2019 BLANCA VARELA

Diez años sin Blanca Varela

Hace diez años falleció la mujer que probablemente escribió los mejores poemas de su género en Perú, y sin duda una de lxs diez mejores poetxs del siglo XX que hemos tenido, Blanca Varela.

Hija de una escritora costumbrista conocida por su pseudónimo, Serafina Quinteras tuvo una formación esmerada, ingresó a la Universidad de San Marcos a estudiar Letras, y allí hizo amistad con lo mejor de su generación, Sebastián Salazar Bondy, Paco Bendezú, Jorge Eduardo Eielson y Javier Sologuren, poetas “puristas” quienes admiraban su chispeante inteligencia y su belleza. César Moro, Emilio Adolfo Westphalen y Manuel Moreno Jimeno la iniciaron en cambio en el surrealismo. De ambos influjos extrajo Varela algunos materiales para una poderosa poesía solamente suya, inimitable, extraordinaria.

A Fernando de Szyszlo también lo conoció en la Universidad, y dos años después de concluir sus estudios de Letras se casó con él, vivió con él casi treinta años, con él recorrió Europa y América y juntos tuvieron dos hijos, uno de los cuales falleció en un accidente de avión cerca de Arequipa.

Blanca Varela estuvo en los años 80 en la recién inaugurada sala Mariano Melgar, de la Universidad Nacional de San Agustín, donde leyó lo mejor de su poesía dentro del programa “La República de las Letras”.

Su bella poesía explora el dolor, la incomunicación y el fracaso de las obras humanas con originalidad y fina ironía. Escribió “Ese puerto existe” (1959). “Luz de día” (1963), “Valses y otras falsas confesiones” (1972), “Ejercicios materiales” (1993), “El libro de barro” (1993) y “Concierto animal” (1999). Hay varias recopilaciones de su poesía, pero son imprescindibles de leer “Canto villano” (1996) y “Como Dios en la nada” (1999). Sobre ella escribió el poeta mejicano Octavio Paz “Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”.

Gran poeta y poco dada a la exposición pública, sin entrevistas casi, sin vanagloria y dueña de la voz más rica y poderosa de la poesía peruana de todos los tiempos, deberíamos recordar su visita a la Universidad este año con un programa de estudios, performances y publicaciones que le rindan homenaje este año.

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