos en estado de emergencia focalizado; así que todavía el turismo no será reactivado.

Para el resto de este año se ha hablado de un turismo nacional; incluso diferentes empresas hoteleras han ofrecido sus servicios hasta con 50% de descuento. Sin embargo, todavía no es seguro ya que esta pandemia afectó toda la economía nacional. Los nuevos protocolos de viaje tienen una serie de normas estrictas; por lo que va tomar un tiempo adaptarse a esta “nueva normalidad”.

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