Modos de errar

Por: Willard Díaz

“Errar, de infinitos”, Juan Pablo Torres Muñiz (Caja Negra, 2022)
Con ese título (que solo se entiende al abrir el libro, en el epígrafe: “Solo de un modo se puede acertar; errar, de infinitos”. Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro), el profesor Juan Pablo Torres Muñiz nos entrega trece ensayos frutos de su trabajo en un Taller sobre Filosofía del conocimiento, con alumnos de colegio y de bachillerato; y de su posterior paso por la red “Saro: Formación en pensamiento crítico”.
Escritos en el género del Bacon, con tesis, apoyos, argumentos y conclusiones que no pretenden ser finales sino que se someten a la esperada crítica, esta “Ración de textos impopulares”, como dice el subtítulo del libro, se lanza a debatir, entre otros, temas de la educación, la cultura actual, la lengua oficial del Perú y las minoritarias, la libertad de expresión, los asuntos de la amistad y el amor en tiempos posmodernos, el amor propio y el valor de los años de escuela y de bachillerato en nuestro medio; para terminar en “un esbozo de teoría del arte propia”, según el autor.
El marco teórico es un conjunto de lecturas sobre los filósofos contemporáneos y fundamentalmente sobre el “materialismo filosófico” del controvertido filósofo español Gustavo Bueno.
Muchas de las propuestas de Torres son aventuradas; por ejemplo, que los idiomas sean tecnologías o “conjuntos de conocimientos y técnicas que se aplican ordenada y sistemáticamente para satisfacer una necesidad, al caso, comunicativa” (p. 38), lo cual lo lleva a sostener que conviene “el uso de un idioma común, de una lengua franca para garantizar el debido funcionamiento del Estado”; esa lengua franca sería por supuesto la mayoritaria, el español, pues es deseable una única identidad nacional. El Estado, para ser realmente nacional debe ir “más allá de la convivencia material, de los ánimos y de las costumbres y ni qué decir de identificaciones étnicas, casos estos, de manifiesto primitivismo”.
De un racionalismo duro, como se ve en su visión del lenguaje como herramienta de comunicación —a diferencia de las concepciones (a las que llama) “subjetivas”, que lo ven como un estructurador de sociedad, de cultura y del ánimo, como un formador del inconsciente individual y colectivo—, y en los otros rigurosos textos de Juan Pablo Torres, sus textos son por lo menos claros y precisos, atrevidos y consecuentes.
Es probable que el autor haya encontrado su género justo, el ensayo argumentativo, y que tengamos a partir de ahora un partícipe importante en los más serios debates culturales arequipeños.

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